La dura historia de Arthur, el niño que es alérgico a la leche

admin

01/05/2021

El mundo conoció hace unos meses  la dura historia de Arthur, un niño de un año al que su alergia a la leche le trajo consecuencias desoladoras. Su cuerpo entero se cubrió de ampollas, dejando su piel totalmente irritada, y una afección a su intestino que lo hacía evacuar material fecal como “agua ácida”.

Su madre, Charlotte Smallwood, de 25 años, de Romford, Essex, Inglaterra, afirmó que al nacer en abril de 2020 los médicos se negaron a diagnosticar una alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) y, en cambio, le ofrecieron a su hijo Arthur tratamientos para los cólicos y el reflujo de acidez.

Recién a fines del año pasado los especialistas dieron con el diagnóstico correcto y aplicaron un tratamiento que funcionó.

"Arthur sufrió mucho y no paraba de rascarse", dijo la madre
“Arthur sufrió mucho y no paraba de rascarse”, dijo la madre

Desde el día después de su nacimiento, Arthur comenzó a experimentar síntomas cuando su rostro se volvió irregular e hinchado, pero los médicos supuestamente lo diagnosticaron como acné e hinchazón del bebé debido a que nació por cesárea.

Pero cuando Arthur fue llevado a su casa y comenzó a tomar leches infantiles, comenzó a sufrir episodios de gritos después de comer, vomitar la mamadera y arquear la espalda de dolor.

Charlotte debió afrontar esta dura realidad. Según describió al Daily Mail, su niño atravesó un dolor “inconsolable” durante siete meses. Todo se originó debido a un diagnóstico erróneo de parte de los médicos de cabecera de Smallwood, lo cual devino en dos condiciones que hoy afectan a Arthur: cólico de lactante y reflujo gastroesofágico.

Una alergia a la leche motivó sus sarpullidos.
Una alergia a la leche motivó sus sarpullidos.

Thea, la primera hija de la mujer, sufrió de ambas condiciones pero logró superarlas al poco tiempo. Ella creía que había algo más detrás del sufrimiento de su pequeño. Comenzó a sospechar de la ingesta de la leche, a lo cual los doctores insistían en que Arthur no era alérgico al lácteo.

Ella y su esposo, Lewis, trataron con cientos de métodos para terminar con el sarpullido. Usaron sobre todo cremas dérmica, sin saber que el problema era otro. Desde baños de crema hasta fórmulas de leches alternativas. Hasta que una dermatóloga pudo echarle un vistazo y asesorarlos en el cuidado de su niño. Gracias a ella, el bebé hoy solo tiene algunos remanentes de los síntomas, con inflamaciones donde tenía los sarpullidos.

Hoy Arthur está sano pero es controlado estrictamente.
Hoy Arthur está sano pero es controlado estrictamente.

Sobre los duros meses que le tocó vivir, la mujer aseguró que combatir la frustración fue lo más difícil. “Parecía que lo que sea que se metió en su cuerpo intentaba salir por la piel a como diera lugar”, explicó. Además, aseguró sentirse completamente “sobrepasada” por la situación, con momentos tan extremos como ver a su propio hijo “gritar, llorar, arañarse, arrastrarse y sangrar”.

La madre dijo: “En ese momento, yo era muy escéptica y no les creía, pero todo empezó a cambiar en 24 horas. Al final de la primera semana, arthur se reía, rodaba, se sentaba, agarraba cosas y jugaba… Había dejado de rascarse desesperadamente como hacía antes. Podía cambiarle el pañal por mi cuenta sin que se rascara y empezó a dormir a la noche, de corrido. Su hermana mayor lo encontró tan asombroso que finalmente pudo jugar con su hermanito cuando antes ni siquiera podía tocarlo”.

Ahora, el pequeño arthur lleva una vida casi normal y con los cuidados preventivos ya no sufre ulceraciones en su piel.

La APLV es una respuesta anormal del sistema inmunológico del cuerpo en la que las proteínas de la leche de vaca se reconocen como una amenaza. Puede hacer que el sistema inmunológico se sensibilice y produzca síntomas alérgicos.

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