“La educación pública debe ser la base para el progreso de Argentina”

admin

23/03/2021

En marzo de 1863 el presidente Bartolomé Mitre dictó el decreto creando el Colegio Nacional de Buenos Aires, en el mismo solar donde funcionara con distintos nombres desde 1767 y en cuyas aulas se forjaron el saber y los principios de casi todos los hombres de nuestra emancipación y de nuestra historia. Mitre como Sarmiento y luego Avellaneda confirmaron en los hechos sus políticas de Estado en tantas cosas que transformaron a la Argentina en un líder de América y con una bandera: la educación pública.

Este colegio de enseñanza media poseía condiciones esenciales de la educación para el progreso del país: profesores de prestigio -los mejores de su época-, un plan de estudios integral y exigente, y una vocación por la excelencia. El Nacional de Buenos Aires, a pesar de que en nuestra triste realidad la educación pública ha dejado de ser prioritaria para los gobiernos de las últimas décadas, ha podido mantener esa rigurosidad hasta el día de hoy. Científicos, artistas, juristas, literatos, premios Nobel, que honran la cultura argentina son su legado.

Las chicas y los chicos que pasamos por sus claustros, hermanos en el aula y en la vida al decir de Miguel Cané, hoy ya grandes, sentimos el orgullo de su historia y también la de haber sido sus alumnos porque en esos años intensos, a pesar de nuestra adolescente inconsciencia aprendimos a luchar por la exigencia de lo mejor.

El colegio posee 27.000 m2 de grandiosa construcción, con la segunda biblioteca más completa de la ciudad, laboratorios de completo instrumental, observatorio astronómico… Pero, aunque parezca mentira, todo esto no es lo más importante. Lo esencial arranca desde el inicio de su historia. Grandes maestros enseñando sus asignaturas, pero también mucho más que eso: los valores irrenunciables de la vida, el respeto a las leyes, la defensa irrestricta a las libertades civiles, la devoción por el saber y el amor a la patria.

Y vuelvo entonces al principio. A la visión de los grandes líderes del siglo diecinueve y quiero, necesito compararla con las mezquindades, egoísmos y falacias de los gobernantes actuales. En esa comparación aprenderemos qué debemos hacer si queremos que la educación pública sea como debe ser: la base para el progreso de la Argentina. Y el Colegio Nacional de Buenos Aires es un ejemplo.

Matías Aníbal Rossi
matiasrossi2014@gmail.com

OTRAS CARTAS

La venta liberaría dosis para los que más necesitados

El presidente Alberto Fernández, asumiendo un elevado tono moral sobre las vacunas, ha declarado: “Nosotros queremos la vacuna para todos; en la fila de ellos quieren que compren la vacuna los que tengan plata”.

El Presidente parece ignorar que los que puedan costearse la vacuna liberarán dosis para aquellos que no lo pueden hacer, todo lo contrario de lo que hicieron muchos miembros y simpatizantes del partido de gobierno, jóvenes y no tan jóvenes, que se dieron una vacuna que no les correspondía. Y con esa conducta reprobable, se la retacearon a aquellos a los que sí les correspondía, muchos de los cuales, con riesgo de vida, todavía la están esperando. Si de lecciones morales se trata señor Presidente, su colega de Italia, tan estratégico como usted, se vacunó cuando le correspondía a su grupo etario, y en el mismo lugar que ellos.

Hugo Perini
hperini@consejo.org.ar

Un audio que indique cómo usar correctamente el barbijo

En el transporte público los pasajeros no usan correctamente el barbijo (por debajo de la nariz e incluso en el mentón) y los conductores no tienen forma de corregirlo. Para que entre los pasajeros nos sea más fácil alertarnos, estaría bueno que cada tanto coloquen un audio no solo con su obligatoriedad sino también detallando el correcto uso del barbijo.

Herminia Lopez
hermy.sintado@gmail.com

Propone romper los panfletos y repensar todo con autocrítica

Nuestra moral es adolescente. Defendemos equipos de fútbol o políticos con los mismos argumentos. Privilegiamos nuestras simpatías y justificamos medidas acorde a cómo nos afectan. No tener conciencia de las consecuencias globales o sociales de las medidas mediocres de nuestros gobernantes, es no entender que somos parte de una sociedad y la miseria general, tarde o temprano nos impregna.

El “show” en la búsqueda de la nena M., marca la impotencia de disminuir la miseria, la utilización de niños para mendigar y una enorme panoplia de delitos donde los políticos sumidos en sus declaraciones y mentiras tratan de tapar. El fracaso es ostensible y doloroso, incomprensible en un país tan rico y diverso. Solo una profunda estupidez nos fanatiza con personajes mediocres, sin planes ni conocimientos excepto los que incumben a sus propios intereses. Debemos romper los panfletos y repensar todo, desde una posición autocrítica.

Esteban Tortarolo
etortarolo@gmail.com

“La ignorancia de los jóvenes no es su culpa”

En estos días se han dado a conocer dos noticias que mueven a asombro y perplejidad.

La primera, referida a Sergio Agüero, futbolista argentino de reconocida fama mundial, que en un lamentable reportaje puso en duda el cruce de la cordillera de los Andes realizado por el general José de San Martín. Se refirió al Libertador como “un groso”, un “chabón” que tiene una estatua y afirmó que nadie lo vio efectuar esa travesía.

La segunda es que 9.000 alumnos de la secundaria que adeuden entre 8 y 11 materias deberán concurrir a clase los días sábados, a partir del 17 de abril, con la finalidad de “compensar la pérdida de aprendizajes”. Si se dan por terminadas las clases el 18 de diciembre (una semana antes de la Navidad), y restamos vacaciones de invierno y algún feriado sólo tendremos 30 sábados útiles. Esto nos da un promedio de 3 o 4 clases por materia en el año. ¿Alguien puede creer que se logrará compensar algo?

La ignorancia de los jóvenes no es su culpa, son víctimas de un sistema educativo perverso, anacrónico y desconectado de la realidad que no los tiene en cuenta y los convierte en víctimas de la ineptitud de la clase política y sindical.

Dentro de 50 años, el mundo se preguntará, al igual que Tato Bores en 1992: ¿por qué desapareció la Argentina?

Gabriel C. Varela
gcvarela@hotmail.com

Alternativas para crear fuentes de trabajo

Tenemos una gran parte de la población desocupada, que ningún privado está dispuesto a hacerse cargo, ya sea porque no lo requiere o porque no quiere asumir la responsabilidad que hoy es tomar personal.

La idea sería que cada sindicato forme cooperativas de trabajo con su gente y las promocione. Las empresas tendrían mano de obra especializada, los trabajadores no dependerían del magro subsidio estatal y los sindicatos cumplirían la función de ayudar a sus afiliados.

Hoy la desocupación es muy alta, en franjas de la sociedad de bajos recursos donde el adquirir herramientas o maquinaria es dificultoso, el Estado en vez de gastar en planes sería bueno que ayude a la subsistencia con dignidad. Serían alianzas estratégicas que beneficiarían tanto a privados como a trabajadores, aumentando la producción y alentando el trabajo. No conozco otro método más certero que trabajando para combatir estos índices de pobreza y desocupación que crean tanta desigualdad.

Susana Mastronardi
susumastro@gmail.com

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