La revolución deportiva de Noruega: de Magnus Carlsen, el ajedrecista que venció a Kasparov, a Erling Haaland

admin

12/04/2021

El nombre de Erling Haaland está ahora en boca de todos, en el fútbol mundial. El potente goleador del Borussia Dortmund junto con Mbappé son considerados como las más fulgurantes apariciones de los últimos años y el Barcelona pelea con el Real Madrid por su ficha. El aporte de Haaland todavía no fue tan convincente en su Selección que pelea la clasificación para Qatar 2022 como en sus equipos (especialmente en el Salzburgo y en el Dortmund), pero no hay dudas de que va a liderar una generación, que incluye a Martin Odegaard y otras nuevas figuras y que promete ser la mejor en la historia del fútbol de su país.

Lo más llamativo es que la aparición de Haaland se da en simultáneo con un fenómeno noruego en varios deportes, especialmente con dos superdotados del atletismo como Karsten Warholm y Jacob Ingebrigtsen, y con el liderazgo de Magnus Carlsen en el ajedrez mundial. También viene de Noruega una de las revelaciones del circuito internacional de golf, Viktor Hovland, quien a sus 23 años acaba de ganar sus dos primeros torneos del PGA en Puerto Rico y Mayakoba. O una de las más cotizadas duplas del vóley playa, la que forman los tricampeones europeos Anders Mol y Christian Sorum.

Karsten Warholm en 300 metros con obstáculos en los Impossible Games 2020 de Oslo.
Foto: Heiko Junge/NTB scanpix via AP)
Karsten Warholm en 300 metros con obstáculos en los Impossible Games 2020 de Oslo.
Foto: Heiko Junge/NTB scanpix via AP)

Hasta ahora Noruega –un país de apenas cinco millones de habitantes- era una potencia en los deportes invernales: el máximo ganador de medallas en los Juegos Olímpicos de esa modalidad. Pero ahora sus figuras van cubriendo varias de las disciplinas más populares.

Haaland, un auténtico “millennial”, es oriundo de Leeds, donde su padre era futbolista profesional del mismo equipo que hoy dirige Bielsa. Pero desde chico Erling Halland vivió en Noruega y desde allí fue su despegue hacia Austria y Alemania. Su compañero de selección Odegaard fue fichado por el Real Madrid cuando apenas tenía 15 años y había debutado en la primera división de su país. El Madrid lo cedió a Real Sociedad para dos temporadas de Liga, y actualmente al Arsenal inglés, pero España es su futuro.

Ambos vienen de un país con menor tradición futbolera que sus vecinos nórdicos. La primera hazaña del fútbol de Noruega fue batir a Alemania en los Juegos Olímpicos de Berlin, en 1936, en las propias narices de Hitler y sus acólitos. Los noruegos fueron detenidos por Italia en semifinales, en tiempo suplementario, y finalmente se llevaron la medalla de bronce ante Polonia. Dos años más tarde debutaron en un Mundial, aunque sin atravesar la primera vuelta.

Recién en la década del 90, el fútbol de Noruega contó con una generación importante de futbolistas y con una selección comandada por Egil Olsen. Así ganó su grupo en las Eliminatorias delante de potencias como Inglaterra y Holanda, pero tampoco pudo superar el primer turno mundialista del 94. Cuatro años después, en Francia, Noruega consiguió el mayor triunfo de su historia: 2-1 sobre Brasil, remontando una desventaja en los últimos nueve minutos. Italia volvió a postergarla, 1-0 en octavos.

Egil Olsen, el entrenador de Noruega en Francia 98. Foto: AP
Egil Olsen, el entrenador de Noruega en Francia 98.
Foto: AP

Algunos nombres de aquella época quedaron registrados, como John-Arne Riise (bastión del Liverpool y la Roma) y Ole Gunnar Solskjaer, actual DT del Manchester United. Este jugó para el mismo equipo durante un largo tiempo, era una carta goleadora para el coach Ferguson y su máxima expresión se dio en la final de la Champions del 99: sobre la hora, entre el recién ingresado Solsjkaer y Sheringham, dieron vuelta el partido ante el Bayern Munich.

El historial de la Argentina ante los noruegos sólo cuenta dos amistosos, en Oslo. Allí jugaron Maradona el primero, Messi el segundo… pero ganaron los locales. El 30 de abril del 86, la Selección que conducía Bilardo se preparaba para el Mundial de México en un ambiente de incertidumbre. El 1-0 noruego con gol de Kjetil Osvold sobre el final sólo sirvió para aumentar esas dudas, que se iban a disipar meses más tarde. Un Messi que recién hacía sus primeras armas en la Selección participó en el 1-2 ante Noruega en 2007, resuelto por dos goles del grandote John Carew (descontando Maxi Rodríguez sobre el final).

Haaland parece destinado al Balón de Oro. Pero lo cierto es que Noruega ya cuenta con uno… en fútbol femenino. Lo ganó Ada Hegerberg, actual figura del Olympique de Marsella, quien recibió esa distinción hace tres años, al mismo tiempo que se marchaba de la Selección: consideraba que no recibían el mismo trato que los hombres. En fútbol femenino, Noruega ya cuenta con un título mundial (1995) y un oro olímpico, cinco años más tarde.

Pero ni Haaland ni otros jugadores alcanzan la dimensión de “figura popular” en Noruega de Magnus Carlsen, el hombre que asumió el reinado del ajedrez mundial al vencer al indio Anand en Chenin, en 2013. Carlsen tenía allí 22 años, convirtiéndose en el segundo más joven campeón mundial después de Kasparov. Defendió con éxito su corona en tres oportunidades (2014 ante Anand, 2016 ante Kariakin y 2018 ante Caruana) y alcanzó un “récord” en el ELO con 2.882 puntos, superando allí al propio Kasparov.

Magnus Carlsen durante su partida en el Norway Chess, donde perdió su increíble invicto. Foto Norway Chess
Magnus Carlsen durante su partida en el Norway Chess, donde perdió su increíble invicto. Foto Norway Chess

El atletismo, en cambio, tiene una larga tradición en Noruega. De hecho, el Bislett Stadium es la sede de una de las competencias atléticas más importantes del circuito y en su pista ya se batieron más de 50 récords mundiales. El Bislett fue escenario de los más legendarios duelos del mediofondo (Coe – Ovett en la década del 80, por ejemplo) y de la denominada Milla Dorada. También en aquella época, cuando comenzó a popularizarse el maratón y se produjo el ingreso masivo de las mujeres a esa distancia, las noruegas marcaron el rumbo: primero con Grete Waitz, enseguida con Ingrid Kristiansen.

Los Impossible Games 2020 en el Bislett Stadium.
Foto: AP
Los Impossible Games 2020 en el Bislett Stadium.
Foto: AP

Waitz –fallecida hace poco tiempo, víctima de un cáncer- fue el símbolo del Maratón de Nueva York, que obtuvo en nueve oportunidades, una cosecha impensable en nuestros días. También ganó el primer campeonato mundial sobre la distancia (Helsinki 1983) y la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles, al año siguiente.

Otro notable atleta surgido del mismo país fue Andreas Thorkildsen, bicampeón olímpico de lanzamiento de jabalina (2004 y 2008) y campeón mundial. Pero los nombres de hoy son Ingebrigtsen y Warholm. Con apenas 20 años, Ingebrigtsen ya colecciona títulos europeos en medias distancias –entre 1.500 y 3.000 metros llanos- y es una auténtica atracción de los meetings, el único capaz de desafiar a los africanos. Warholm es el bicampeón mundial de los 400 metros con vallas y está próximo a quebrar el más antiguo récord de las pistas atléticas, que mantiene Kevin Young (46s.78) desde los Juegos de Barcelona en 1992.

Jakob Ingebrigtsen es sindicado como la nueva estrella del atletismo mundial. Foto: AFP
Jakob Ingebrigtsen es sindicado como la nueva estrella del atletismo mundial.
Foto: AFP

Ingebrigtsen, cuyos hermanos también se lucen en las carreras, y Warholm son “productos” definitivos de la escuela atlética de Noruega, donde siguen entrenando, excepto cuando el invierno lo impide y tienen que buscar las costas españolas.

A diferencia de su vecina Suecia e, inclusive, de Dinamarca, desde Noruega no surgieron tenistas de primera línea. Casper Ruud, de 22 años y actual 26° del ránking mundial, intenta revertir esa historia y su primer aviso lo dio en canchas argentinas: fue el campeón del ATP Buenos Aires en 2020 y recientemente escaló hasta la cuarta vuelta del Abierto de Australia.

Pero si Noruega ahora está impresionando en los deportes “clásicos” o “populares”, hay que tener en cuenta que es la gran potencia de los Juegos Olímpicos de Invierno, donde ya cosechó casi 400 medallas, desde la primera edición en Chamonix 1924 hasta la actualidad. “Los noruegos nacen con esquíes en los pies”, era un popular dicho noruego. Y más aún: “Cuando otros aprenden a caminar, nosotros aprendemos a esquiar”. El esquí de fondo y el biatlón son sus especialidades preferidas, en las que surgieron las grandes leyendas del deporte de su país: Ole Einar Bjorndalen y Björn Drehlie.

Bjorndalen, en biatlón, acumuló 13 medallas olímpicas (incluyendo ocho doradas) desde Sapporo 1998 hasta Socchi 2014, cuando se retiró con más de 40 años de edad. También acumuló 20 títulos mundiales. Drehlie, por su parte, fue un consumado especialista en cross country en esquí, se llevó doce medallas (ocho doradas) en sus participaciones olímpicas en la década del 90, antes de retirarse para convertirse en un próspero empresario del rubro inmobiliario. Otra estrella noruega en esquí de fondo, pero entre las damas, fue Marit Bjorden quien acumuló 15 medallas olímpicas (ocho doradas) entre 2002 y 2018.

El despegue noruego en los Juegos de Invierno fue especialmente notable a partir de 1994, cuando los organizó en Lillehammer. Ni Alemania ni Rusia, por citar grandes potencias del deporte, pudieron igualarlo. En la última edición de los Juegos invernales (Pyenogchang 2018), Noruega terminó al tope del medallero con 39, incluyendo 14 doradas y lanzó al nuevo ídolo Johannes Hosflot Klaebo: en su debut olímpico a los 21 años, se llevó tres títulos. Dentro de aquellas disciplinas invernales, el esquí de fondo es de dominio absoluto de los noruegos, que ya acumulan 121 medallas olímpicas (47 doradas), seguidos por los suecos con 80.

Uno de los que también incursionó en deportes de invierno fue nada menos que el rey Olaf V, nacido en 1903 y que subió al trono en 1957 (falleció en 1991). Conocido como “el rey del pueblo”, especialmente por su rol frente a los nazis en la Segunda Guerra Mundial, Olaf era un deportista nato y participó en los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1928, donde se llevó una medalla de oro… en yachting.

Más allá de estos resultados, lo cierto es que Noruega –un país que no figura entre los 110 primeros del mundo en cuanto a cantidad de población- tiene una envidiable vocación deportiva: el 93% de los chicos practican un deporte organizado. Y el 70% de los mayores de 50 siguen practicando deporte. Todo, en un país que ocupa el primer índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas desde principios de este siglo –salvo un breve período en el que lo sobrepasó Islandia- y que también está consideardo uno de los más “pacíficos, seguros y democráticos”.

Un reciente artículo del diario español Marca refleja ese fenómeno deportivo, que tiene como base “filosófica” los Derechos y Disposiciones del Niño en el Deporte, aprobados por el Parlamento noruego en 1987. Allí establecen: Los chicos no pueden participar en competencias locales hasta que cumplen 6 años. No pueden hacerlo en competencias regionales hasta que cumplen 9. Y Nacionales o internacionales, hasta que cumplen 11. Explican que “se construye un entorno alineado con la filosofía del ‘Joy of Sport for All’, de modo que la prioridad es enamorarse del deporte, no de un deporte específico, y mantener una experiencia social que será beneficiosa para los niños, primero, y para las comunidades en las que viven, después. Cuando tienes menos de 13 años, los resultados no importan tanto como el desarrollo físico y emocional. Será después, en la adolescencia, cuando cada uno busque su posicionamiento. Y ahí sí: ahí el deporte noruego apuesta por la profesionalidad, por los mejores técnicos, por las mejores instalaciones… por la élite. Por eso se compite tan bien: porque se ha partido de una base en la que no es tan importante competir”.

La promoción del deporte en las categorías juveniles se financia con el 64% de las ganancias que generan la lotería y los juegos de azar, y la administración corresponde al Ministerio de Cultura. Tienen un programa de subvenciones que se dirige específicamente a los clubes y asociaciones locales, y a los que organizan actividades físicas para los chicos.

La organización central del deporte para chicos y jóvenes es Olympiatoppen, surgida en la década del 80 y actualmente liderada por el ex remero Tore Ovrebo. “En Noruega, el deporte es una política de estado clave porque, junto a la educación y la salud, lo considera una dimensión fundamental en el desarrollo físico, mental y emocional del ser humano”, sostienen.

Organización y una sólida infraestructura -12 mil campos deportivos en todo el país- pese a que la nieve cubre casi todo el territorio durante el invierno también son bases para este formidable desarrollo.

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