La trama de cómo se atrapó al prófugo más buscado de Mar del Plata cuando fue a vacunarse: “Dios hizo justicia”

admin

12/07/2021

Dios hizo justicia“. Graciela esperó casi 18 años para decir esas palabras, porque la Justicia no hizo ni hará justicia por el crimen de su hijo, Cristian Agusti (28), un policía asesinado en 2003 en Mar del Plata. Su homicida estuvo prófugo 16 años y terminó siendo sobreseído cuando prescribió la causa. 

¿Por qué entonces Graciela Panebianco habla de justicia divina? Porque Alejandro Salaverry (40), el hombre que mató a Cristian y que esperó a que la causa expirara para presentarse ante los Tribunales marplatenses y salir libre de culpa y cargo, fue detenido este domingo. Cayó, sí, pero otro hecho.

A Salaverry lo arrestaron cuando fue a vacunarse contra el coronavirus en el Museo Mar: tenía pedido de captura de la Justicia de Morón por un “homicidio en grado de tentativa y amenazas”, ocurrido en Parque San Martín en 2018.

“Muchos años esperando esto. Él no sabía que estaba prófugo de la justicia de Morón. Por fin, después de tanto tiempo, él está detenido y mi hijo descansa en paz“, completó Graciela Panebianco en diálogo con la agencia Télam.

Atrás quedó para esta madre esa impotencia, esa bronca, esa indignación y esa tristeza que vivió hace dos años. El 10 de julio de 2019 se cruzó con Salaverry en los tribunales de Mar del Plata y lo vio irse caminando sin haber purgado ni siquiera un día por el crimen de Cristian. Acababa de firmar su sobreseimiento.

Aquel día, la noticia de esa injusticia recorrió los medios. Lo que Graciela no sabía por entonces es que ese sería el puntapié para atrapar al asesino de su hijo, según pudo saber Clarín de fuentes del caso.

Resulta que a la fiscalía N°5 de Morón -de los fiscales Claudio Oviedo y Marisa Monti- llegó Gladys. Allí se investigaba la denuncia por el brutal ataque que sufrió su marido. El agresor, al que ella conocía como Lucas y que había sido su vecino, estaba prófugo.

Cristian Agusti, asesinado en octubre de 2003.
Cristian Agusti, asesinado en octubre de 2003.

Gladys les avisó que ese tal Salaverry del que hablaban los medios, el que había sido sobreseído en Mar del Plata, era Lucas, el que en 2018 en Parque San Martín dejó gravemente herido a su marido tras atacarlo a machetazos en la cabeza.

15 de octubre de 2018

Gladys y su marido fueron vecinos de Lucas y su mujer, quienes tuvieron un kiosco durante 13 años en Parque San Martín, bien al Oeste en el Conurbano. El 15 de octubre de 2018, ese vínculo se rompió.

Ese tal Lucas no sólo amenazó dos veces al marido de Gladys sino que lo dejó gravemente herido tras golpearlo en la cabeza con un machete. Al agresor se lo tragó la tierra. La historia parecía repetirse.

Tras la denuncia por “amenazas e intento de homicidio” contra ese tal Lucas, la causa recayó en la fiscalía N°5 de Morón.

Comparaban su rostro al momento del crimen con una proyección computarizada.
Comparaban su rostro al momento del crimen con una proyección computarizada.

“Allanamos la casa del agresor y encontramos documentación, a nombre de ese tal Lucas, por lo que se pidió la orden de detención“, relató la fiscal Marisa Monti a Clarín.

Para finales de 2018, un operativo de tránsito detuvo la marcha de un auto. Cuando el conductor aportó su identidad resultó ser el hombre buscado por el intento de homicidio del marido de Gladys, ese tal Lucas.

Era un gendarme al que el agresor le había usado la identidad; y tenía orden de captura y detención cuando no tenía nada que ver“, describió la fiscal.

La causa volvía a foja cero: ¿quién era entonces el hombre que había intentado matar al marido de Gladys y que le robó la identidad al gendarme Lucas?

10 de julio de 2019

Ese día la difusión de la noticia de la injusticia sobre el sobreseimiento de Salaverry por el crimen del policía Cristian Agusti llegó hasta Gladys.

Lo dejaron vacunarse y lo arrestaron.
Lo dejaron vacunarse y lo arrestaron.

La mujer vio la foto en los medios y lo reconoció de inmediato: era su ex vecino, ese hombre que se hacía llamar Lucas, y que había agredido salvajemente a su marido. Enseguida avisó a los fiscales. 

“Se lo fue a buscar a la dirección que había dado en Mar del Plata tras quedar sobreseído en 2019 por el crimen del policía, pero ya no estaba y quedó con pedido de captura”, explicó la fiscal Monti. 

La novedad surgió cuando Salaverry se anotó para vacunarse por coronavirus. “Nos enteramos que tenía turno para este domingo a las 11 y se armó el operativo con la DDI de Mar del Plata para su captura”, detalló la fiscal.

11 de julio de 2021

El operativo de la DDI de Mar del Plata, donde trabajaba Cristian Agusti hasta que Salaverry y sus cómplices lo mataron, incluyó policías vestidos de enfermeros y hasta simulando ser gente que tenía turno para vacunarse.

Así detuvieron a Alejandro Salaverry.
Así detuvieron a Alejandro Salaverry.

El prófugo llegó un poco después de las 11, el horario que tenía para vacunarse en el Museo Mar. Hizo la fila como un vecino más sin saber que lo rodeaban policías: los agentes esperaron a que hiciera el trámite, a que se vacune y luego, lo atraparon.

Este lunes, ante los fiscales de la causa que se tramita en Morón, Salaverry declaró y dio su versión sobre lo ocurrido en 2018. Dijo que se llevaba mal con su vecino, que habían tenido problemas previos. Quedó detenido. 

Pero Salaverry, a sus 40 años, también alegó ante los fiscales que padece una enfermedad terminal por la que consume morfina.

“Dijo que hay constancia de ello en el hospital de Mar del Plata, donde se atendió pero usó el nombre del hermano. Esperamos la historia clínica y que se constaten sus dichos. Mientras tanto, seguirá detenido”, dijeron desde la UFI N°5 de Morón.

Así hacía la fila para vacunarse el prófugo.
Así hacía la fila para vacunarse el prófugo.

Octubre de 2003

En octubre de 2003, Salaverry y tres cómplices asaltaron un local en 20 de Septiembre al 2900, cerca de la DDI de Mar del Plata.

Cristian Agusti, que había sido papá hacía poquito, y su compañero Cristian Fournier llegaron al lugar del robo, tras una alarma, cuando los ladrones salían del local. Los delincuentes dispararon 11 veces.

Un balazo hirió a Fournier, quien se salvó, pero tres de esos tiros mataron al hijo de Graciela Panebianco.

Uno de los cómplices de Salaverry, al momento de ser detenido en 2003.
Uno de los cómplices de Salaverry, al momento de ser detenido en 2003.

Dos de los cómplices de Salaverry, Claudio López y Fernando Palomino, armados con una pistola calibre 9 milímetros y otra calibre .45, cayeron ese mismo día muy cerca del lugar del robo. En 2005 fueron condenados a prisión perpetua.

Salaverry y Carlos Marcelo de los Santos escaparon. El segundo cayó en 2012, nueve años después de que Graciela recorriera el país buscando a los dos prófugos: trabajaba de mozo en una pizzería porteña y se hacía llamar Roberto Percia. También fue condenado.

Ahora, Salaverry, finalmente, enfrenta a la Justicia, aunque no será por el crimen de Agusti. Pero como dijo Graciela: “Dios hizo justicia”.

DD

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