Jesse Owens: la leyenda olímpica que hizo enojar a Hitler

admin

31/03/2021

Nunca nadie corrió tan rápido ni saltó tan lejos, en una época en la que los deportistas estaban lejos del profesionalismo moderno. Sin embargo, en aquellos históricos Juegos Olímpicos de Berlín en el verano de 1936, Jesse Owens fue más bien un ícono político que un atleta y se transformó en un símbolo universal de la lucha contra el racismo.

De hecho, hoy en día el premio que lleva su nombre es el reconocimiento más significativo que entrega todos los años la Asociación de Atletismo de los Estados Unidos, su país natal.

Jesse Owens, un velocista proveniente de Alabama, con 9 hermanos y un apodo de lo más sugestivo -la bala-, se convirtió en la estrella indiscutible de aquellos Juegos y refutó las teorías nacionalsocialistas sobre la supremacía racial aria. Así fue que el héroe afroamericano encolerizó al Führer y truncó los planes propagandísticos de la Alemania nazi. Esta es su historia.

Owens premiado en Berlín por la competencia de salto en largo.
Owens premiado en Berlín por la competencia de salto en largo.

Los Juegos frustrados de Adolf Hitler

Fue Joseph Goebbles quien convenció a Adolf Hitler de organizar los Juegos Olímpicos por su potencial propagandístico. El Führer no estaba tan entusiasmado como su ministro, hasta que este argumentó que, además de proyectar una imagen moderna de su país, el evento sería la plataforma más adecuada para demostrar la superioridad de la raza aria a través del deporte. Tanto ellos como otros miembros del gobierno, daban por seguro que los atletas alemanes dominarían las disciplinas deportivas. Pero Jesse Owens les arruinó la fiesta.

Se sabe que en la tradición de los Juegos Olímpicos, el atletismo representa el cofre más preciado, Con sus muchas disciplinas, claro. Pero los velocistas suelen ser las estrellas. Owens lo era y no habría régimen que lo detuviera. Luego de la hazaña realizada en la competencia, Hitler tuvo que reconocer su talento.

Jesse Owens contó que minutos antes de irse, finalmente él lo pasó a saludar a su palco. Y que se saludaron cordialmente con Adolf Hitler, líder de una Alemania que terminaría invadiendo media Europa, declarando la Segunda Guerra Mundial y provocando el Holocausto que terminaría con millones de hombres, mujeres y niños judíos asesinados en cautiverio.

Foto histórica de Hitler entrando al estadio Olímpico de Berlín.
Foto histórica de Hitler entrando al estadio Olímpico de Berlín.

Pese a que muchos norteamericanos quisieron creer la leyenda de que Hitler se fue del palco y nunca quiso saludar a Jesse Owens en sus cuatro oros conquistados, el periodista alemán Siegfried Mischner aseguró en 2009 que existió una foto en la que el atleta americano y el Führer se estrechaban las manos. Y en un artículo de The Baltimore Sun de agosto de 1936 se reveló que Hitler le había enviado a Owens una foto propia dedicada al deportista.

Jesse Owens, el hombre récord

Un año antes de los juegos, durante la Big Ten Conference Universitaria, que tuvo lugar en Ann Arbor, Míchigan, Jesse Owens protagonizó los que se consideran “los mejores 45 minutos de la historia del deporte”. En menos de una hora, batió tres récords mundiales e igualó otro.

En la carrera de 100 yardas corrió en 9,4 segundos empatando la marca mundial. Luego, estableció una marca en salto de longitud, 8,13 metros, que se mantuvo en vigor durante 25 años. Finalmente, logró 20.3 segundos en la carrera de 220 yardas, y 22.6 segundos en la carrera de 200 yardas con vallas bajas, la primera marca por debajo de los 23 segundos.

Así fue que Jesse Owens se convirtió, desde antes de llegar, en la estrella indiscutible de los Juegos Olímpicos de Berlín.

Ejemplar de la decana revista El Gráfico dedicada al triunfo.
Ejemplar de la decana revista El Gráfico dedicada al triunfo.

Lo que sumó en Berlín, sin embargo, lo llevó a convertirse en leyenda. El tercer día de los Juegos ganó su primera medalla de oro, parando el reloj en 10,3 sg en los 100 metros lisos. El cuarto venció en salto de longitud y el quinto día ganó la carrera de 200 metros.

El 9 de agosto, finalmente, se adjudicó otro oro en el relevo 4 x 100, no sin polémica, ya que tanto él como Ralph Metcalfe participaron en sustitución de Marty Glickman y Sam Stoller, ambos judíos que no pudieron competir.

La película de Jesse Owens

La historia de Jesse Owens también fue narrada en el cine. El “coloso de la velocidad”, otro de sus apodos, inspiró Race (que significa tanto raza como carrera en inglés) una película canadiense con coproducción francesa, alemana y norteamericana, que se estrenó en 2016. De bajo presupuesto, la película fue llamada “El héroe de Berlín” en España y “El triunfo del espíritu” en algunos países de Latinoamérica.

Dirigida por Stephen Hopkins y con guión de Joe Shrapnel y Anna Waterhouse, el largometraje de 134 minutos contó con la actuación de Stephan James, Jason Sudeikis, William Hurt, Jeremy Irons, Carice van Houten y Amanda Crew entre otros. Y es una típica película biográfica dramática que no alcanzó el vuelo que se esperaba de una historia semejante.

La película Race (o El ídolo de Berlín) fue estrenada en 2016.
La película Race (o El ídolo de Berlín) fue estrenada en 2016.

Y es que la vida de Jesse Owens forma parte de la locura del siglo XX con mucha más profundidad que su triunfo épico ante los propios ojos del genocida Adolf Hitler. Tras su gran consagración de 1936, tuvo que volver a la triste realidad de los EE UU, donde ni siquiera el Presidente Roosevelt se dignó a invitarlo al típico saludo en la Casa Blanca (a la que si concurrieron otros deportistas olímpicos blancos) y donde los hombres y mujeres de raza negra serían discriminados por muchos años más.

La federación de atletismo de su país le retiró el estatus de amateur, además, por tratar de aprovechar su fama para conseguir patrocinios, lo que acabó definitivamente con su carrera. Y muchos de los americanos querían escuchar la historia de que Hitler se había levantado antes de su palco para no tener que saludarlo ante su triunfo.

Owens más de una vez declaró que esa leyenda no era cierta y que él se había cruzado con Hitler quien lo había saludado normalmente. En cambio, se quejaba de que cuando volvió a su país “no pude viajar en la parte delantera del autobús en mi propia tierra. Volví a la puerta de atrás”, como pasaba en Estados Unidos con los blancos que no aceptaban cerca a los negros.

Owens condecorado por el presidente Gerald Ford en 1976.
Owens condecorado por el presidente Gerald Ford en 1976.

En los años más importantes de su vida, Jesse Owens nunca recibió el gran reconocimiento que merecía de su país por su enorme hazaña deportiva. Y tuvo que sobrevivir incluso con trabajos precarios y pasó por la bancarrota.

Recién en 1976 fue premiado con la Medalla Presidencial de la Libertad de los Estados Unidos por el presidente Gerald Ford, que quiso reparar así un olvido imperdonable. Cuatro años después, a los 66, Owens moría víctima de un cáncer de pulmón, rodeado por su esposa y su familia.

Unos años después, el dormitorio en el que se alojó durante los Juegos Olímpicos fue convertido en un museo con fotografías de sus logros durante la competición.

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