“La vida debería ser bella para todos, pero es manipulada por unos pocos”

admin

22/03/2021

¡Siii! La vida es bella. Es lo único que tenemos y conocemos, es el camino que recorremos diariamente sobre un lecho de rosas algunos y otros, la mayoría, sobre terrenos espinosos de un valle de lágrimas. La vida que puede y debería ser bella para todos es manipulada por unos pocos, sedientos de poder, dinero e impunidad que transforman el corto paso por el mundo en una película de terror.

Las generaciones que soportan gobiernos tiránicos, despóticos, autoritarios encerrados en teorías, dogmas y creencias, que esconden un sinfín de excusas teóricas políticas para justificar los atropellos, olvidan el principal objetivo de la existencia que es el respeto a la condición humana, que ha sido la verdadera causa de los éxodos poblacionales y catástrofes económicas que sufrimos en el planeta Tierra.

Se ha perdido la verdadera dimensión de las acciones políticas que afectan el diario vivir de las especies, entre ellas la de la nuestra, la especie humana, produciendo muertes y genocidios, destrucción de la naturaleza y un lento perecer del planeta que habitamos.

¿Responderán acaso los dueños del poder por los quebrantos y miserias que infringen a los dominados y la destrucción que provocan en el suelo que pisamos? ¿Existirán en este breve paso por la vida sanciones a los destructores de la flora, fauna y ecosistema que en el afán por la riqueza erosionan los suelos con la megaminería, contaminando ríos, lagos y napas con materiales tóxicos y cáusticos y dinamitando las profundidades del suelo rocoso del planeta en búsqueda de petróleo?

¿Qué pasará cuando la vida deje de ser bella para la mayoría y según pasan los años siga siendo un calvario interminable sin esperanza? ¿Qué mundo les dejaremos a las próximas generaciones con una Tierra arrasada?

Graciela Bauducco
gracielabauducco@gmail.com

OTRAS CARTAS

La misma fecha para dos nuevos “nacimientos”

El 17 de marzo es para mí una fecha muy especial: nací de nuevo hace 29 años y hoy, con la vacuna del Covid, lo hice nuevamente. Voy a explicar la coincidencia. Ese día hace 29 años vivíamos en la calle Arroyo, a 40 metros de la Embajada de Israel en un primer piso a la calle. Eran las 14.45, terminábamos de almorzar y, junto a mi hijo, salíamos del comedor y caminábamos por el pasillo. De pronto la bomba, volamos y, milagrosamente, no nos pasó nada. Si hubiéramos estado en mi dormitorio a la calle los vidrios nos habrían atravesado como lo hicieron con las maderas del placard. Ambos reaccionamos como soldados de guerra y fuimos a ayudar a moribundos y heridos. Habíamos estado, por la onda expansiva, suspendidos en el aire como en las películas.

También un 17 de marzo, esta vez de 2021, después de mucho esperar me vacunaron en Pilar. A pesar de tener 80 años, pienso que, gracias a la vacuna, he vuelto a nacer. Es una fecha para mí recurrentemente milagrosa… o el “yerba mala nunca muere” se cumple conmigo.

Ricardo Olaviaga
olaviaga8@hotmail.com

Propone un aplauso para los argentinos que se unieron frente al Covid

Hace un año atrás nos pusieron en pausa. Nadie puede aún saber a ciencia cierta si valió la pena tanto encierro, son muchas las vidas que se perdieron pero también muchas las que se salvaron, es de suponer. La incertidumbre y la angustia se apoderaron de nosotros. Perdimos la libertad hasta en lo más mínimo. Sin abrazos ni besos; dejando solo a los enfermos y sin despedirnos de nuestros muertos. Días muy duros en mucha soledad hemos atravesado, con colegios cerrados, perdida de miles de empleos y tantas empresas quebradas.

Todo será un difícil camino a remontar y ojalá la vacunación masiva sea de un futuro cercano para recomponer tanto roto. Pero vale un aplauso para todos los argentinos que más allá de las diferentes posturas ante la política nos supimos unir, cumpliendo las reglas en beneficio del otro.

¡Viva la Argentina!

Susana Mastronardi
susumastro@gmail.com

“Que la ley sea justa y que sea cumplida por todos por igual”

Cuando la ley justa no impera para todos por igual, todos terminamos siendo finalmente víctimas. Hoy le sacamos un ojo a alguien y sino restablecemos el orden finalmente todos terminaremos siendo ciegos. Se necesita que la ley sea justa y que sea cumplida por todos por igual. Y en caso negativo el sistema debe generar las consecuencias lógicas para que el orden se restablezca.

Para que haya leyes justas se necesita que el poder político sea virtuoso. Pero el sistema electoral es muy defectuoso. Ello facilita que los cargos políticos sean ocupados por personas que carecen de virtudes éticas. Por ejemplo, listas sábanas, candidatos que mienten y desinforman sin consecuencia alguna, propaganda como si se tratara de elegir una marca o un producto. Ausencia total de los ciudadanos comunes en ese sistema. Todo ello y otros defectos del sistema no permite al ciudadano conocer las virtudes o defectos que tienen los políticos que se postulan para un cargo. Con este sistema, obtener políticos virtuosos es pedirle peras del olmo.

Si tenemos dirigentes políticos virtuosos, también de a poco tendremos justicia e instituciones virtuosas. La educación del ciudadano será su lógica consecuencia. Y el cumplimiento de la ley surgirá naturalmente porque siendo la norma justa, el ciudadano percibirá que hacer lo que corresponde es lo que más le conviene. Y por añadidura obtendremos los frutos que el preámbulo de la Constitución nos ofrece.

Hugo Recabarren
hugorecabarrenabogado@gmail.com

Es tarea de todos cuidar cada forma de vida existente

Ante un nuevo informe publicado por 16 organizaciones mundiales de conservación de la naturaleza, y en el que se alerta de la rápida disminución de los peces de agua dulce -un tercio se enfrenta a su extinción-, cabe preguntarse qué están haciendo nuestros gobernantes para atender esta grave problemática también en nuestro país.

Dicho informe indica que 2020 fue un año sombrío para los peces de agua dulce, ya que se extinguieron 16 especies. Destaca la devastadora combinación de amenazas a las que se enfrentan los ecosistemas acuáticos: la destrucción de hábitats, la sobre-explotación de los recursos hídricos para el riego o la contaminación. Además, los peces de agua dulce también se enfrentan a la sobre-pesca, la expansión de las especies exóticas invasoras y a los impactos del cambio climático, como también a los delitos contra la fauna silvestre.

¿Cuándo entenderemos que si destruimos la naturaleza nos estamos haciendo un daño grave a nosotros mismos? Es tarea de todos (y no sólo de quienes ejercen funciones de gobierno) cuidar todas las formas de vida existentes en el planeta, nuestra casa común.

Patricio Oschlies
poschlies@yahoo.com.ar

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