La muralla romana de Lugo, la mejor conservada del mundo

admin

02/06/2021

Los romanos encontraron oro en Lugo (España), aunque la ciudad entonces se llamara Lucus Augusti (el bosque sagrado de Augusto). Era el año 25 antes de nuestra era cuando el imperio se instaló en este lugar estratégico en una colina abrazada por los ríos Miño y Chanca.

Tardaron todavía tres siglos, pero ante la considerada amenaza bárbara, la ciudad que se había alzado en tiempos del emperador Octavio Augusto (de ahí su nombre) comenzó a rodearse de una muralla de piedra.

Extrañamente, protegería zonas habitadas pero también terrenos baldíos, mientras que algunos andurriales de la villa quedaron fuera de su manto. Es uno de los misterios no desentrañados del fabuloso muro.

Han pasado 1.700 años y la pared defensiva no solo sigue en pie, sino que es la única de sus características en todo el mundo que marca su perímetro completo.

No extraña que sea su monumento más característico y querido, y que haya sido reconocido por la Unesco como patrimonio de la humanidad. No tiene únicamente ese galardón, sino también el muy pintoresco de estar hermanada con la Gran Muralla de China.

Se puede recorrer la muralla romana de Lugo. Foto Shutterstock.
Se puede recorrer la muralla romana de Lugo. Foto Shutterstock.

Las torres

Tener sensaciones parecidas a las que vivieron los guardias romanos de hace dos milenios es posible gracias a que la muralla de Lugo conserva su adarve. Es decir, su paseo de ronda de más de dos kilómetros de longitud se puede recorrer, a la vez que se van admirando las 71 torres de planta redonda que también siguen en pie.

Los historiadores aseguran que hubo un total de 85. Es decir, que únicamente se han perdido 14, por el paso del tiempo y las necesidades urbanísticas de la ciudad, que ahora es la cuarta de Galicia y roza los cien mil habitantes.

La muralla de Lugo tiene una media de altura de diez metros, y en su composición desempeña un papel fundamental el granito, el tipo de roca que distingue el paisaje gallego. Aunque también hay elementos de pizarra.

Actualmente, la muralla de Lugo tiene 71 torres. Se considera que llegó a tener 85. Foto Shutterstock.
Actualmente, la muralla de Lugo tiene 71 torres. Se considera que llegó a tener 85. Foto Shutterstock.

Hoy están desaparecidos los pisos superiores de madera que refugiaban a los vigilantes, aunque se puede ver el muro que los sostendría, con dos aberturas, en la torre A Mosqueira.

Quedan útiles seis de las escaleras originales empotradas en la parte interior del muro para acceder a la parte superior de este, aunque los arqueólogos creen que cada una de las 85 torres originales tendría una escala similar.

Las puertas

Actualmente hay diez aberturas en la muralla. No todas son originales. Algunas de ellas –la mitad– se abrieron en períodos históricos posteriores.

Es el caso de puerta del Obispo Aguirre, Campo Castelo, Estación, San Fernando y Obispo Odario. Las otras cinco (puerta Miñá, Santiago, Porta Nova, Falsa y San Pedro) sí que se remontan a la construcción romana.

Lógicamente, la nomenclatura también ha ido cambiando. Por ejemplo, la más emblemática, Miñá, es nombrada popularmente como puerta del Carmen, porque los lucenses tienen muy presente la capilla dedicada a esta Virgen que hay enfrente.

Vista a la catedral de Lugo desde la muralla romana Foto Shutterstock.
Vista a la catedral de Lugo desde la muralla romana Foto Shutterstock.

En tiempos medievales las puertas fueron un instrumento muy útil para cobrar el peaje de quienes querían entrar al corazón de la ciudad y refugiarse durante la noche, cuando la villa romana se cerraba hasta el amanecer para evitar en lo posible la delincuencia.

La Catedral y la casa de los mosaicos

Dentro de la muralla, hay que acercarse a la catedral de Santa María. Es el segundo de los monumentos de Lugo considerado patrimonio mundial. Tiene elementos románicos, góticos y renacentistas.

Su campanario cuadrado (la torre Vieja) engastado en el ábside, es distintivo, aun cuando hay otros dos, gemelos, en la fachada principal. En el interior, custodiando a la patrona de Lugo, un monumental retablo barroco.

En el flanco nororiental de la ciudad vieja se conservan los restos del acueducto romano, visibles gracias a un pavimento de vidrio.

Otro de los elementos que hay que buscar son los restos de las termas y, sobre todo, la llamada casa de los mosaicos. Es una villa de la que se conservan no solo parte de los pavimentos y decoraciones clásicas romanas sino también sus originales sistemas de calefacción por aire.

La muralla servía para cerrar la ciudad y protegerla de los enemigos. Foto Shutterstock.
La muralla servía para cerrar la ciudad y protegerla de los enemigos. Foto Shutterstock.

Hay que dirigirse a la orilla del Miño parea transitar el imponente puente romano que es otro de los orgullos de la ciudad, el lugar por el que abandonar la villa si uno está peregrinando a Santiago.

Lugo retrocede dos mil años de golpe durante la celebración anual del Arde Lucus, una fiesta en la que se recrean algunas de las actividades más espectaculares de aquella época, como el circo, la venta pública de esclavos, el mercado y las danzas.

El Ayuntamiento ha anunciado que, adaptándose a las necesidades que marque la pandemia de Covid-19, en 2021 tendrá lugar entre los días 17 y 20 de junio.

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