La grieta argentina, hasta en el baño

admin

07/04/2021

“Es difícil ser argentina”, me decía a cada rato mi amiga la española. Ni que lo diga: mi amiga vivió diez años entre San Telmo y Parque Avellaneda y cuando no pudo más, cuando el sueldo era demasiado corto y el alquiler se venció y esas cosas, metió su sueño sudamericano en dos valijas y volvió al Viejo Continente (donde, justo este martes, le dieron la segunda dosis de la vacuna).

Mi amiga hablaba de los mil trámites, de lo muchísimo que trabajamos, de que a cada rato había una traba nueva, un maltrato institucional. Y de la grieta y la pasión que genera.

Esta semana encontré la grieta de sorpresa, en un baño público, en bastante mal estado, en un supermercado de Balvanera.

En vez de las chanchadas y teléfonos ardientes habituales, había aquí una discusión política bien típica: no es que un argumento le contestara al otro sino que cada quien hablaba solo y señalaba los errores ajenos.

No sé cuál fue primero. Un texto decía: “Cristina inaugura (varias veces) hospitales que no funcionan. Vengan a La Matanza! ! Inauguraron un hospital 5 veces. Es sólo carcaza para la foto. ¡La Matanza Avanza! HDP”

El otro, advertía, en mayúsculas: “Larreta pone macetas y no hay remedios en hospitales”.

Eva Perón, en 1950. Cuando se enfermó escribieron en las paredes "Viva el cáncer". Foto AP
Eva Perón, en 1950. Cuando se enfermó escribieron en las paredes “Viva el cáncer”. Foto AP

Ni en el baño, muchachas, es posible relajar del enfrentamiento permanente en el que vivimos.

Tal vez el inicio estuvo entre saavedristas y morenistas, allá en la Primera Junta de Gobierno (¿que terminó en una muerte joven o el primer asesinato político de nuestra Historia?

En unitarios y federales, por supuesto, listos para asesinarse de los modos más crueles. En el antiperonismo que vivó al cáncer y el peronismo que prometió alambre de enfardar para colgar a los enemigos.

Tal vez eso hoy se llama cuarentena o anticuarentena, vacuna o antivacuna, presencial o antipresencial, lo que venga.

No son interlocutores, no son compatriotas: ni justicia, eso aprendimos que hay que darles a los que tenemos enfrente. Aquí la patria, allí los Otros.

Así nos va.

PK

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