La Justicia investiga si el jardinero de Cristina Kirchner se vacunó en un vacunatorio VIP en El Calafate

admin

10/07/2021

Hace un cuarto de siglo que el señor cuida y conoce cada detalle del jardín de Cristina Fernández. Planta las flores, corta el pasto, poda los árboles. El parque es verde y amplio gracias a un buen sistema de riego que convirtió esa tierra rústica en un paisaje singular de la flora patagónica. Se llama Ramón Ánjel Díaz Díaz (así, con “j”).

A la vicepresidenta la llama “La Doctora”. Las instrucciones más precisas para mantener y sofisticar el verde esa casa K en el sur se las daba siempre ella: “La Doctora”. Ramón tiene hoy 73 años. Su pareja, María Zoza Gómez, cumplirá 62. Y también se ganó la confianza de la vicepresidenta: es la más antigua empleada que ordena y limpia los espacios interiores de la residencia más visitada por la jefa del Frente de Todos.

Por razones que podrían no tener que vincularse a un plan sanitario nacional, ni tampoco a la fortuna de buscar lo que todos buscaban y a lo que accedían, los investigadores judiciales de la llamada causa del “Vacunatorio VIP” los pusieron ahora bajo sospecha. Ocurre que de acuerdo a un trabajo del Procurador de Investigaciones Administrativas (PIA), Sergio Rodríguez, el jardinero y la empleada doméstica durante añares de los Kirchner recibieron una dosis de la vacuna Sputnik V en el hospital SAMIC de El Calafate el 30 de enero.

Figuran en documentos oficiales como inoculados en esa fecha en la categoría “persona mayor de 60 años”. En Santa Cruz, de acuerdo a su propio Ministerio de Salud, la vacunación oficial para el resto de los ciudadanos de la provincia que tuvieran esa esa edad empezó en abril y se extendió durante mayo. Díaz Díaz y Zoza Gómez consiguieron la primera dosis de Sputnik V alrededor de tres meses antes. ¿El caso de las vacunas VIP entró en la casa Kirchner de El Calafate?

A la novedosa situación del jardinero y la empleada de la casa Kirchner se suma ahora un nombre más que recibió la vacuna en el hospital de El Calafate en enero pasado, y que tras el escándalo que se desató cuando se conoció que esas dosis podrían haber sido enviadas para beneficiar a allegados al poder, fue ascendida en el esquema gubernamental sanitario por la ministra de Salud, Carla Vizzotti.

Se trata de la ahora Subsecretaria de Integración de Articulación Federal de Salud, Verónica De Cristófaro. Militante allegada al líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, trabajó en el ministerio de Salud de Santa Cruz cuando era liderado por la ex pareja del jefe de bloque del oficialismo en Diputados, Rocío García. Hasta marzo pasado, era la presidenta del Consejo de Administración del hospital SAMIC de El Calafate.

Siempre de acuerdo a documentación que consta en la Justicia, De Cristófaro fue vacunada con Sputnik V el 9 de enero pasado. Tenía 49 años. Se registró como inoculada bajo el “ítem” de “personal de salud”. Si bien trabajaba en el SAMIC de El Calafate, su puesto era jerárquico.

Quien luego la ascendería al Ministerio de Nación, Vizzotti, había hecho declaraciones el 15 de enero sobre quiénes debían ser vacunados de acuerdo a las prioridades del Gobierno: “El personal de salud entre 18 y 59 años que se desempeña en unidades de terapia intensiva y en laboratorios de microbiología de instituciones ubicadas en los grandes aglomerados urbanos”.

De Cristófaro es muy conocida de los Kirchner. ¿Tuvo privilegios para vacunarse antes que el resto del personal de salud de su hospital calafateño?

Fuentes de la pesquisa judicial sobre el “vacunatorio VIP” afirmaron a Clarín que la trama del caso se profundiza para determinar qué pasó con un envío de vacunas por orden del Ministerio de Salud hacia esa ciudad de Santa Cruz.

Fue la diputada nacional Graciela Ocaña (Propuesta Republicana-Ciudad de Buenos Aires) quien presentó una denuncia ante la Justicia revelando que una partida de vacunas Sputnik V fueron llevadas a El Calafate por fuera del circuito formal del transporte de ese material crucial en pandemia.

Según los datos que aportó a la investigación del “vacunatorio VIP”, fueron llevadas en un avión de Aerolíneas Argentinas que ya transportaba una carga de las vacunas. La partida “especial” entró a la nave por un pedido de autoridades nacionales, que retrasaron el despegue de ese vuelo hasta que personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria pudo entregarle a la tripulación el “plus” de Sputnik V que se guardaban en un refrigerador.

La jueza del caso del “Vacunatorio VIP” es Ana María Capuchetti y el fiscal a cargo del expediente es Eduardo Taiano.

El jueves pasado, la magistrada informó que acotaría al número de vacunados VIP que podrían haber cometido un delito argumentando que justamente no existía en el Código Penal un artículo que le diera marco legal a una imputación para quienes habían recibido la vacuna por fuera de los turnos estatales. Si bien la jueza afirmó que esa conducta podría ser sancionada por la Ley de Ética Pública, buena parte de los “vacunados VIP” no serían parte del expediente, y archivo las medidas que podrían haberse motorizado en su contra.

El caso igualmente continúa: el principal imputado es el ex ministro de Salud, Ginés González García, y parte del equipo que lo acompañó en ese organismo hasta que fue despedido por el presidente Alberto Fernández cuando se conocieron detalles del “vacunatorio VIP”.

La diputada Ocaña le dijo a Clarín “en un país en el que todo está al revés los que se robaron vacunas no cometen un delito”.

Tras la denuncia de Ocaña, el propio ministerio de Salud de la Nación, ya bajo mando de Carla Vizzotti, admitió en un comunicado de prensa que efectivamente se habían mandado vacunas en el vuelo de Aerolíneas Argentinas que salió de Ezeiza a El Calafate el 23 de enero pasado, pero aseguró que se trató de un partida extra de 10 dosis. Siempre de acuerdo a esa versión comunicada a los medios, la operación se realizó por pedido de las autoridades del hospital SAMIC de la ciudad del glaciar Perito Moreno.

Hasta esta semana, cuando el fiscal de la PIA no aportó la información de quiénes habían sido vacunados con el lote de la primera dosis de Sputnik V que viajaron al SAMIC por pedido de autoridades nacionales, se desconocían quiénes habían sido vacunados contra el Covid-19 en El Calafate.

En el sólido informe que hizo el fiscal Ramírez de la PIA sobre diversas variables del caso “Vacunas VIP”, se incluyeron los inoculados con Sputnik V en el SAMIC llamado “Néstor Kirchner” en un período de tiempo que fue desde el 29 de diciembre al 23 de febrero del 2021.

La información sobre la vacunación fuera de término del jardinero de “la doctora” Kirchner y su pareja ya está en conocimiento de la Justicia, supo Clarín de fuentes de los tribunales que conocen la trama total de la causa de los “vacunados VIP”.

¿Fueron inoculados por orden de influyentes del poder? ¿Por orden de los Kirchner? La Justicia avanzará sobre ese punto.

El jardinero Díaz Díaz ya había sido parte de otro caso de posible corrupción K, que terminó elevado a juicio oral y con Cristina Fernández y sus dos hijos, el diputado Máximo y su hermana Florencia Kirchner, como principales acusados de haber usado de una empresa “fantasma”, llamada “Los Sauces SA”, para aumentar su fortuna probablemente de modo ilegal. Esa compañía, propiedad de los Kirchner, funcionó de modo totalmente irregular durante años: no tenía registrada sede de sus oficinas, no presentó balances ante los organismos de control, y además tenía un solo empleado registrado. Era el jardinero Díaz Díaz.

La empresa “Los Sauces”, determino la etapa de instrucción del caso, se habría utilizado para alquilarle múltiples propiedades de la familia K, sobre todo, a dos empresarios que se enriquecieron gracias a contratos estatales que les otorgó la gestión de Néstor y Cristina. Son el ex socio de ese matrimonio, Lázaro Báez; y el concesionario de licencias de juegos de azar, viales, y medios audiovisuales, el también petrolero y constructor de obras estatales, Cristóbal López.

El jardinero de los Kirchner era el único empleado de la supuesta inmobiliaria de los K, aunque haya supuestamente cobrado los alquileres de alrededor de una decena de inmuebles en El Calafate, el Chaltén, Río Gallegos y Buenos Aires.

Después de intentar dar con él en varias oportunidades, el primer juez del caso “Los Sauces”, Claudio Bonadio, logró tomarle declaración testimonial a Díaz Díaz. Fue por videoconferencia. Julio del 2016. Se usó el sistema de comunicaciones Skype. El Zoom era desconocido. Otras épocas, pre-pandémicas.

Cuando el magistrado le preguntó a Díaz Díaz si trabaja en Los Sauces él contestó que sí. Pero después no pudo precisar dónde quedaban las oficinas de la empresa. Además negó haber otro tipo de trabajos, como trámites, que no hayan tenido que ver con el jardín patagónico de la vicepresidenta. Lo contó así: “Corto el pasto, arreglo el jardín”.

Cuando Bonadio le pidió que relatara quién le daba las órdenes laborales para realizar sus tareas, el jardinero vacunado dijo esto: “La que normalmente me lo dice es la Doctora”. ¿Quién lo había contratado en su momento, hace 25 años? “Fue la Doctora Cristina”.

El lote de vacunas Sputnik V con el que fueron vacunados tanto el jardinero como la empleada de la casa Kirchner en El Calafate, igual que la ex representante política de la administración del hospital de la ciudad, está identificado con este número: 48601120R. De Moscú a El Calafate.

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