Las ratas de Nueva York también sintieron los efectos del huracán Ida

admin

10/09/2021

NUEVA YORK – Nanaki Singh volvía a casa la semana pasada, horas después de que los restos del huracán Ida convirtieran muchos cruces del barrio de East Williamsburg, en Brooklyn, en estanques que le llegaban hasta las rodillas, cuando vio una rata muerta tirada en medio de la vereda.

Y otra.

Y luego otra.

A última hora de un viernes por la noche, ocho entusiastas de los perros y sus mascotas merodean por varios callejones oscuros de Nueva York la misión: cazar y matar el mayor número posible de ratas. Foto de Angela Weiss / AFP.
A última hora de un viernes por la noche, ocho entusiastas de los perros y sus mascotas merodean por varios callejones oscuros de Nueva York la misión: cazar y matar el mayor número posible de ratas. Foto de Angela Weiss / AFP.

“Vi un total de seis roedores muertos en un espacio de tres metros cuadrados”, dijo Singh, de 23 años, en un mensaje de Twitter enviado a The New York Times el jueves.

Publicó fotos de las pruebas en la red social, junto con algún comentario sombrío y un “R.I.P.”.

No fue el único que se dio cuenta de que la tormenta había dejado a un segmento de la población de ratas de la ciudad -que nunca se ha contabilizado oficialmente, aunque las estimaciones oscilan en millones– angustiado, desplazado o fallecido.

En las orillas de la bahía de Jamaica, en Queens y Brooklyn, los paseantes vieron un número inusual de ratas muertas en las playas, como informó primero Gothamist.

En el Upper East Side, un residente vio no una sino tres ratas vivas entrar en su edificio, una de las cuales le pisó el pie por el camino.

Los científicos que estudian las ratas urbanas dijeron que la oleada de agua que corrió por las calles, las tuberías y los sótanos la semana pasada probablemente ahogó a miles de ratas y alteró los hábitats y los hábitos de alimentación de muchas más.

“Al igual que a la gente la agarró desprevenida la marejada de agua que bajaba por las calles, es posible que algunas de estas ratas tampoco pudieran escapar a tiempo”, dijo Jason Munshi-South, profesor de biología de la Universidad de Fordham, en Nueva York.

En las alcantarillas viven más ratas que en el metro, sobre todo en las tuberías más antiguas que son de ladrillo; las ratas incluso mordisquean el mortero y excavan en las grietas.

Las tuberías suelen contener algo de aire, y las ratas son relativamente buenas nadadoras, dijo Munshi-South, pero con las aguas pluviales tan saturadas del sistema que el agua brotaba como géiseres de los inodoros y las alcantarillas, muchas podrían haber sido arrastradas por la presión o carecer de espacio suficiente para respirar.

Pero la población de ratas sobrevivirá con creces a esta última perturbación, como lo han hecho muchas otras.

Al principio de la pandemia de coronavirus del año pasado, cuando el cierre de los restaurantes redujo la disponibilidad de sabrosas sobras, los roedores improvisaron encontrando picoteos comestibles en la basura residencial, que aumentó con la suspensión de los programas de compostaje.

Y en cualquier caso, dicen los científicos, las ratas se reproducen rápidamente y recuperan cualquier descenso de población en meses.

“Por lo que he visto este verano”, dijo Munshi-South, “la población de ratas es bastante saludable”.

c.2021 The New York Times Company

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