Las asombrosas andanzas de dos jueces federales

admin

07/09/2021

Todos tenemos una impresión o una constancia de lo mal que funcionan algunos o unos cuantos jueces. Podemos juntar en la misma foto a dos algo famosos, camino tal vez a ser muy famosos, según resuelva el Consejo de la Magistratura, que a veces funciona como un club de amigos.

Uno es Walter Bento, que es juez federal y además y justo ahora, electoral de Mendoza. El otro, Federico Villena, es también federal y de Lomas de Zamora y muy nombrado estos días por haberle devuelto una montaña de plata a Karina Moyano, hija de Hugo Moyano.

No se requiere ser profesor de Derecho para saber que, si Bento no fuera juez, ya estaría en un calabozo. Está procesado y con prisión preventiva, avalada por la Cámara Federal de Mendoza. Pero tiene fueros de juez. Abundan los fueros, como no abunda el sentido común: Bento administra las elecciones en la provincia sin que importe que esté acusado de liderar una asociación ilícita. Insólito.

Desde la Justicia Nacional Electoral trataron de correrlo y le sugirieron que se tome una licencia. Se negó. Salió a defenderlo una íntima suya: la jueza Servini.

Bento había montado en casa de un vecino contrabandista una especie de oficina para liberaciones pagas de narcos y delincuentes. No actuaba solo. Hay más de 20 imputados y detenidos, entre ellos abogados y un comisario. Y diez coimas probadas, a las que se agregaron la protección a una cueva financiera y la falsificación de escrituras. Un emprendedor.

Bento compró un auto de lujo bajo el régimen de discapacidad para pagar menos impuestos y sacó un crédito barato para vivienda única cuando tenía cuatro. Y una más: para cobrar viáticos, decía que viajaba por trabajo y se iba de vacaciones. Al lado de Bento, Oyarbide era Ricardo Corazón de León.

Su esposa María Boiza, también acusada, ha sido suspendida en la Justicia ¿Y qué hizo Bento ante jueces y fiscales que lo investigaron? La gran Cristina: insultarlos y declararse víctima del lawfare. Ahora apuesta a que el Tribunal Oral que lo juzgará sea integrado por jueces amigos y a que otros amigos, del kirchnerismo, sigan demorando el sumario en la Magistratura. El instructor Pablo Tonelli pidió el desafuero y que deje ya el cargo.

Hugo Moyano, entre sus hijos Facundo y Karina, quien se niega a entregarle a la Justicia la fortuna que le encontraron en un allanamiento.
Hugo Moyano, entre sus hijos Facundo y Karina, quien se niega a entregarle a la Justicia la fortuna que le encontraron en un allanamiento.

En otro espejo que refleja las cosas que pasan en este país, podemos mirar al juez Villena, tan rápido en causas impulsadas durante el gobierno de Cambiemos como ahora, durante el gobierno de Todos. Con el mismo entusiasmo, pasó de favorecer al macrismo a investigar al macrismo. O de allanar la casa de Karina Moyano a sobreseerla de pronto.

En 2018, en una causa por narcotráfico en la que había secuestrado 42 kilos de cocaína, allanó el domicilio que figuraba en el documento de una de las detenidas, Macarena Acevey. Pero no era la casa de Macarena: había vivido allí cuando su padre, Jorge Acevey, dirigente de los taxistas, era pareja de Karina Moyano, dueña de la vivienda.

El juez secuestró $600.000 y casi medio millón de dólares y nunca dispuso que se investigara de dónde venía la plata, que quedó depositada en el juzgado. Un nuevo juez, Juan Augé, se negó a devolvérsela a Karina. Pero en enero pasado, cuando lo reemplazó por vacaciones, Villena en trámite exprés sobreseyó a Moyano y se la dio. Por eso fue denunciado en la Magistratura, donde propondrán enjuiciarlo. Karina no suelta los pesos y los dólares y su padre Hugo la defiende con una frase poética: “Se rompe el culo laburando para juntar manguito por manguito”.

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