Lo llamaban “La muerte blanca”: Simo Hayha, el francotirador más letal de la Segunda Guerra Mundial

admin

22/06/2021

Simo Hayha escribió, sin dudas, un párrafo aparte dentro de la historia de la Segunda Guerra Mundial. Este finlandés, de apariencia pequeña y delgada, combatió contra los soviéticos en la Guerra de Invierno y llegó al impresionante número de 542 bajas confirmadas, aunque pueden ser más. Causó tanto temor en el bando contrario que los mismos rusos lo apodaron como “La muerte blanca“.

Aniquilar más de quinientos hombres en menos de cien días puede ser una tarea difícil para un soldado promedio. Pero no para este cazador empedernido que se aprovechó de su exquisita puntería y su sigilo profesional para derribar tantos hombres del bando soviético como pudo. Él no contaba sus bajas pero sus compañeros sí. Y los números, incluso, pueden ser mayores de los que se conocen.

Pero, ¿quién fue realmente “La muerte blanca“? Y, ¿cómo llegó a escribir su propia historia dentro de la Segunda Guerra Mundial? Simo Hayha nació el 17 de diciembre de 1905 en el pueblo de Rautjarvi, en lo que en aquel entonces se conocía como Gran Ducado de Finlandia. A los 20 años inició su servicio militar y ya se podía prever que tenía futuro como francotirador de élite.

Combatió contra los soviéticos durante la Guerra de Invierno y sumó más de 500 bajas.
Combatió contra los soviéticos durante la Guerra de Invierno y sumó más de 500 bajas.

Un apodo que lo identificaba

Era hábil, rápido y no paraba hasta lograr su objetivo. Se destacaba en tiro, caza y también en esquí. En sus entrenamientos era común que pasara largas horas disparando hasta lograr dar con el máximo score. Llegó a hacer blanco perfecto seis veces en un minuto, con un objetivo a 150 metros de distancia. Pero su oficio en el mundo del gatillo coincidió con una vida tranquila, de campo y familia.

Al terminar el servicio militar obligatorio, en el cual sirvió en el Batallón Ciclista como cabo y suboficial francotirador, se encaminó a vivir nuevamente en su granja familiar, en el pequeño pueblo donde nació ubicado cerca de la actual frontera finesa con Rusia. Pero los planes expansionistas de Stalin y Hitler y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial– iban a cambiar su tranquila vida.

Los dictadores de la Alemania nazi y la Unión Soviética, previa firma de un pacto de no agresión, se dividieron la conquista de Polonia. Por su parte, el plan expansionista de Stalin ya había comenzado con las anexiones de Lituania, Letonia y Estonia. Y ya tenía su próximo objetivo: Finlandia, una región que le garantizaría salida directa al mar Báltico y le daría mayor cobertura a Leningrado.

Su camuflaje de blanco y su puntería perfecta se volvieron letales en el paisaje nórdico.
Su camuflaje de blanco y su puntería perfecta se volvieron letales en el paisaje nórdico.

La Guerra de Invierno

El Ejército Rojo atacó Finlandia el 30 de noviembre de 1939 sin previa declaración de guerra. Desde ese momento hasta marzo del siguiente año transcurrió lo que se conoció como La Guerra de Invierno. Lo que parecía debía ser un paseo militar para la URSS se tornó cada vez más complicado debido a las fuertes condiciones climáticas y a la férrea defensa de los escandinavos.

Los paisajes nevados, dignos de un cuadro de arte, se convirtieron en un enemigo más dentro del campo de batalla para los de Stalin. Las temperaturas iban desde los 20° bajo cero hasta los 40° bajo cero: efectivamente era un infierno helado. Pero las técnicas de guerra de guerrilla del Ejército finlandés fueron altamente efectivas, ya que no podían pelearles de igual a igual al gigante soviético.

Y aquí hace su aparición este pequeño granjero de 1,52 metros dedicado a la caza y la cría de perros que terminó transformándose en el francotirador más letal de la Segunda Guerra Mundial. “La muerte blanca” sabía que las unidades enemigas no estaban entrenadas ni equipadas para la guerra invernal. Pero por cada cien soldados soviéticos había uno finlandés.

Se convirtió en el francotirador más letal de la historia, sus enemigos lo apodaron "La muerte blanca".
Se convirtió en el francotirador más letal de la historia, sus enemigos lo apodaron “La muerte blanca”.

Sigiloso y letal

La efectividad de la guerra de guerrillas fue muy alta. El Ejército finés solamente atacaba cuando le era propicio. Sabían lo que hacían y estaban preparados. Asesinaban a sus víctimas y se volvían a esconder en los bosques, alejados de las grandes carreteras tomadas por el Ejército Rojo. Simo Hayha iba camuflado de blanco, con la cara tapada y guantes del mismo color. Sigiloso y letal.

Su fusil estándar M28 Pystykorva era lo único que necesitaba, más allá de las provisiones diarias. No usaba mira telescópica, solo la metálica, porque decía que el brillo del cristal delataba su posición y se podía empañar por el frío extremo. Iba solo y acechaba a sus presas. Colocaba un trozo de nieve en su boca y lo mordía para evitar que el humo del aliento lo traicionara.

Era un fantasma de blanco que no paraba de acumular víctimas. De esta forma llegó a las 542 bajas y se ganó el mote de “La muerte blanca“. Sus compañeros lo idolatraban y sus enemigos lo temían. Llegó a matar 5 soldados enemigos en un mismo día. Y fue fundamental en la batalla de “La colina de la muerte” donde 32 fineses detuvieron el ataque de 4 mil soviéticos sufriendo solamente cuatro bajas.

El rostro de "La muerte blanca" quedó desfigurado en su lado izquierdo luego del balazo que recibió.
El rostro de “La muerte blanca” quedó desfigurado en su lado izquierdo luego del balazo que recibió.

El final

A estos bestiales números habría que sumarle otras 200 víctimas (no confirmadas) llevadas a cabo con el subfusil de distancia corta Suomi KP-Modelo 1931. Por supuesto, atendiendo a las diferentes fuentes de la Historia y sus diferencias. A estas alturas, el escandinavo se convertía durante la Segunda Guerra Mundial en el francotirador más letal de la historia.

Nada parecía poder matarlo. Ni las balas, ni la artillería, ni los francotiradores apuntados especialmente para él. Pero el 6 de marzo de 1940 el espejismo de invencibilidad de derrumbó. Una bala explosiva entró por la parte superior de su labio y le perforó la mejilla izquierda. Le habían volado medio rostro pero sus compañeros lo llevaron rápido hasta un Hospital cercano.

Simo Hayha permaneció en coma durante siete días. Al mismo tiempo que diez operaciones quirúrgicas trataban de recuperar su imagen, Stalin sellaba la paz con Finlandia. El mismo rostro que perseguía en los sueños a los soldados del Ejército Rojo ahora estaba visiblemente desfigurado. Hayha no pudo volver a su granja, el territorio le pertenecía ahora a la URSS. Pasó el resto de su vida en paz, criando animales, rodeado de naturaleza y alejado de los horrores de la guerra. “La muerte blanca” falleció el 1 de abril del 2002 a los 97 años.

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