La última K: de Braden o Perón a Biden y Perón

admin

04/05/2021

El extravío ideológico del kirchnerismo retomó la práctica del embuste, que alguna vez la historia registrará en toda su dimensión: nadie escapa a ese juicio definitivo que suele venir con los años. Es inagotable el empeño kirchnerista en instalar en el debate público cuestiones atípicas, y a veces triviales. Así, el Gobierno asume una cada vez más marcada identidad ultra cristinista: esta cuarta gestión de la dinastía Kirchner bien podría ser definida como “la enfermedad infantil del peronismo”, así como Lenin bautizó “al izquierdismo” como la “enfermedad infantil del comunismo”.

De ese infantilismo, el Gobierno rinde y aprueba examen cada vez que se lo proponen sus voceros más calificados. Los tuits de Cristina, su aggiornada cadena nacional, por ejemplo, hace rato ya que son un espacio propio desde el cual lapida y condena a los réprobos que se animan a desafiar su autoridad, así sea un periodista, un medio, un ministro de Economía o el mismísimo presidente de la Nación.

No le va mal con sus desplantes: en pleno derrumbe de la economía y en medio del dramático avance de la pandemia, reclamó y logró del Estado el cobro de dos pensiones de rango presidencial y un retroactivo por el cese parcial de ambos beneficios, luego de haberse filtrado que no los recibiría. Los recibe.

Ahora la vicepresidenta usó su chiche comunicacional para derramar elogios sobre el presidente de EE.UU., Joe Biden, por sus comentarios ante el Congreso de su país por los 100 días de gestión.

Alberto Fernández fue todavía más lejos que Cristina. Habló de "Juan Domingo" Biden.
Alberto Fernández fue todavía más lejos que Cristina. Habló de “Juan Domingo” Biden.

En ese mensaje, Biden mencionó la importancia del lugar de los sindicatos en las sociedades modernas, la contribución de las clases medias a la renta nacional y el aporte esencial de las inversiones públicas para generar trabajo. Algo que el peronismo keynesiano había descubierto ya en 1945.

Así como la jefa del Instituto Patria había trazado antes con Donald Trump un imaginario paralelo entre las políticas proteccionistas estadounidenses con las de sus gestiones, ahora se le ocurrió que quien encarna al “alumno que se copia” de las recetas K desde Washington es, en verdad, Joe Biden.

El Presidente de la Nación, en su afán por llevarle una manzana tras otra a una maestra que se muestra cada vez más como su jefa política y definitivamente no lo tiene entre los mejores de la clase, fue todavía más lejos. Habló de “Juan Domingo” Biden. Impensado giro en las brumas de la historia lejana o intencionado blooper de una praxis política defectuosa. Lo mismo da. Lo cierto es el ballet de consignas extraviadas. De aquel “Braden o Perón” de los años nacientes del justicialismo (aún no se llamaba así) a este inesperado “Biden y Perón” de los tiempos crepusculares del movimiento surgido en la escena nacional el 17 de octubre de 1945.

Para lectores jóvenes: Spruille Braden fue un embajador de EE.UU. en la Argentina, quien en el proceso electoral que el 24 de febrero de 1946 llevaría a Perón por primera vez a la Casa Rosada, se puso al frente de la oposición y acusó de “nazi fascista” al jefe del movimiento naciente.

El boxeador estadounidense Archie Moore y Juan Domingo Perón, en la Casa Rosada. El ex campeón mundial de los mediopesados forjó una amistad con el fundador del PJ.
El boxeador estadounidense Archie Moore y Juan Domingo Perón, en la Casa Rosada. El ex campeón mundial de los mediopesados forjó una amistad con el fundador del PJ.

Alberto Fernández repasó en un acto público las conquistas sociales del peronismo de los tiempos de Braden y los trasladó a los presuntos méritos del ultra cristinismo en los tiempos de Biden. Aquel peronismo dio trabajo, éste reparte planes. Y no son planes transitorios ante el estallido de la pobreza y la persistencia de la desocupación y el desempleo, el maridazgo que cada vez más alimenta a aquélla. Son planes institucionalizados con clientela cautiva.

Ni el Presidente ni su vicepresidenta, o al revés, como se prefiera, registraron que el martes, en la 51 Conferencia anual de Washington sobre las Américas, ante líderes de todo el hemisferio occidental, la vicepresidente de EE.UU., Kamala Harris, destacó que ante la pandemia “por mucho esfuerzo que hagamos, no tendremos avances significativos si la corrupción persiste. Si persiste, será un paso adelante y tres atrás”.

Hablando de Perón y del impacto de sus consignas y simbolismos: “Quien quiera oír, que oiga”.

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