Las Coreas, arte en valija diplomática

admin

17/05/2021

Rodeado de altos oficiales militares y la prensa norcoreana, el líder Kim Jong Un permanece de pie al borde de un estanque de tiburones. Lo que parece una pieza de realismo socialista de función propagandística clara como el agua de la escena, en realidad es una acuarela del artista chino Feng Mengbo, que traduce la foto de un portal de noticias de Corea del Norte como forma contemporánea de la pintura histórica. En rigor, el arte como vía alternativa para mostrar cómo funciona el aparato comunicacional. De estos matices está hecha Cruces fronterizos: arte de Corea del Norte y del Sur en la colección Sigg, una exposición que hasta el 5 de septiembre se puede visitar en el Museo Kunst de Berna, Suiza, y que presenta las versiones distantes del arte contemporáneo en la península de Corea, dividida desde 1953 al punto de conformar dos mundos diferentes.

La muestra incluye obras que glorifican la fuerza del país del Norte que rara vez se exhiben en el exterior, así como las de artistas surcoreanos comprometidos de manera crítica con la historia, junto a las de los chinos que crecieron en la frontera del Norte o que pertenecen a la minoría coreana en China.

“Dos grandes tiburones blancos” (2014) de Feng Mengbo, es la copia en acuarela de una imagen de la prensa de Corea del Norte.
“Dos grandes tiburones blancos” (2014) de Feng Mengbo, es la copia en acuarela de una imagen de la prensa de Corea del Norte.

No es casual que una muestra sobre dos estados técnicamente en guerra suceda en Suiza, país neutral. Las obras pertenecen a Uli Sigg, un coleccionista que como embajador suizo en China también representó a su país en Corea del Norte entre 1995 y 1998, época de una brutal hambruna. Habituado al estilo que fomentaron los regímenes socialistas en China y la Unión Soviética, Sigg descubrió durante sus visitas al museo de arte nacional en Pyongyang la variante emocional de Corea del Norte y así comenzó su colección, una de las más importantes fuera del país. Tuvo que valerse de persuasión y sus contactos para conseguir su pieza más preciada. “Los misiles”, de Pak Yong-chol, muestra a los exlíderes de Corea del Norte, Kim Il-sung y Kim Jong-il, con sus sonrisas radiantes mientras observan cómo los misiles vuelan sobre ellos en un cielo ardiente de ráfagas de luz y nubes de humo. La pintura, presente en esta exposición, fue realizada en alguno de los dos estudios oficiales en los que los artistas trabajan bajo el estricto control del régimen, y lejos de las influencias internacionales.

“La acusación de que el arte norcoreano es mera propaganda explica solo una parte, porque todo arte es expresión de la ideología de su tiempo, y transmite directa o indirectamente algo de su entorno”, dice la curadora Kathleen Bühler, en el comunicado de prensa. “En lugar de emitir juicios apresurados, me propuse investigar las obras de manera crítica”.

Si ya es poco frecuente ver arte norcoreano fuera de sus fronteras, más aún es verlo junto al de sus enemigos. La exposición ilumina los contrastes de ambos países de tradición cultural común. Más allá de la zona desmilitarizada, esos 250 kilómetros de alambrados que dividen los dos estados, la pujante escena del Seúl —cuna del K-pop devenido fenómeno global— se vale de una amplia gama de lenguajes pictóricos y mediáticos, que apuntalan un vibrante mercado de galerías. Es en esa área de 40 kilómetros de ancho donde el artista surcoreano Sea Hyun Lee se inspiró para “Between Red33”, pintado completamente en tonos de rojo (el color socialista, casi tabú en el sur), que remite a los paisajes tradicionales, con una vista panorámica de ríos sinuosos y montañas, pero también a los que él mismo vio a través de una cámara nocturna cuando hacía guardias durante el servicio militar. “Son paisajes de memoria y dolor”, dijo.

“Between Red” (2008) de Sea Hyun-lee, una pintura de la Zona Desmilitarizada entre las dos Coreas.
“Between Red” (2008) de Sea Hyun-lee, una pintura de la Zona Desmilitarizada entre las dos Coreas.

En una operación digna de un thriller de espías de la Guerra Fría, el surcoreano Kyungah Ham utilizó intermediarios chinos para pasar de contrabando sus diseños e instrucciones a bordadores norcoreanos, a quienes pagó para producir las obras textiles, en muchos casos sobre asuntos tabú como la opulencia. La exposición se completa con videos (la filmación de un duelo de pianistas que interpretan canciones populares del norte e infantiles del sur), cerámicas reconstruidas con la técnica Kintsugi (que buscan reparar aunque conservan las cicatrices del daño), entre otros objetos. Y se suma una selección de diseños norcoreanos pintados a mano, que se utilizan como base para carteles impresos, sellos o postales que Katharina Zellweger —visitante del país en misión humanitaria en la década de 1990— adquirió entre 2006 y 2019.

Para el experimentado Uli Sigg esta exposición puso a prueba sus habilidades diplomáticas pero también en riesgo sus relaciones con ambos países, cuyos embajadores fueron invitados a visitarla y ninguno asistió, según consigna The New York Times. Aunque quizás no vuelva a conseguir su visa para visitar Corea del Norte, el gobierno del Sur también se quejó.

A pesar de que desde el final de la Guerra de Corea en 1953, Suiza participó de negociaciones de paz y realiza operaciones militares en la frontera surcoreana, existe una conexión personal muy directa: el actual jefe de estado norcoreano, Kim Jong Un, fue a la escuela en Berna durante once años, disfrazado de hijo de un miembro del personal de la embajada.

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