La Mona Jiménez en pandemia: la depresión, tocar para vivir, streaming récord y colapso en la plataforma

admin

01/05/2021

El pasado viernes 23 de febrero, los periodistas cordobeses que cubrían la jornada de vacunación en el Complejo Ferial Córdoba se llevaron una sorpresa. Eran las 8 de la mañana, y entre los mayores de 70 años que llegaban con turno, apareció el cordobés más famoso: Carlos “la Mona” Jiménez (70).

Luego de ser vacunado, el cuartetero habló. “Siento que voy a volar como Superman“; “estoy feliz, agradecido”; “empieza una nueva etapa ahora, con mucha esperanza de que pueda volver a cantar”, dijo ante los medios. 

Pero ante su hijo Carli, que lo acompañó, dijo otra cosa, que no se publicó: “Quiero hacer el próximo streaming en este lugar”.

Carlitos "La Mona" Jiménez, el mandamás del cuarteto, recibiendo la vacuna contra el Covid; en la madrugada del Día del Trabajador convirtió el "vacunatorio" en su escenario.
Carlitos “La Mona” Jiménez, el mandamás del cuarteto, recibiendo la vacuna contra el Covid; en la madrugada del Día del Trabajador convirtió el “vacunatorio” en su escenario.

“En un principio, se lo tomó como unas vacaciones largas“, recuerda Carli, refiriéndose a la cuarentena, horas antes del show. “Pero con el tiempo se me deprimió. En 54 años de carrera, nunca había cortado más de un mes. No quería comer, se tomaba una botella de vino por noche“, agrega.

Pero un día, todo cambió. “Le propusimos lo de los streamings y se motivó. Empezó a levantarse a las 7, hacía natación, kick boxing y casi que dejó el alcohol. Lo mueve la pasión. Sabe que abre la boca y a la gente se le pone la piel de pollo. Si no tiene eso, se me muere”.  

Ahora son poco más de las 00:30 del Día del Trabajador. Pasaron 67 días de aquella mañana y Jiménez cumple su deseo.

Aparece de saco, remera y cadenas de oro en el lugar que pidió y en el que se vacunó. Mira frente a cámara como los jugadores cuando escuchan el himno en un mundial, uno al lado del otro. Los músicos lo rodean en forma de círculo.

La Mona Jiménez, poniéndole toda su energía al "baile" por streaming que dio desde la medianoche de este viernes 30 de abril. Foto Gentileza Producción
La Mona Jiménez, poniéndole toda su energía al “baile” por streaming que dio desde la medianoche de este viernes 30 de abril. Foto Gentileza Producción

El teclado indica que viene Despierta Corazón. Es el único instrumento que suena durante 10… 15 segundos. Hasta que se le suma el resto de la banda. Y ahí sí, la Mona empieza a ser la Mona: se mueve hacia los costados, gesticula, hace algunos de sus pasitos típicos. Pero aún como si estuviese entrando en calor.

“El streaming se convirtió como un ritual tecnológico para todos los cordobeses y moneros”, dice “la Mona”. Y sigue: “O como un Mundial: se conectan desde todo el mundo, sea la hora que sea. En el primer show, tuvimos entre un 30 y 40% de conectados desde el extranjero”.

Del Monumental Sargento Cabral a la virtualidad​

Queremos que se convierta en un clásico. Como si fue en el Sargento (el baile donde se presentaba todos los viernes). Con luces, mis trajes, las señas de los barrios. Y el horario del show es parte del combo, porque la gente me viene a ver después de las doce. Cuando ya comió el asado y tomó algo en la previa”.

Durante su carrera, “la Mona” recibió todo tipo de gestos de amor de sus fanáticos, o noticias que lo emocionaron. En 2006, por ejemplo, dos delincuentes ingresaron a robar a la casa de su madre. Pero cuando les advirtió quién era su hijo, desistieron y se fueron con las manos vacías.

En 2017, un fanático que llevaba 46 días internado por un pelotazo, recuperó la memoria tras escuchar una de sus canciones. En esta noche de streaming, la Secretaría de Prensa y Cultura del Sindicato Único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba, con motivo del Día del Trabajador, regaló para cada trabajador una entrada, una picada y un fernet.

La emoción de La Mona Jiménez en su cumpleaños 70, con una multitud agolpada frente a su hogar.
La emoción de La Mona Jiménez en su cumpleaños 70, con una multitud agolpada frente a su hogar.

“El amor de la gente fue una compañía total durante toda la cuarentena”, cuenta Jiménez. “La gente llegaba todos los días a la puerta de casa: me dejaban cartas, banderas, carteles, regalos. Me los desinfectaban y me ponía a leer todo. Era mi rutina. A veces, ponía todo sobre mi cama y me acostaba arriba“. ​

El ritmo del show empieza a cambiar en la entrada posterior al cuarto sorteo de 100 mil pesos (serán 10, por un millón de pesos en total): los músicos entonan Muchacho de barrio. Pero lo más importante es que entonces se encienden las pantallas. Y en ellas aparecen los fanáticos.

Ahí, a Jiménez le cambia la cara. Están en vivo, desde sus casas. Deja de mirar el atril y fija sus ojos en el público. Lee los carteles: “Congreso”, “San Vicente”, “Jesús María”, “Urquiza”, “San Martín, Buenos Aires”, son algunos de los barrios y localidades que nombra.

En la previa, desde la cuenta oficial de Instagram del artista, entre las “consejos para disfrutar mejor el streaming de la Mona”, el último era una invitación lisa y llana. “Prepará la cámara para aparecer en el Zoom de la tribuna virtual así la Mona te saluda“.

Es una tanda de enganchados. A Muchacho de barrio, lo siguen La groupera, El marginal y El federal. Cuando solo hay música, Jiménez se dedica a lo que parece que más le interesa: nombrar a los barrios, saludar con nombre a cada fan que se presenta.

“Mona te amo. María”, lee. Y pregunta: “¿De dónde, María?”. A cada rato repite lo que había advertido en la semana. “Den vuelta los carteles: los ven bien ustedes, pero no yo”.

La Mona, un pionero del streaming

En las pantallas, se ve de todo: gente bailando, gente abrazada, gente cantando, gente tomando fernet. Algunos tienen banderas de fondo.

Pero no todos están felices. En las redes sociales se multiplican las quejas, como en las últimas transmisiones de otros artistas hiper masivos. Sucedió con el Indio Solari y los Fundamentalistas del aire acondicionado, también con Ricardo Arjona y Marc Anthony, entre otros.

Están los que dicen que nunca pudieron conectarse a la plataforma, los que denuncian que el sistema cayó, los que piden ayuda y los que pagaron pero deben conformarse con verlo gratis y por You Tube.

En todo caso, más felices que quienes reclaman o se resignan disfrutan los que no pagaron y puede verlo sin cargo. Cosas de una tecnología que todavía no va a la par de los cambios que impone la situación actual. Y los creadores de “memes” se ponen al día. 

Parece todo muy de la nueva normalidad. Aunque no del todo. Porque antes de la pandemia , cuando “la Mona” se presentaba en los bailes de todos los viernes, sábados y vísperas de feriados, los espectáculos se transmitían en vivo. Por redes sociales. Gratis.

“Había sido una idea suya”, detalla Carli. La repuesta de su equipo fue que si transmitían los shows, la gente se quedaría en su casa. “Pero quiero que los que no puedan venir, por estar lejos, o trabajando, o en una cárcel, o por no tener plata, me puedan ver”, fue su opinión, y los convenció.

“En algunos de esos bailes llegamos a tener hasta 80 mil personas conectadas”, asegura Carli. 

Ahora hay más de 150 mil personas conectadas. Jiménez parece inmune a todo. Está radiante. Como nuevo. O como si la primera dosis de la vacuna realmente lo hubiera convertido en Superman. Van casi dos horas de canciones.

La Mona y su público, ahí, rodeándolo desde el otro lado de las pantallas.Foto IG @lamonaoficial
La Mona y su público, ahí, rodeándolo desde el otro lado de las pantallas.Foto IG @lamonaoficial

Con 70 años y una parálisis en la lengua de la que aun no se recuperó del todo, sigue, como si no le pasaran los años. En las conocidas “pausas”, como se denominan sus minutos de descanso, aparecen videos de cordobeses en el exterior.

Desde Israel, España, Estados Unidos, México, Chile. También, fragmentos de una sesión de tatuaje: un fanático se tatúa un retrato de “la Mona” en su espalda. De la columna hasta el cuello.  

El cierre se inicia a las 3 de la mañana. Suena Renegado, como en cada final. Jiménez sale del centro de la escena. En las pantallas, otra vez, aparecen los fanáticos. Va dando la vuelta, tocándolos. Toca las pantallas. Lee lo que le muestran y los nombra.

"Algún día voy a volver a tocar en serio", prometió La Mona, que convirtió el lugar en el que se vacunó en el epicentro de una fiesta más. Foto IG @lamonaoficial
“Algún día voy a volver a tocar en serio”, prometió La Mona, que convirtió el lugar en el que se vacunó en el epicentro de una fiesta más. Foto IG @lamonaoficial

Y les dice. O les promete: “Algún día los voy a volver a tocar en serio…”

E.S.

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