Jesús María: la puerta de ingreso al norte productivo

admin

16/05/2021

Es una zona, el norte de Córdoba, en una provincia mediterránea, que ha tenido que rebuscárselas para darle valor a lo producido in situ, para no perder competitividad (¿viabilidad?) en el camino al puerto. Así proliferaron los feedlots primero, también la producción de pollos y cerdos, y la producción de bioenergía luego, entre otros rubros. Un ejemplo de esto es Jesús María, una ciudad que hace 100 años vivía de la explotación del monte con la leña, luego se apuntaló en la ganadería, después la agricultura y la última década, con el valor agregado a los granos, porque llevar esos granos al puerto es muy oneroso y poco rentable. Además, se ha convertido en la puerta de ingreso al norte argentino.

Ubicada tan sólo 50 kilómetros al norte de Córdoba capital, por la autopista de la Ruta Nacional 9, Jesús María es el centro financiero y agrícola más importante del norte provincial. Fue fundada en septiembre de 1873, como otras tantas ciudades, producto del paso del ferrocarril. En este caso, el que iba de Córdoba a Tucumán.

Actualmente viven allí unos 42.000 habitantes. Pero como está lindera con otras dos ciudades, Colonia Caroya y Sinsacate, se dice que por la ciudad van y vienen 80.000 personas.

Hace 30-40 años la zona era bien de monte en el que se entraba a sacar leña, luego ganadera, pero en los años 2000 se fue reconvirtiendo. “No ha dejado de ser ganadera, pero ha tenido algunos cambios y un corrimiento, de hecho, en el último plan de vacunación de aftosa tuvimos 380.000 cabezas y hace 20 años había alrededor de 400.000, pero claro, había más vacas de cría, que hoy no hay tantas, y estaban más en el centro, ahora se ha corrido más al norte, y los campos buenos son agrícolas”, contó a Clarín Rural el productor y presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, Pablo Martínez, un “cordobés nacido en Mendoza”… Bueno técnicamente no es cordobés, pero desde los 10 años vive en Jesús María (tiene 50), y lleva el campo en la sangre, desde su abuelo y su padre, que fue presidente de la rural igual que ahora él.

Consultado sobre la importancia que tiene el sector agropecuario para la ciudad, respondió que, según habló con el sector del comercio jesusmariense, “aproximadamente el 30% de las ventas son directas a productores, pero hay un 50% más que en gran parte obtienen ingresos del campo”.

El productor y presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, Pablo Martínez.
El productor y presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, Pablo Martínez.

“El campo es una pata muy importante en todo el ecosistema económico de la ciudad, que nació con el comercio, pero se expandió con la ganadería, toda la ganadería del norte pasaba por acá, luego vino la revolución agrícola y siguió la del agregado de valor”, enumeró Luis Picat, actual intendente de Jesús María, productor y ex presidente de la Rural.

“Acá estamos lejos del puerto entonces el productor necesita transformar lo que produce para ser rentable porque todo el costo si nos va en flete”, contó Picat. Y agregó: “Así surgieron la ganadería porcina, la avicultura, el biogás, el bioetanol y hasta las mejores rotaciones de gramíneas que hay en el país, porque era una necesidad conservar la humedad, por las altas temperaturas en el norte de Córdoba es clave”.

Tanto Picat como Martínez ponderaron la instalación de empresas grandes que favorecen la llegada de profesionales de todo el país. “La ciudad se está transformando con gente que no nació aquí, pero que vino, se quedó trabajando y hoy tiene hijos nacidos acá”, apuntó Picat.

Luis Picat, actual intendente de Jesús María, productor y ex presidente de la Rural.
Luis Picat, actual intendente de Jesús María, productor y ex presidente de la Rural.

“Si bien el empleo directo del agro es bajo por hectárea, salvo producciones intensivas, el empleo secundario generado por los productores agropecuarios suma casi el 70% del total en la ciudad”, rescató Martínez. Y agregó: “Arcor, Guma (N de la R: un fabricante de productos de limpieza y belleza), Vitopel (envases flexibles y films) son las más grandes a 20 km redonda sin contar plantas de procesamiento de productos agropecuarios, la venta y comercialización de insumos sobre Ruta 9, y todas necesitan del agro en porcentajes altos, ni hablar las que producen biocombustibles o realizan la producción completa hasta góndola como Picat Cerdos, Dassa, Peman, Cayfe Export, Cereales Viel, Grupo AgroEmpresa, etc”.

“La ciudad de Jesús María es proveedora por excelencia de todo lo necesario para que el campo funcione, pero a su vez, el campo, es uno de los principales motores de la economía”, resumió Martínez.

Nacido en la capital de la provincia, pero habitante de Jesús María hace casi 40 años, Marcelo Ruiz es productor y conoce bien la zona. Arrancó con la venta de insumos con un socio y hoy a eso le sumó el manejo de 9000 hectáreas con cultivos extensivos. Sobre la importancia del campo en Jesús María apuntó que depende de la “capacidad distributiva que tenga la empresa, hoy nosotros tenemos 18 empleados y tratamos siempre de que todos, en su medida, participen cuando nos va bien”.

Marcelo Ruiz (izq), de Jesús María por adopción.
Marcelo Ruiz (izq), de Jesús María por adopción.

El productor gasta lo que gana en la zona, sea con un departamento, en la construcción, comprando un auto o invirtiendo en más producción, no invertimos en Suiza o en bonos y por eso generamos mucha actividad en la zona”, contó Ruiz.

El farmacéutico que apostó al campo

Julio Daniotti es conocido en Jesús María por una trayectoria de 30 años (cumplidos en marzo de este año) en la actividad farmacéutica que le permite hoy tener 4 farmacias en funcionamiento. Su padre era verdulero y él recuerda aquellos primeros años de vida vendiendo frutas y verduras. Quizás por eso, todos sus hijos fueron a un colegio agrotécnico. Y algunos de ellos siguieron la carrera agronómica.

Julio Daniotti, un reconocido farmacéutico que apostó por el campo.
Julio Daniotti, un reconocido farmacéutico que apostó por el campo.

“Hace 5 años uno de mis hijos trajo la idea de hacer alfalfa y así fue como empezamos a producir, y hace tres años sumamos maíz, soja y trigo, para quedar con 3500 hectáreas de cultivos y 500 de alfalfas”, contó Daniotti a Clarín Rural. Y apuntó: “Me sorprende la tecnología que hay en el campo, la maquinaria de hoy en día hay que ser entendido para saberlas manejar, está todo computarizado, no es para cualquiera, también es impactante la cantidad de dinero que invierte la persona de campo, el riesgo que corre cada año poniendo en juego su patrimonio, y también me llamó la atención la cantidad de horas que se trabajan, no hay feriados, ni domingos… claro, también me sorprende los impuestos que paga el sector”.

“Si bien no tenía campo, yo veía en la verdulería de mi padre que la gente del campo no era lo que es ahora, la hacienda no valía y los granos estaban muy lejos del puerto”, contó Daniotti. Y agregó: “El cambio grande fue en el 2000 con la siembra directa que hizo que los campos del norte de Córdoba tomaran otro valor, ahí fue un boom, la gente de campo cambió su forma de vida, desde entonces no ha parado de crecer y tecnificarse”.

“La influencia del campo en la ciudad es muchísima, hay una sinergia tremenda entre el comercio, los servicios y el campo”, contó Daniotti.

Productor tecnológico

Casi todos coinciden que el productor de la zona es una gran aspiradora de conocimiento y tecnologías, al tiempo que un resiliente, porque ha sabido acomodarse rápidamente a los cambios. Pasando de la ganadería extensiva a la intensiva con la yapa agrícola y el valor agregado.

“En la rural tenemos 2000 socios adherentes y 700 que pagan la cuota, que no es poco, hay ganas de participar, también tenemos alrededor de 15 grupos CREA en la zona”, ponderó Martínez.

Para el presidente de la rural, “el interés por el progreso del sector también hizo posible que la inversión continúe fuera de las tranqueras, con la instalación de numerosas plantas que agregan valor a la materia prima, ajustándose a las exigencias de mercados antes desconocidos”. Esto, directa e indirectamente suma puestos de trabajo y no solo a personas vinculadas al agro, sino también mano de obra que se capacita y empresas dedicadas al comercio exterior, logística, la gestión, etc. “Es una retroalimentación es permanente”, festejó.

Martínez apuntó la “profesionalización de los procesos productivos, el espíritu emprendedor y la reinvención permanente a partir del uso de nuevas tecnologías para ser eficientes con el uso de los recursos y ocuparnos por perpetuarlos para las generaciones que vienen, ya que la zona nos desafía en la mayoría de las campañas”. Y agregó: “No podemos darnos el lujo de tomar malas decisiones”.

“Acá no debe haber ni un campo que no esté asesorado por un agrónomo, es una zona muy activa y tecnológica, con un gran intercambio de experiencias”, aportó Ruiz.

Trabajo: hay semillero

Estar a pocos minutos de Córdoba tiene dos caras. Es un beneficio, porque muchos profesionales pueden vivir en Jesús María y trabajar en Córdoba, pero a su vez, en lo educativo, por ejemplo, Jesús María no termina de consolidar una plataforma universitaria porque todos se van a la capital provincial.

Así las cosas, para Martínez, “el crecimiento habitacional profesional es muy bueno en Jesús María, justamente, porque tiene la facultad cerca, es confortable y tranquilo vivir acá y en media hora por autopista estás en Córdoba”. Y apuntó: “Contar con facultades tan importantes tan cerca genera un semillero de jóvenes profesionales con orígenes diversos que, en muchos casos, se quedan después trabajando en la zona”. Sin embargo, el mismo Martínez consideró que, “esta cercanía los deja un poco atrasados en educación, sin carreras universitarias”.

Sobre si hay gente para trabajar en el campo, Ruiz contó que el 90% de los que trabajan con ellos los han ido formando ellos mismos. “Contratamos buenas personas con ganas de trabajar, que después aprenden de sus compañeros o con capacitaciones de las propias empresas de maquinaria”, contó.

“En el caso de la agronomía, he visto que muchos vienen y se quedan, hay una demanda de profesionales agrónomos, en servicios, venta, producción, hay dos escuelas agrotécnicas que están formando jóvenes orientados las actividades del campo, el sector favorece que lleguen o se queden jóvenes que quieran trabajar en el campo”, aseguró Picat.

La puerta al norte argentino

A pie firme, y quizás producto de muchos cordobeses que han ido a probar suerte sobre todo con la ganadería en el norte argentino, Jesús María se ha convertido -como dice Martínez- en el “portal agropecuario del norte de la provincia y de provincias del NOA y NEA, que tienen estrecha relación en su actividad agropecuaria con negocios radicados aquí”.

Así las cosas, se proveen de repuestos, maquinarias, agroquímicos, semillas e insumos en general para la producción, tales como casas de repuestos, ventas de maquinarias, agroquímicos e insumos en general destinados a la producción.

Muchos hacen base en Jesús María y se van cada tanto al norte. Otros se han instalado en el norte del país pero siguen comprando insumos en esta localidad cordobesa.

Sana convivencia campo-ciudad A diferencia de lo que ocurre en otras ciudades con claro influjo agropecuario, en las que el sector está cuestionado, en Jesús María parecen convivir la ruralidad (los agronegocios, o como quiera llamársele), con la comunidad “no rural”.

“Acá no hay broncas entre el campo y la ciudad, tenemos una buena relación”, apuntó Ruiz. “La Sociedad Rural está bien vista, participa de muchos ámbitos con otras instituciones de la ciudad y como productor agropecuario yo siento que la gente de Jesús María es amigable con nosotros… nos tildan de llorones y todo eso, pero son los menos”, reconoció Martínez.

En una misma línea, Picat apuntó que “la Rural ha ayudado mucho para que el campo y la ciudad no tengan tanta rivalidad como en otras ciudades, porque logró meterse en otras instituciones y se involucró en los problemas de la ciudad”.

En la cruzada por las retenciones móviles de 2008, los ruralistas de Jesús María se sintieron acompañados por los vecinos jesusmarienses en todos los rubros. “Acá todos tenemos algún familiar que ha vivido de la tierra en algún momento y eso ayuda, hay un vínculo de corazón”, contó Picat. Aunque expuso: “Eso no quita que sigamos trabajando desde las instituciones y los productores mismos, para ser más empáticos con la sociedad, si dejamos de hacer ese trabajo la gente común no conoce lo que pasa en el campo, no tiene empatía y se rompe el lazo”.

Desafíos

“Jesús María no para de crecer, es la burbuja, junto con otras ciudades cordobesas, dentro de Córdoba y Córdoba es la burbuja dentro del país”, espetó Martínez. Y esgrimió: “Déjennos producir y nosotros vamos para adelante, porque no sabemos hacer otra cosa que reinvertir en la misma ciudad y en la actividad, pero con las cosas que se hacen desde la política nacional te quitan las ganas de hacer”.

El intendente de Jesús María, Luis Picat, apuntó dos temas: “Estamos trabajando con la cámara de comercio de Estados Unidos para favorecer que nuevas empresas se radiquen en Jesús María y haciendo hincapié en la tecnología, necesitamos un centro tecnológico y recursos humanos formados en esta especialidad que es transversal a todas las actividades”. Y agregó: “También seguir apuntalando el desarrollo de granjas, el bioetanol, el biodiesel y todo lo que podamos generar dentro de los agronegocios, pero sin tecnología y recursos humanos no se puede”.

Para Daniotti, el desafío pasa por agregarle valor a lo que producen, pero “para eso también hace falta infraestructura porque faltan caminos, también es inestable o no hay energía, y que el panorama sea estable a 5-10 años y no que cambie cada campaña, porque un negocio que es rentable hoy, vos invertís y a los seis meses estás en rojo”.

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