Lombriz: la vida de un tipo serio que sólo se ríe por dinero

admin

22/05/2021

El de “reidor” es un público simulado. Alguien que está ahí para organizar la gracia de la manada. ¿Olmedo tenía reidores? ¿Un capocómico acepta que le hagan la segunda, o es una falta de respeto?

¿Y si el reidor existe para subestimar al público que quizás no sepa lo que es gracioso? ¿O será un “efecto especial” como las música incidental de las pelis de terror?

“Olmedo no sólo tenía reidores sino que formó parte de una claque en Rosario, antes de venirse a Buenos Aires. Es más: él fue reidor”, nos dice Lombriz. “La palabra reidor nos la pusieron cuando trabajábamos en Orsai, el programa de Gonzalo Bonadeo y Roberto Pettinato, a principios de los ’90”.

Lombriz le metió su carcajada a todo. Trabajó en Duro de domar, fue reidor de La Noche del Domingo con Sofovich en el viejo ATC, pasó por 678, Mañanas Informales, Mar de fondo (con Fantino), Fugitivos, junto a Matías Martin. Varias veces trabajó con los hermanos Korol… “Laburé en los cinco canales”

"Soy un tipo serio que suele reírse por dinero".
Foto Guillermo Rodríguez Adami
“Soy un tipo serio que suele reírse por dinero”.
Foto Guillermo Rodríguez Adami

-Perdón, ¿678 usaba reidores?

-En la primera parte, sí. Era un producto que estaba a cargo de la misma gente de Duro de Domar y la bajada de línea era más o menos la misma. Además, estaba Cabito en el piso y eso implicaba una dosis de humor.

Francella, te contratamos 12 reidores.

-¿Pero no son muchos…?

¿Qué pensará Francella de los reidores?​ Lo llamamos.

“Para mí fue un entrenamiento y un ejercicio más que interesante trabajar con claque. En Casados con hijos, además de los seis protagónicos y el perro, el otro protagónico fue la claque. Era una cuestión de controlar el tempo y que el director de los reidores supiera entrar en el momento justo para que no conspirara con la escena. Había que evitar reírse a destiempo. Eso ameritaba ensayo y entrenamiento. Era medio raro, se sentía artificial hasta que lo entendí”.

-¿Lo viviste como una falta de respeto a tu rol?

-Nunca fue una falta de respeto, al contrario. Lo tomábamos como algo valioso, que se usaba en las sitcoms de afuera, pero que había que entenderlo para que no quedara como una rascada. ​

Lombriz: “Está establecido. Existimos. Somos masajeadores del ego. Servimos para que algunos se sientan los más cómicos del mundo. Lo nuestro no es para el público, sino para que en el piso del canal haya un clima decididamente festivo”.

Lombriz cuenta que hay un sindicato de Extras que ampara a los grupos de “risas y aplausos a los que pertenecemos”. Pero parece que la cosa fue creciendo a tal punto que se creó una rama única para ellos. Se llama “Efecto sonoro” y, según Lombriz, tiene un convenio diferente al de los Extras.

Lombriz es el capocómico de los reidores argentinos. “Lombriz hay uno solo”, suelta, obviamente, con una risa. “En algunos programas se me escucha, y en otros también se me ve la cara”.

¿Les resulta familiar, no? Lo cruzamos por Caballito. “¡Hola Lombriz!” Es curioso: te acordás de él y no de cómo se llama la panelista que está siempre en Intratables.

“Yo tengo la suerte de trabajar desde el ’92 de manera casi ininterrumpida. Me conocen todos. Ahora hay menos actividad por la pandemia, de hecho estábamos en Sobredosis de TV –C5N- y cuando empezó la peste no nos dejaron ir más. Y no sólo eso. También nos dejaron de pagar.

-¿Qué quiere decir?

-Me dejaron en la calle. Estábamos trabajando en negro. Gente que te habla de empatía, pero…. En Sobredosis éramos dos con Diego Lorenzo, el famoso Hueco. Todos los reidores tenemos apodo. Es un clásico. Trabajamos juntos desde Orsai, en TyC. Sobredosis de TV es un programa tipo TVR, pero sin reidores. El mismo formato, los mismos editores, la misma producción.

-¿Se nota la ausencia de ustedes?

-Ufff, lo ves y te das cuenta de que falta algo. No hay apoyo a los tapes, queda todo muy pelado. A mí no me gusta.

Un tipo serio

Lombriz es Buster Keaton. Un tipo serio, como corresponde con alguien que tiene por trabajo ser un sujeto divertido. Si le contás un chiste en una reunión, le arruinás la velada. Un hobbie: mirar películas para llorar. Lombriz suele tener una pesadilla recurrente donde se mira al espejo y se le aparece el rostro del Guasón.

“En la vida real, si algo me causa gracia me río, pero río distinto. Igual soy un tipo serio que suele reírse por dinero”.

Lombriz a secas. ¿A quién le importa si se llama Juan Carlos Pichiafuoco? (Aunque se llama Cristian Cires).

Un día Lombriz iba caminando por la calle y alguien se le acercó para decirle que lo venía escuchando de la otra cuadra y que tenía una sonrisa súper contagiosa.

“No, no fue así. Yo era extra en el ‘92. Hacía bolos en la tele. De pronto me doy cuenta que convivía con un grupo de reidores que ganaba muchos más y que tenía un trabajo fijo o que trabajaba todos los días. Probé y me gustó. Aprendí, con los años, que la cualidad es no tener una risa falsa y que uno debe reírse de acuerdo a la calidad del chiste”.

-¿Tienen nombre tus diferentes risas?

-La risa “jojó” no existe. La risa “jejé” tampoco. Son viñetas. Tiene que ser algo natural, lo más natural posible. Que suene bien. Un productor nos dijo, a Hueco y a mí, que nosotros hacíamos música, que era agradable escucharnos.

-¿Hay un mejor reidor en la Argentina?

-Los más conocidos somos nosotros porque, humildad de lado, estuvimos en todas partes. Hasta nos muestran en cámara y nos sumaron a sketches….

"Trabajé con Sofovich, con Matías Martin, con Pettinato, con los hermanos Korol. Y también en 678..." foto Guillermo Rodríguez Adami
“Trabajé con Sofovich, con Matías Martin, con Pettinato, con los hermanos Korol. Y también en 678…” foto Guillermo Rodríguez Adami

-Es un oficio extraño… ¿es un oficio?

-Sí, claro. Falleció un amigo y yo tenía ganas de llorar. No pude. Tuve que irme de una punta a la otra de las sensaciones. Así es mi trabajo.

-¿Es verdad que si pisás un chiste te rajan?

-No me pasó. Nunca me mandé una cagada grosera. La verdad, no sé si es como vos decís.

Ser o no ser… actor

-¿El reidor puede, llegado el caso, ser un buen actor?

-Actuar y reírse son cosas diferentes. Yo soy actor, estudié, pero hace años me dedico, de forma paralela, al periodismo. Tengo un programa de radio que se llama Tiempo de rock en Emisora Pirata, que es la radio del Club Premier de Caballito.

-¿Podemos vivir sin reidores?

-No se puede vivir sin reidores. Y no se puede vivir sin amor.

-¿Con quién tuviste que esforzarte más? Nombres por favor…

-Nombres no voy a dar porque este es un mundillo chico y tengo que seguir laburando, pero podría hablarte de un conductor que no tiene la menor chispa. Fue un gran esfuerzo.

-¿Y al revés? ¿Conductores que te hicieron ganar plata fácil?

-La magia de Pettinato es indudable: es como un chico de cinco años metido en el cuerpo de un adulto. Ahora estoy con Flavio Azzaro, en Crónica, y me hace acordar al primer Fantino, al de Mar de Fondo. Con Azzaro me sorprendo de mí mismo con una risa auténtica, verdadera. Azzaro tiene un humor de barrio, mezclado con ácido. Yo siento que me costaría trabajar con los Midachi. No me gusta esa clase de chiste fácil, me interesa otro tipo de picardía…

-¿Se paga bien por la risa?

-Y…. digamos que sí. Nunca comparado con un panelista ni como conductor. Pero no me puedo quejar: riéndome me compré una casa que me alcanza y sobra, y tengo auto

-Leo en un manual de reidores: “Ejecutan su acto con toda la panza, con el abdomen, con el estómago, pero nunca con la garganta para cuidar las cuerdas vocales”.

-Es verdad, usamos una técnica teatral. Yo no me río con la garganta. Antes fui vendedor ambulante. Me subía a los colectivos y de tanto repetir me quedaba el garguero a la miseria. La técnica la empecé a usar en los bondis. Mi risa proviene del estómago, de abajo. Yo puedo pasar de una carcajada que parece desopilante, a estar serio en apenas una fracción de segundos. Es un don.

-¿Se estudia? ¿Se puede perfeccionar? ¿Existe Escuela de reidores?

-No hay escuela de reidores. Es algo que deberíamos hacer. Pero la salida laboral es cada vez más complicada. Hoy día no sabés qué puede pasar de acá a dos años. Hay menos trabajo, hay menos reidores, aparecen cada vez más programas políticos que nos quitan laburo, programas de juegos, de participantes…

-¿De quién te hubiera gustado ser reidor?

-Del Negro Olmedo, sin lugar a dudas. Admiración total. Yo me empecé a reír de manera amateur con Olmedo.

WD

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