Las mujeres olvidadas de Malvinas: “Nosotras también estuvimos”, dicen las enfermeras

admin

27/03/2021

Durante la guerra de Malvinas 649 soldados argentinos murieron y más de mil resultaron heridos. Muchos de ellos fueron atendidos por 14 enfermeras de la Fuerza Aérea en un hospital móvil ubicado en Comodoro Rivadavia. Después de casi cuatro décadas de silencio, tres de ellas, Alicia Reynoso, Stella Morales y Ana Masitto, volvieron al lugar a contar sus historias.

Las tres mujeres caminan por el descampado aún hostil. Llevan uniforme, borceguíes, gorro. Recuerdan el refugio, el frío que pasaban, el miedo que alejaban con rezos, la soledad de la oscuridad, las sirenas que anunciaban algún ataque. Recrean fotos viejas. Ríen, lloran, se emocionan.

Antes y ahora, en el mismo lugar.
Antes y ahora, en el mismo lugar.

Alicia, Ana y Stella filmadas por el director Federico Strifezzo, que viajó con ellas a las locaciones reales donde vivieron esos días
Alicia, Ana y Stella filmadas por el director Federico Strifezzo, que viajó con ellas a las locaciones reales donde vivieron esos días

El jueves 1 de abril, a 39 años del comienzo de la Guerra de Malvinas, se estrena “Nosotras también estuvimos”, un documental dirigido por Federico Strifezzo, y que tiene como protagonistas a tres de las 14 enfermeras que participaron del Conflicto del Atlántico Sur en el Hospital Reubicable de Comodoro Rivadavia.

“Para mí la guerra era un tema de hombres, sobre todo en lo relacionado a Malvinas -dice el director-. A través de Alicia llegué a otras enfermeras, cada una con sus propias heridas. Pero si había algo que compartían era el dolor del silencio y del olvido al que habían sido condenadas después del 82. Las acompañé durante un tiempo en su lucha, filmándolas en marchas, eventos y desfiles. Y así fue surgiendo el deseo de darle forma a una película que sirviera para desenterrar recuerdos y poner en imágenes lo que por tantos motivos no se quiso mostrar”.

En 1982 Alicia Reynoso, Stella Maris Morales y Ana Masitto eran jóvenes enfermeras que recién comenzaban sus carreras, la primera promoción de una Fuerza Aérea por demás varonil. El 2 de abril, cuando se desató el conflicto, les avisaron que serían enviadas a Comodoro Rivadavia para recibir y atender a los combatientes heridos en un hospital que se montaría junto a la pista de aterrizaje del aeropuerto.

Stella Alicia y Ana eran parte del grupo de las primeras enfermeras que llegaron a Comodoro Rivadavia en 1982.
Stella Alicia y Ana eran parte del grupo de las primeras enfermeras que llegaron a Comodoro Rivadavia en 1982.

Llegaron antes que el hospital. Durmieron unos días en la brigada, en literas, luego lo harían en las camillas de terapia intensiva, siempre con sus ropas de fagina, siempre listas para salir. Eran suboficiales de aeronáutica, tenían entre 21 y 26 años y venían de todo el país. Estuvieron los dos meses que duró la guerra.

La televisión hablaba de los “valientes soldados”, los “hombres de la patria”, “nuestros muchachos”. Una sola vez a ellas se les permitió hablar con algunos periodistas. Las revistas de entonces escribieron “perfume de mujer”, “lápices de labios”, y sobre sus “sueños” de tener maridos, hijos y formar familias.

Ninguna de las 14 enfermeras fueron reconocidas oficialmente como veteranas de guerra. Ninguna cobra la pensión como cobran los veteranos varones de Malvinas.

Las tres mujeres hoy, amigas, releyendo notas que les hicieron durante la guerra: "Sólo nos preguntaban si íbamos a casarnos y tener hijos".
Las tres mujeres hoy, amigas, releyendo notas que les hicieron durante la guerra: “Sólo nos preguntaban si íbamos a casarnos y tener hijos”.

El silencio

Ellas debían esperar que llegaran los aviones con soldados heridos. Los traían de a 30, 40. Trataban balas, esquirlas, fracturas expuestas, pies de “trinchera” (congelados por el agua, el frío y la humedad). También llantos, gritos, lamentos, súplicas.

“Yo era enfermera, estaba acostumbrada a las heridas. Lo que no se podía aguantar eran los llantos de esos chicos, eran niños en la guerra que pedían por su mamá, querían ir con su mamá, les dolía el alma”, cuenta Alicia a Clarín.

-¡Se guardan las lágrimas porque acá lo que hay que mostrar es fortaleza!, les ordenaba el capitán, a ellas, que debían contenerse hasta que podían quedarse solas. El mismo capitán que por televisión hablaba del valor de los soldados que estaban orgullosos de luchar.

“No era lo que se veía en las noticias”, dicen las mujeres en el documental, que las muestra llorando, abrazadas: “Ahora nos podemos sacar el dolor del olvido, la angustia…, yo bloqueé todo, no se lo conté a nadie, recién hace quince años pude hablar… yo tampoco le conté a nadie”.

Las enfermeras afirman que sufrieron traumas luego de la guerra no sólo por lo que vivieron sino porque les prohibieron hablar.
Las enfermeras afirman que sufrieron traumas luego de la guerra no sólo por lo que vivieron sino porque les prohibieron hablar.

“Se nos había ordenado no hablar de lo vivido. Yo no lo borré. Siempre estuvo en la memoria”, cuenta Alicia a Clarín. Ella, que entonces tenía 24 años, intentó suicidarse tiempo después. Una amiga la llevó a la Asociación de Psicoanálisis en 2008. “Pude sacarlo, vomitarlo. Me hizo muy bien. Pero cuando compartí notas y algunos pensamientos en redes sociales comenzaron a atacarme, a agredirme, me amenazaron para que no siguiera hablando”.

-¿Quiénes?

-Militares, civiles, varones, mujeres. Acá se ha contado la mitad de la historia, y hay muchas personas que aún no quieren que se sepa la verdad. A nosotras nos negaron doblemente, por lo que sabíamos, y por ser mujeres. Acá hay una deuda de honor y lealtad hacia el género. El Militar es un ambiente muy machista, y la guerra pareciera ser una cosa de hombres. Pero la deuda también es con los chicos que combatieron, muchos murieron en la desidia. Hubo más muertes por suicidios que en la guerra misma.

Primera promoción de la Fuerza Aérea. Piden ser reconocidas como veteranas de guerra y cobrar la pensión como los varones
Primera promoción de la Fuerza Aérea. Piden ser reconocidas como veteranas de guerra y cobrar la pensión como los varones

Alicia tiene 65 años, sigue trabajando como enfermera en un centro de salud de Paraná. Tiene dos hijas, dos nietas y una medalla que dice veterana de guerra que le dieron en 1991. La pensión no la cobra. El juicio lo comenzó en 2008, en 2017 ganó en primera instancia, todavía aguarda el desenlace.

Stella tenía 27 cuando llegó a Comodoro desde Villa María, Córdoba, Ahora tiene 66, está jubilada. Pidió la baja de la fuerza aérea poco después de terminar la guerra: “Me cansé del destrato. La guerra me hizo mucho mal, tanto silencio. No querían que habláramos. Volvimos y pretendían que hiciéramos como que no había pasado nada. Fue un bloqueo. Durante años no pude contárselo a nadie”, dice a Clarín.

Fue recién cuando Alicia se comunicó con ella en 2014 que las palabras salieron, junto a las compañeras. Entre todas destaparon la memoria, “El feminismo nos ayudó. Los tiempos están cambiando, las mujeres siempre estuvieron relegadas y ahora se nos está permitiendo hablar. Debemos luchar por lo que somos, no tenemos que estar ni un paso atrás. Pero al ámbito militar siempre le molestaron las mujeres, Todavía no reconocen que hubo mujeres en la guerra”. Stella tampoco cobra la pensión.

Volver al Sur. La película se estrena el 1 de abril.
Volver al Sur. La película se estrena el 1 de abril.

Ana tenía 22 años en la guerra. “Ver llegar esos aviones con esos chicos heridos… nos afectaba mucho, éramos jóvenes, y nosotras también extrañábamos… Y cuando terminó nos prohibieron hablar, yo recién hace diez años pude contarlo”. 

“Nosotras también estuvimos” se estrena el 1 de abril a las 20 en Cine.arTV y en la plataforma Cine.ar Play. El Viernes 2 a las 22 se podrá ver en Canal Encuentro y en la TV Pública podrá verse el 2 a las 22.30 horas. El Domingo 11 a las 19 se proyectará en el Teatro Auditorium de Mar del Plata. Allí estarán el director y las protagonistas. La entrada será libre y gratuita.

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