La batalla de Belo Horizonte: crónica y paso a paso de un escándalo que ya había sido anunciado

admin

21/07/2021

Esta es la crónica de un escándalo anunciado: “Les vamos a dar el mismo trato que nos dieron a nosotros”, había advertido Sergio Coelho, el presidente de Atlético Mineiro. Y sus palabras se cumplieron como una profecía.

Parece lejano, pero esta historia arranca el lunes con la llegada de Boca al aeropuerto de Belo Horizonte donde voló para enfrentar al Galo por la revancha de los octavos de final de Copa Libertadores de América. Los directivos del Xeneizes se adelantaron a la jugada y enviaron los certificados negativos de los PCR que los habilitaban a viajar y a ingresar al país vecino. Sin embargo, Migraciones de Brasil no aceptaba los análisis previos y le exigía al plantel que se hisopara nuevamente en su totalidad. Finalmente, después de casi dos horas de demora, la delegación pudo salir del aeropuerto para instalarse en el hotel. Claro que la planificación de Miguel Angel Russo ya había sufrido su primera alteración. Bonus track: por la noche, se escucharon fuegos de estruendo que no dejaron dormir a los jugadores. 

Pero el caos mayor llegó anoche, sobre el final del partido cuando el Chelo Weigandt marcó el gol que le daba la victoria a Boca, pero el VAR decidió anularlo, sumando un nuevo capítulo a larga historia de bochornos de su corta vida. Es la chispa que enciende el incendio en un ambiente que ya se percibía altamente inflamable.

Esteban Ostojich, el árbitro uruguayo que había dirigido la final de la Copa América, anuló el gol por “un menisco” de la rodilla del Pulpo González que aparecía adelantado. Y lo que sigue es el caos. La memoria emotiva remite a esos viejos partidos de Copa Libertadores como el de Colo Colo en 1991: en este caso no hubo perros mordiendo a los protagonistas, pero la policía de Belo Horizonte disparó gases lacrimógenos contra los jugadores de Boca y la seguridad de Atlético Mineiro los atacó directamente.

En ese contexto de locura, jugadores y cuerpo técnico de Boca terminaron en medio de una batalla. Fernando Gayoso, el entrenador de arqueros que había sido expulsado después del gol anulado por el VAR, era uno de los más activos. Los jugadores que se habían dirigido al vestuario levantaron las vallas y las tiraron contra la seguridad. Y Marcos Rojo fue protagonista de una imagen que quedará grabada por años: el ex Manchester United arrancó un matafuegos de la pared para defenderse ante el ataque de la policía. Un bochorno.

La bomba explota después de los penales. Allí los jugadores de Boca entendieron que la serie había sido un asalto. Y nadie les había dicho “arriba las manos”. O quizá esa señal la haya dado el presidente de Mineiro con sus declaraciones: “Van a recibir el mismo trato”. Vale aclarar que Boca no trató de esta manera al equipo brasilero. Pero estamos en el pitazo final. Allí empiezan los empujones y la policía no tarda en reprimir. Los jugadores corren hacia el vestuario y se meten en un callejón sin salida. Algunos quedan ciegos por los gases en el campo juego, sin recibir asistencia.

Llaman la atención algunas imágenes que describen lo desbordante de la situación. Leandro Somoza, uno de los ayudantes de Russo que siempre se destacó por su corrección, levanta una valla para defenderse y amaga con atacar a la seguridad. ¿Qué lo hizo reaccionar así? Algo que le dijo uno de los “vigiladores” del lugar que vestía una pechera con el número 145. Somoza amaga con tirarle la valla encima, pero no la suelta. La tele muestra la llegada del Patrón Bermúdez y de Russo. En su rol de dirigente, el colombiano trata de dispersar y calmar los ánimos. Aunque en algunas imágenes se lo ve insultando. En otro cuadro aparece Cascini mucho más sacado, como en sus épocas de jugador. El pasillo de los vestuarios se llena de gases lacrimógenos.

Cuando parece que todo se calma, Cascini es agredido y empieza a tirar piñas al aire. Miguel Angel Russo no sabe cómo reaccionar. Llegan más jugadores. El Pulpo González, que tuvo la mala fortuna de aparecer en las dos jugadas anuladas, el arquero Javi García y Sebastián Villa. Gayoso vuelve a escena, Cali Izquierdoz y Pavón aparecen en la trifulca y allí es cuando Marcos Rojo agarra el matafuegos para defenderse. Es Bermúdez quien alcanza a frenarlo.

Juan Román Riquelme, que sigue las acciones por televisión desde la Argentina ve con impotencia cómo el presidente de Mineiro, Sergio Coelho, arroja una botella contra la delegación de Boca. El vice de Boca no esperó y le envió un mensaje directo a los popes de Conmebol: “Estamos tristes, dolidos, jugamos dos partidos muy serios contra uno de los favoritos. Dijeron que a Boca le toco el cuco. Boca ganó los dos partidos y quedó afuera. Nunca visto”, dijo JR en TyC Sports. “Es vergonzoso. ¿Qué le voy a decir a Domínguez y a Belloso? ¿No me quieren cobrar los goles?”.

Pero ese no fue el fin. Cuando todo parecía calmarse, la policía brasilera golpeó la puerta del vestuario y se llevó detenidos a ocho integrantes del plantel de Boca: Marcos Rojo, Cali Izquierdoz, Sebastián Villa, Zambrano, Javier García, Somoza y el entrenador de arqueros, Fernando Gayoso. ¿De qué se los acusa? Desacato a la autoridad.

Boca estuvo demorado por más de diez horas. Cuando vio que el plantel completo no iba a poder regresar en el vuelo programado para las dos de la mañana, Miguel Angel Russo decidió que hasta que no estuvieran todos en condiciones de regresar a la Argentina nadie se subiría al avión. Esta mañana, el abogado del club, Orlando Giménez, y el cónsul en Belo Horizonte , Santiago Muñoz, trabajaban para destrabar la situación y que la delegación pudiera abandonar la comisaría. La idea es que Boca pase por el hotel, antes de regresar al país esta tarde.

JZ

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