Las Begums de Bombay, en Netflix: cinco mujeres indias empoderadas

admin

29/03/2021

¿Podrán tener mejores chances las mujeres emprendedoras en Bombay? ¿Qué significa reinar para ellas en la capital de la India, con tradiciones complejas, voraz competencia, machismo y tenso ascenso social? “Las reinas” son las de la traducción del título de Las Begums de Bombay, la serie que estrenó Netflix el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Con cinco historias de ficción que se entrelazan en los quebrados espejos de la realidad. Como dice su leitmotiv: “Algunas mujeres nacen para gobernar. ¿Hasta dónde llegarán para sobrevivir en la Ciudad de los Sueños?”.

La que interroga en off es la legendaria actriz de Bollywood (el mercado indio audiovisual) Pooja Bhatt (48), en su rol de Rani, la directora ejecutiva de un banco, ascendida allí para licuar o arreglar los conflictos generados por sus pares ejecutivos masculinos. ¿Qué dolor personal tuvo que soportar? Fatima, interpretada por Shahana Goswami (34), ocupa otro rol jerárquico y estratégico pero su esposo, varios puestos debajo, la presiona para que tengan un hijo y que ella se ocupe. Que sea sólo una madre y deje de trabajar.

¿Y las otras tres begums de Bombay, aún sin reinar? Se vinculan, de uno u otro modo, con Rani y Fatima: Lily, encarnada por Amruta Subhash (41), es una prostituta que intenta liberarse postulando a un fondo de emprenduría social del banco, luego de un accidente que involucra a Rami y a su familia. Tiene un hijo de diez años y nadie en su entorno -donde los proxenetas recaudan y golpean- la quiere considerar. La que siente empatía por Lily es Ayesha, que interpreta Plabita Borthakur (28): también llegó de un pueblo provinciano, con pocas chances para las mujeres más que obedecer a sus padres y casarse con un marido elegido, salvo que busquen, lejos, un mejor destino y una carrera profesional.

La gran estrella de la India Pooja Bhatt encarna a la empresaria bancaria Rani en Las Begums de Bombay. Foto Netflix
La gran estrella de la India Pooja Bhatt encarna a la empresaria bancaria Rani en Las Begums de Bombay. Foto Netflix

Ayesha en el banco es una gestora administrativa de escala menor, tiene ambiciones pero comete errores, aunque el ingenio y la providencia la sostienen. Hasta que sufra un trauma que será un reflejo del que padecieron otras alrededor. ¿Denunciará a su jefe en el banco por abuso sexual? Habrá que ver si le dan crédito, o nuevas amenazas, a una chica de pueblo sin respaldo ni vivienda fija.

“Resolvamos este problema cuanto antes. Seguro vos sentiste atracción por tu jefe e interpretaste mal las cosas. ¿Querés quedarte en la calle?”, oirá Ayesha repetidas veces, mientras Rami, Fatima y Lily eligen posiciones éticas diversas, desde sus lugares empresariales, femeninos y sociales, acerca del episodio violento que marcó a aquélla. Y la quinta “begum de Bombay” es la más joven: Aadhya Anand encarna a la adolescente Shai, quien perdió a su madre muy chica y fue adoptada por Rani, a quien se niega a abrazar.

Shai posee un talento artístico innato, una sutil capacidad para soñar, y en Las Begums de Bombay opera como narradora en off, como observadora neutral (o cada vez más implicada) en lo que deben enfrentar las demás, y sobre todo como el eje generacional renovador en una ciudad-mundo de casi 19 millones de habitantes, con el consumo occidental de celulares, Internet, series y ropas a la manera de Londres, Nueva York o incluso cualquier otra gran capital del lado oriental.

Las begums de Bombay. Shahana Goswami encarna a Fatima, emprendedora en el banco y con un conflicto familiar. Foto Netflix
Las begums de Bombay. Shahana Goswami encarna a Fatima, emprendedora en el banco y con un conflicto familiar. Foto Netflix

Shai ve pobreza en las calles, ve las luces nocturnas sobre los cuerpos desnudos junto a la basura, dilucida los temores de ambición de su madre adoptiva, Rami, pero no puede comprender por qué los cambios a su cuerpo adolescente tardan en llegar. ¿Espera el amor detrás de la tristeza, la soledad y los dibujos, de fino trazo, sobre sí misma en el vuelo de la vida abrazando el recuerdo de su mamá?

La poesía narrativa aparece esporádicamente en Las Begums de Bombay, esta serie para Netflix que creó la directora Alankrita Shrivastava (41), además co-autora del guión junto a Bornila Chatterjee e Iti Agarwal. Las tres, contratadas por las productoras Chernin Entertainment (Estados Unidos) y Banijay (Francia), como caras de un complejo color de empresas audiovisuales trasnacionales, dieron forma a esta realización hindú para Netflix que busca ir más allá de los clichés que el mercado televisivo global empleó y sigue usando para hablar del país de Gandhi.

Aunque muchos de sus problemas y cargas masivas actuales, tan parecidas a las de otros países potencias, no se pueden olvidar: la drogadicción entre los pobres y la drogadicción entre los ricos; las clases medias empequeñecidas; el chantaje y el sálvese quien pueda como dorso de la moneda de la espiritualidad ancestral; las oportunidades de fama, fortuna, poder y gloria surgidas de la nada y los sueños que se desvanecen en medio de las castas y la servidumbre; la alta tecnología; las universidades de punta, las escuelas rotas, y el feroz desarrollo urbano y los barrios bajos donde reinan la injusticia, las armas y las costillas expuestas.

Amruta Subhash en la piel de Lily, quien busca salir de la prostitución y cría a su hijo en soledad, en Las Begums de Bombay. Foto Netflix
Amruta Subhash en la piel de Lily, quien busca salir de la prostitución y cría a su hijo en soledad, en Las Begums de Bombay. Foto Netflix

Todo ello y todas ellas están, también, en los ojos y en la memoria de las cinco “begums” de Bombay (o Mumbai, como también se conoce a esta ciudad abrumadora y colosal). Algunas reiteraciones en el guión, o desigualdades en la construcción de los personajes, se salvan con el humor, la picardía y el largo oficio de sus actrices, todas estrellas televisivas y cinematográficas en la India, donde las cámaras son el mejor sueño que pueden tener los millones que ahí nunca van a estar.

Pero, ¿funcionó Las Begums de Bombay? Es cierto que arribó a todo el Planeta en el táctico 8 de marzo, pero la acumulación de opciones por la plataforma de la N colorada la llevó a segundo plano a los dos, tres, días siguientes. Las luchas de género que recorren de distintas maneras a Oriente y Occidente, o que en la Argentina, tras la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), se profundizan en las denuncias de los femicidios aumentados en pandemia, reactualizan la chance de estas “begums” por atrapar a las y los fans del streaming local.

No hará falta explicar que las cinco protagonistas ilustran estratos sociales arquetípicos en la India de hoy, y que habrá (no vale spoilear) un hecho fortuito y cargado de absurdo que las hará compenetrarse sin haberlo planeado. Los hombres en sus entornos respectivos -el matrimonio, la empresa, el bar de la prostitución, la escuela- no serán retratados con blancos y negros, aunque mostrarán actitudes convencionales y de dominación: todo aquel que tiene miedo de perder su supuesto busca frenar a los demás.

Plabita Borthakur es Ayesha, en Las Begums de Bombay, la aspirante a asesora financiera y víctima de un empleador. Foto Netflix
Plabita Borthakur es Ayesha, en Las Begums de Bombay, la aspirante a asesora financiera y víctima de un empleador. Foto Netflix

Pero el mundo gira siempre y “las begums” de Bombay saben que sólo unidas se pueden transformar.

Como dijo Alankrita Shrivastava: “Quise crear un mundo que mostrara las realidades de muchas trabajadoras urbanas. Así, esta serie expone el complicado viaje que ellas cinco realizan para lograr éxito y poder, pero a la vez cuenta qué batallas internas tiene cada una que librar en busca de sus metas y conquistas”.

El 21 de marzo numerosos medios de la India país titularon: “Pooja Bhatt está feliz con su decisión de volver a actuar”. Es otro dato que valida el camino de Las Begums de Bombay: significó el retorno a las cámaras de esta mega-estrella de la India (hija del cineasta Mahesh Bhatt), tras una vida tumultuosa y el acecho de los paparazzis de Bombay. Lo contó la misma Pooja Bhatt ese mismo 21 de marzo: “Tuve el privilegio de nacer de padres donde no había reglas diferentes para ninguno de los dos. El problema, para mí, comenzó cuando me convertí en parte de la industria en una estrella “.

Aadhya Anand hace de Shai, la adolescente artista e hija adoptiva de Rani, en Las Begums de Bombay. Foto Netflix
Aadhya Anand hace de Shai, la adolescente artista e hija adoptiva de Rani, en Las Begums de Bombay. Foto Netflix

Pero en sus declaraciones no evitó hablar de las imposiciones de género que debió esquivar en la India: “Había un cierto patrón de ‘heroína de cine hindi’ que supuestamente debía seguir. Hubo muchos intentos de restringirme para que me comportara de tal o cual manera. Y cuando me convertí en productora de filmes me dijeron: ‘Todavía sos joven, seguí exprimiendo eso en la pantalla. Dejanos las películas a nosotros’”. ¿Y qué decidió Pooja Bhatt, recobrada, ahora, para Las Begums de Bombay? “Hice diez películas y a todas las actrices protagónicas les pagué más que a los actores masculinos. Pero el papel decide, no los hombres. Yo siempre me negué a que me restringieran”.

WD

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