La gran revancha de Giannis Antetokounmpo, el crack que dejó atrás las dudas y se consagró MVP y campeón de la NBA

admin

21/07/2021

Hay grandísimos jugadores que han pasado por la NBA sin haberse llevado nunca un título. Y a ninguno de ellos se los cuestiona. En todo caso, se lamenta esa “injusticia” poética de que sus carreras no hayan sido premiadas con el trofeo Larry O’Brien. No parece ser el caso en estos tiempos de exacerbaciones. Grandes estrellas de la actualidad son miradas de reojo por no haberse puesto un anillo de campeón. Ya no será el caso con Giannis Antetokounmpo. El dos veces MVP de la liga metió 50 puntos, tomó 13 rebotes y metió 5 tapas, lideró a los Milwaukee Bucks al segundo título de su historia (el primero en 50 años) y se quedó también con el MVP de las finales. Nadie podrá volver a dudar de él.

Porque la pasó esa, el griego. Sus dos premios al Jugador Más Valioso de la temporada, obtenidos de forma consecutiva en 2019 y 2020, no se coronaron con el campeonato. No es algo infrecuente. De hecho, son amplia mayoría las campañas en las que el MVP no ganó el título: en 75 años ocurrió 23 veces y lo lograron 14 jugadores, ya que algunos repitieron la gesta.

Tal vez haya tenido que ver con las formas. Lo que ocurría en playoffs avivaba las críticas. En 2019 Antetokounmpo se despidió luego de perder contra Toronto Raptors en las finales de la Conferencia Este (2-4) y en esa serie trascendental ante quienes luego serían los campeones, el multiposicional europeo promedió “apenas” 22,7 puntos, cinco menos que los que había promediado en la fase regular y lo habían consagrado como el mejor de la competencia.

En 2020 le pasó algo similar, con el atenuante de que encima se fue más temprano: perdió casi por paliza 1-4 en las semifinales de conferencia (la segunda ronda) con Miami Heat luego de haber sido el mejor récord de toda la temporada. Y en esa ocasión también estuvo muy lejos de las expectativas generadas: promedió solo 21,8 puntos luego de anotar a un ritmo de 29,5 por noche durante la fase regular. Demasiado poco para un equipo y un jugador que habían arrasado de octubre a abril.

La frustración de Antetokounmpo ante Miami Heat, en 2020. Foto AFP
La frustración de Antetokounmpo ante Miami Heat, en 2020. Foto AFP

Algo se había convertido en una constante: un rendimiento en postemporada que no se equiparaba con lo que solía mostrar antes de los cruces mano a mano. En cada playoff (ya no hablando de una serie en particular sino de todo el recorrido), Giannis bajaba su promedio anotador en lugar de mantenerlo o, como se esperaría de una figura de su calibre, subirlo.

Esas dos temporadas que lo coronaron MVP, además, habían tenido un condimento extra en medio que poco colaboró con las opiniones vertidas sobre él sino que, por el contrario, saló más la herida: el Mundial 2019.

Antetokounmpo había llegado a China con la selección de Grecia como candidato al título por peso propio. Si desfilaba por los parquets de la NBA, entre los mejores del planeta, ¿cómo no iba a hacer lo que le diera la gana ante los seleccionados FIBA?

Nada más alejado de la realidad: apenas promedió 14,8 puntos por partido y se fue eliminado en la segunda fase del certamen en el grupo que compartió con Estados Unidos, Brasil y la República Checa.

Luego de ese estrepitoso revés, fue honesto con su pensamiento y declaró públicamente que se había sentido “enjaulado” con las reglas FIBA. “Era como si jugara yo solo contra cinco”, dijo. Spoiler alert: sí, Giannis, es lo que suele suceder cuando un equipo humilde se enfrenta al mejor del universo.

Aquello, entonces, sólo echó más leña a un ya de por sí avivado fuego. De todos modos, que no hubiese estado a la altura en determinados momentos era muy distinto a caerle de la manera en que muchos lo hicieron (escudándose, claro, detrás de una pantalla). Y de eso hubo bastante.

En 2020/21 Antetokounmpo continuó trabajando y en términos colectivos estuvo mejor rodeado. Fueron vitales las incorporaciones de Jrue Holiday a principios de temporada, en detrimento de Eric Bledsoe, base que había quedado más en deuda que el propio griego, y de PJ Tucker, puntal defensivo, en marzo pasado.

Giannis Antetokounmpo llega al aro sin que nadie pueda detenerlo, como en toda la serie. Foto AP/Paul Sancya
Giannis Antetokounmpo llega al aro sin que nadie pueda detenerlo, como en toda la serie. Foto AP/Paul Sancya

Y él dio finalmente el salto que se esperaba. Ahora sí anotó más en playoffs que en fase regular y fue descomunal su actuación en la semifinal de conferencia ante los Brooklyn Nets de Kevin Durant. En el mano a mano contra un consagrado, quien además venía mostrando argumentos para ser considerado el mejor del mundo, el griego prevaleció.

Lo mismo hizo en las finales ante Phoenix Suns luego de -detalle no menor- sufrir en la final del Este ante Atlanta Hawks una hiperextensión en la rodilla izquierda por una caída que en su momento parecía amenazar no solo su presencia en esa serie sino en la liga por varios meses.

Dominó la pintura como no se veía desde Shaquille O’Neal, es decir, como hacía un tipo de jugadores que hoy ya no existen. De hecho es el primer jugador en la historia de la NBA (al menos desde que en 1974 comenzaran a registrarse los tapones) con al menos 40 puntos, 10 rebotes y 5 tapas en un partido de finales. Y junto a Shaq (que lo hizo en 2000) son los únicos en tener 3 o más partidos en la serie decisiva con al menos 40 puntos y 10 rebotes.

También tiene compañía de privilegio en otro rubro: junto a un tal Michael Jordan y a Hakeem Olajuwon son los únicos en tener el premio al MVP de la temporada, al Mejor Defensor del año y al MVP de las finales.

Antetokounmpo terminó aplastando de principio a finChris Paul y compañía. Remontó un 0-2 tal como había hecho ante los Nets y ganó un merecidísimo campeonato. Cumplió con su parte, le dio el título a unos Bucks sobre los que varias veces se preguntó si el ciclo estaba finalizado y se metió en la historia grande. Ya no será uno de los cracks sin anillo. Y a los 26 años, puede soñar con varios más.

Lo leiste en #FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta

Abrir