“Las crisis son, en parte, por la ausencia del sentimiento de Patria”

admin

05/05/2021

La existencia de una nación se basa en la concienciación de su interés nacional. Sentimiento que se inicia y se inculca en la familia, en el hogar, en la escuela, que mantiene vivo los medios de comunicación, es parte esencial de la política interna y de la política exterior de un país.

Reflexionando sobre las causas de las crisis argentinas y la ausencia de fundamentar la acción gubernamental en el interés nacional, salvo para tratar de justificar lo injustificable, las crisis se han debido, en parte, a la ausencia del sentimiento nacional de Patria. En el el interés nacional deben estar presente los objetivos de todo gobierno y política: la integridad territorial, el bienestar de la población y el desarrollo del país. Hay interés nacional permanente y temporal, éste cuando se satisface el interés. Su determinación debe incluir la conveniencia y el beneficio con la razón, pues sin ella deja de ser racional.

La determinación del interés nacional conduce a la adopción de políticas de Estado, no de gobierno, pues éstos cambian. Políticas permanentes hasta su logro y otras temporarias, expresión de un mayoritario acuerdo de los partidos políticos, de los sectores e intereses de la población y de la opinión pública. Política de Estado permanente, prioridad nacional, es la educación, que se imparte en la casa. Para ello hay que generar y asegurar trabajo.

Con educación se resuelven problemas de salud, sociales y de seguridad. Sobre la base de la educación la instrucción debe ser política de Estado prioritario y permanente, con maestros bien pagos. Nuestros problemas son consecuencia de la ausencia de estadistas, de las malas políticas que enfrentaron al pobre contra el rico e ignoraron la obligación de generar riqueza primero para poder distribuir, posibilitar el progreso general.

En víspera de elecciones debemos considerar los antecedentes de los candidatos y elegir a quien proponga educación, instrucción, atender el deterioro ambiental, desarrollo, producción, motivar industrias, apoyo a la industria agropecuaria. Promover exportaciones, competitivas, con diversidad, innovación y conocimiento y valor agregado, de manera de lograr ingresos genuinos. Crear confianza, seguridad jurídica. Diálogo entre partes. Que resuelvan la agonía del Mercosur y su Parlamento que tanto perjuicio nos causa y volver a ser “world traders”.

Guillermo Arnaud

EMBAJADOR, ACADEMIA NACIONAL DE GEOGRAFÍA, DEL MAR Y CIENCIAS DEL AMBIENTE. EX SUBSECRETARIO DE PAZ Y SEGURIDAD INTERNACIONALES. garnaud947@yahoo.com.ar

El fallo de la Corte por las clases presenciales

El veredicto de la Corte Suprema es un pequeño paso en la dirección correcta, pero no reemplaza la necesidad de un cambio en la política. Uno no tiene la sensación de que se haya hecho justicia.

Justicia sería que las escuelas no hayan estado cerradas todo un año. Justicia sería que los integrantes del Gobierno nacional comprendieran que la educación es prioridad. Justicia sería que la educación -como las vacunas- no fueran convertidas en prendas políticas de especulación electoral. Justicia sería que miles de padres no hubieran tenido que salir a la calle para que sus hijos sean respetados y considerados personas humanas. Justicia sería que los maestros no cobraran infinitamente menos que los políticos.

Justicia sería que se priorizara la ciencia, la educación, la cultura y la sanidad. Justicia sería que estuviera preso el crápula que falsificó un documento público para robar una vacuna, y luego presionó a un juez para dejar a los chicos fuera de las escuelas. Justicia sería que el sistema político de la Argentina invirtiera en la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas.

No habrá justicia mientras el Gobierno nacional siga degradando la educación, cercenando las libertades individuales, menospreciando la sanidad y avasallando la constitución.

Pedro García Caffi

garciacaffi@gmail.com

Hoy es un día para reflexionar y demostrar que los poderes del Estado tienen autonomía propia, y que actúan conforme a la Constitución Nacional, ejecutando sus deberes en forma independiente, como corresponde.

El fallo inherente al recurso interpuesto por la CABA por la presencialidad escolar, es un ejemplo democrático sin ninguna duda. La irracionalidad del Presidente, la vicepresidente, ministros, gobernadores, etc., repudiando el accionar de la Corte Suprema de Justicia, no hace más que refrendar su concepción autoritaria y demagógica.

Sólo admiten fallos que beneficien sus intereses y no los del pueblo, al cual traicionan a diario. Ya han atentado contra la CABA restringiendo la coparticipación y se están vengando con la una entrega de vacunas deficitaria, no acorde a la población y problemática respecto al Covid-19. Este es un acto suicida, porque pone en riesgo la vida de las personas.

Las reacciones de ira del gobierno demostradas a posteriori del dictamen de la Corte, refleja que no quieren respetar la independencia de poderes, a lo que nos tienen acostumbrados el populismo y la corrupción K. No son demócratas, son tiranos y dictadores.

Rodolfo C. Castello

rccastello@hotmail.com

Se vacunaron y agradecen la organización y rapidez

Debo destacar el excelente servicio que se brinda en La Rural a las personas que se tienen que vacunar contra el coronavirus.

Respeto, orden, preocupación, buena organización, eficacia y rapidez es lo que pude advertir al acudir a ese lugar, para que me aplicasen la dosis correspondiente.

Al fin una buena noticia, dentro de tanto desaliento. Ojalá las entidades bancarias, la administración pública, el personal de las compañías de seguros y otras instituciones procedieran de esa manera, dando primacía al interés del cliente o del contribuyente para brindar un mejor servicio, dejando de lado esa burocracia inútil y tóxica que complica la labor diaria de la gente.

Sin duda, la Argentina sería otra.

Julio Borda

jcfborda@hotmail.com

Ayer recibí la vacuna Sputnik en el Centro Cultural Recoleta. Me había anotado el viernes a la mañana, en cuanto se abrió la inscripción. Pese a que llegué 40 minutos antes, ingresé inmediatamente, sin cola ni espera. El vacunatorio está instalado al fondo, casi 100 metros por un patio interno, pero al aire libre. Fue llegar, presentar documento, “ingrese a aquel salón”, tomar asiento en uno, inyección, certificado, y “listo, pase por aquellas cabinas para anotarse para la segunda dosis”.

A continuación, la espera de 15 minutos por si uno fallece de emoción ahí mismo. Mientras me entretenía con el celular, en Buenos Aires se desató un tormentón. Después de casi media hora, la lluvia aflojó y decidí irme.

Encaré hacia el patio por el que había entrado, y una voluntaria me indicó que ahora la salida era por el pasillo del costado. Todo estaba previsto: en cuanto empezó a llover, cambiaron el recorrido y el ingreso y egreso se hizo por los salones del centro cultural. Nunca nos dimos cuenta porque en ningún momento se detuvo el movimiento permanente.

En media hora había terminado el trámite de vacunación, con diluvio y todo. Y me volví a mi casa pensando que, en la Ciudad de Buenos Aires, la organización de la vacunación contra el Covid es impecable, desde el principio hasta el fin.

Ojalá, alguna vez, todos los ciudadanos aprendamos a votar por gobernantes que demuestren su capacidad de gestión, en lugar de hacerlo por anacrónicos discursantes de barricada.

María Soldevila

mariamestres@hotmail.com

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