Liz Taylor fuera del cine: activista contra el sida y una vida llena de joyas (y maridos)

admin

22/03/2021

Activista pionera contra el sida, una vida completamente bajo el escrutinio de los medios, y absoluto objeto de deseo de los coleccionistas. Todo eso incluye el legado fuera del cine de Elizabeth Taylor, de cuya muerte a los 79 años se cumple mañana martes 23 de marzo una década.

La huella de una estrella de Hollywood se puede medir fácilmente por sus películas y sus premios.

Ahí Taylor (Hampstead, Reino Unido, 1932) tiene muy pocos que le hagan sombra gracias a sus dos Oscar a la mejor actriz (Una venus en visón, 1960, y ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, 1966) y sus grandes trabajos en películas que hicieron historia como Gigante (1956), El gato sobre el tejado de zinc caliente (1958), De repente en el verano (1959) y Cleopatra (1963).

La dueña de unos ojos increíbles, Liz Taylor fue una gran intérprete. FOTO: ARCHIVO CLARIN
La dueña de unos ojos increíbles, Liz Taylor fue una gran intérprete. FOTO: ARCHIVO CLARIN

Sin embargo, la actriz de la mirada violeta no solo fue uno de los últimos íconos del Hollywood clásico sino que su brillo y su personalidad se extendieron más allá de la pantalla grande y perviven hoy en día.

Estas son algunas claves del legado de Taylor más allá del cine.

CONTRA EL SIDA

Cuando su carrera ya se encontraba en retirada, Taylor redirigió sus pasos para abordar lo que al final sería uno de los papeles más importantes de su vida: el de incansable activista contra el sida.

En los años ’80, esta enfermedad estaba muy vinculada con la marginación, el estigma, la homofobia o la criminalización.

El 11 de junio de 1991, Elizabeth Taylor y a su marido Larry Fortensky (i) a su llegada a un evento solidario "Arte contra el SIDA", en Basilea, Suiza. FOTO: ARCHIVO CLARIN
El 11 de junio de 1991, Elizabeth Taylor y a su marido Larry Fortensky (i) a su llegada a un evento solidario “Arte contra el SIDA”, en Basilea, Suiza. FOTO: ARCHIVO CLARIN

En ese contexto, Taylor fue una de las primeras estrellas que se volcó completamente para concientizar a la sociedad y para recaudar millones de dólares contra el sida.

La actriz cofundó la Fundación Estadounidense para la Investigación sobre el sida (amfAR) y la Fundación Elizabeth Taylor del sida (ETAF).

Este empeño contra la enfermedad tenía un eco muy personal para la intérprete, ya que su querido amigo Rock Hudson anunció a mediados de los ’80 que padecía sida (uno de los primeros famosos en revelarlo) y murió poco después.

Elizabeth Taylor y uno de sus maridos, el también actor Richard Burton. FOTO: AP
Elizabeth Taylor y uno de sus maridos, el también actor Richard Burton. FOTO: AP

Numerosos galardones reconocieron la labor de Taylor contra el sida, como la estatuilla honorífica de la Academia de Hollywood (Jean Hersholt) y el premio Princesa de Asturias para amfAR que recogió la actriz en Oviedo (España).

EL NEGOCIO DE LA FAMA

El Hollywood del siglo XXI, de las redes sociales y de la exposición sin fin está acostumbrado a ver todos y cada uno de los detalles de sus famosos con solo agarrar el móvil.

Pero mucho antes, Taylor fue un paradigma de cómo los medios de comunicación podían examinar al milímetro la faceta privada de las figuras del cine y de cómo la industria podía explotar todo ello sin que importara nada la opinión de la estrella en cuestión.

Las contradicciones en torno a la mirada en los Estados Unidos sobre Taylor eran evidentes.

Elizabeth Taylor en el papel de Martha y Richard Burton en el de George en el filme "¿Quién le teme a Virginia Woolf ?" FOTO: ARCHIVO CLARIN
Elizabeth Taylor en el papel de Martha y Richard Burton en el de George en el filme “¿Quién le teme a Virginia Woolf ?” FOTO: ARCHIVO CLARIN

Por un lado, las voces conservadoras criticaban su agitada vida privada (se casó ocho veces con siete hombres diferentes) y sus relaciones fuera del matrimonio (por ejemplo, Eddie Fisher dejó a su esposa Debbie Reynolds por Elizabeth Taylor).

Pero al mismo tiempo, tanto la prensa como Hollywood sacaron tajada de la imagen de sex-symbol rebelde e indomable de la actriz.

La mejor muestra de ello fue su unión dentro y fuera de la pantalla con Richard Burton, una pareja que entre los ’60 y los ’70 atrajo mil titulares por sus trabajos en el cine (algunos memorables como la mencionada ¿Quién le teme  Virginia Woolf?), pero también por su muy lujosa, volcánica y polémica relación.

En una subasta de sus joyas, se alcanzaron los 137 millones de dólares. FOTO: ARCHIVO CLARIN
En una subasta de sus joyas, se alcanzaron los 137 millones de dólares. FOTO: ARCHIVO CLARIN

UN TRONO LLENO DE JOYAS

Uno de los puntos que más fascina a los fans de Taylor es su obsesión por las joyas, algo que se puede ver una y otra vez en las subastas que, desde su muerte en 2011, han sacado a la venta algunos objetos muy preciados de la intérprete.

El ejemplo más claro se dio poco después de su fallecimiento cuando la casa de subastas Christie’s organizó una puja histórica y de récord por joyas de la colección de Taylor que alcanzó en total los 137 millones de dólares.

La joya de la corona, nunca mejor dicho, fue “La Peregrina”, una legendaria perla cuya historia atraviesa las cortes europeas desde hace cinco siglos y que, tras pasar por el cuello de Taylor, se vendió en 2011 por casi 12 millones de dólares.

Las joyas de Taylor fueron famosas. FOTO: ARCHIVO CLARIN
Las joyas de Taylor fueron famosas. FOTO: ARCHIVO CLARIN

El goteo de piezas de Taylor en subastas no ha cesado, como una de Julien’s en 2019 con multitud de prendas del armario de la actriz.

Aunque quizás una de las subastas más curiosas sobre Taylor fue la de enero de este año en la que la casa J Greenstein subastó dos menorás (candelabros judíos) pertenecientes a la actriz y que ilustran su conversión al judaísmo.

Fuente: Agencia EFE

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