Klaus Dodds: “La guerra de las vacunas es un ejemplo de cómo los Estados pueden tener un comportamiento ‘poco saludable'”

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10/04/2021

Klaus Dodds es uno de los mayores expertos internacionales en geopolítica. Desde Londres, dialogó con Clarín sobre los conflictos que atraviesa el mundo, desde China hasta el Atlántico Sur y de cómo pandemia y poder se combinan en la realidad global actual.

-¿De qué manera se mete la geopolítica en la salud de la gente, debido a la pandemia?

La geopolítica tiene tanto impacto en la pandemia de COVID-19 como las características del virus mismo. La competencia entre bloques de poder geopolítico tiene consecuencias paradójicas ante la pandemia. Por un lado, fomenta la diplomacia sanitaria en forma de asistencia o intervención médica y humanitaria en otros países y zonas de interés. Por otro lado, la guerra de las vacunas es un buen ejemplo de cómo los Estados pueden tener un comportamiento “poco saludable”. La geopolítica hace que los países intenten asegurarse una ventaja proveyendo vacunas, socavando los esfuerzos de otros o priorizando proteger sus economías nacionales y sus cadenas de suministro. También está surgiendo otro tipo de geopolítica formada por rebelión y resistencia: hay un número creciente de organizaciones internacionales no gubernamentales que reclaman mayor cooperación mundial para hacer frente no sólo a la pandemia sino a los temas económicos y medioambientales.

-¿Ha retornado la geopolítica al mundo?

En realidad nunca se fue: incluso luego de la Guerra Fría, a finales de los años 80, había muchas pruebas de que el mundo no se iba a transformar en un paraíso globalizado orientado al liberalismo democrático de mercado. La antigua Yugoslavia estaba siendo desgarrada por violentos nacionalismos y limpieza étnica, China se mostraba impermeable a las exigencias de abrazar la democracia liberal y Rusia se embarcaba en una rápida reestructuración del gobierno sin alterar patrones de privilegio.

-¿Estamos en una nueva Guerra Fría?

Si por “Guerra Fría” nos referimos a un término abreviado para la competencia sistémica, entonces tiene cierta validez la idea, aunque no existe una lucha ideológica global por los corazones y las mentes entre Washington y Beijing. China, Rusia y Estados Unidos persiguen sus propios proyectos estratégicos globales, algunos más económicos (como la Iniciativa de la Franja y la Ruta) y otros claramente militares, como el control del Mar de China Meridional. Rusia y China se han alineado estratégicamente en zonas como el Ártico. A diferencia de la Guerra Fría de la segunda mitad del siglo XX, hoy el mundo está mucho más integrado e interconectado desde el punto de vista financiero, económico y medioambiental. Tanto Estados Unidos como China tienen mucho que perder si el conflicto se agrava entre ambos y sus aliados. Como Rusia se considera a sí misma una víctima, es más propensa a ser disruptiva.

-¿Cómo ayuda la geopolítica a explicar el presente y futuro de los asuntos mundiales?

La geopolítica trata fundamentalmente acerca de luchas por el espacio (físico y digital), los recursos y la ventaja estratégica. No pasa una semana sin que leamos sobre disputas fronterizas. Se ocupa de cómo el mundo imagina, encuadra y mapea los espacios. Y, cada vez más, la geopolítica permite comprender la política de las grandes potencias y las luchas sistémicas entre ellas por el dominio global.

-¿Cuál es la posición de América Latina en un mundo de creciente competencia geopolítica?

Es una región muy desigual en cuanto a capacidades, relaciones y alcance geográfico. Lo más probable es que veamos a los países latinoamericanos equilibrar intereses económicos, geopolíticos, comerciales y estratégicos con grandes potencias. Una cosa que habrá que observar con atención en las próximas décadas es a dónde viajan los líderes políticos de América Latina: será interesante ver con qué frecuencia van y vienen delegaciones chinas y estadounidenses.

-¿Cuáles son los conflictos más inesperados que el mundo verá?

Las aguas internacionales y los bienes públicos globales. Veremos más intentos de invadir aguas lejanas, regiones remotas y recursos del fondo marino, además de interferir en infraestructuras críticas y en lugares estratégicos como estrechos y pasos. La seguridad alimentaria cobrará mayor protagonismo a medida que el mundo se vea más afectado por el cambio climático. La pandemia también obligará a muchos países a replantearse las dependencias de las cadenas de valor globales. En una época de mayor competencia estratégica, las geografías físicas y también las digitales serán ámbito de mayor tensión

-¿Cómo se ve afectada la Argentina, por su presencia en la Antártida y sus reclamos en el Atlántico Sur?

En el Atlántico Sur y la Antártida hay intereses territoriales y de recursos en conflicto. Chile y el Reino Unido también creen tener una relación especial con la Península Antártica, y utilizan distintas justificaciones para explicar su presencia. El Reino Unido y Argentina tienen una serie de disputas separadas pero interconectadas en el Atlántico Sur, especialmente sobre Malvinas. El Tratado Antártico fue crucial como fuerza estabilizadora. Pero está bajo presión: además de la pesca, China ve el área como parte de su Nueva Ruta de la Seda Marítima. Rusia ha “redescubierto” la Antártida buscando frenar las ventajas estratégicas de China. Junto a Estados Unidos, las potencias resistirán las reivindicaciones de otros países como el Reino Unido o Argentina.

-¿Ve algún cambio con respecto a las Malvinas después del Brexit?

Aunque la salida de la UE ha complicado las cosas para los isleños, no esperemos ver cambios de importancia en la postura británica. La reciente Revisión Integrada de Defensa, Política Exterior y Seguridad del Reino Unido, publicada en marzo, reafirma el compromiso de Londres de defender los territorios de ultramar. La presencia militar en las islas Malvinas apuntala la determinación de consolidar la presencia británica en el Atlántico Sur.

Señas particulares

Klaus Dodds es autoridad de referencia mundial en geopolítica y seguridad. Es administrador de la Royal Geographical Society y miembro de honor del British Antarctic Survey. Es Profesor de Geografía en el Royal Holloway de la Universidad de Londres. Recibió el premio Philip Leverhulme por sus logros en los campos de la geopolítica y la geografía humana. Ha trabajado para el Parlamento del Reino Unido como asesor especializado sobre el Ártico.

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