Los conservadores del peronismo

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25/03/2021

El peronismo ha sido caracterizado como un movimiento policlasista, cuyo eje lo constituye un segmento social que opulentos sindicalistas suelen denominar la clase trabajadora, entendiendo por tal la condición obrera, como si todo lo que no sea trabajo manual fuera ocio puro y duro.

El justicialismo sería el partido de los menos dotados económicamente: los pobres. Una connotación especial, la de “cabecita negra”, diferencia a los obreros peronistas, provenientes de la migración interna, de sus colegas rubios socialistas, supuestamente gringos o extranjerizantes.

Sin embargo, sabemos que esto no es así y que el peronismo ha abierto generosamente sus puertas también a los económica y/o socialmente agraciados, incluso al patriciado.

Por ejemplo, los embajadores Benito Llambí y Juan Archibaldo Lanús, lo mismo que los hermanos cordobeses Agustín y Alejandro Díaz Bialet, ministro de la Corte y senador respectivamente.

De original filiación nacionalista y claramente identificado con la derecha peronista, el estanciero Manuel de Anchorena fue embajador en el Reino Unido y miembro de la comisión que repatrió los restos de Rosas.

Desde las mismas instancias fundacionales, el movimiento se conformó con el aporte de miembros del partido conservador como José Emilio Visca, titular de una comisión bicameral de dudosa fama, el prestigioso cirujano y diplomático José Arce, y Jerónimo Remorino, quien supo ser canciller del primer y segundo gobierno de Perón.

Merced a su política industrialista opuesta a una denostada oligarquía vacuna, el peronismo cobijó también bajo sus alas a una clase enriquecida al calor del régimen, uno de cuyos principales corifeos fue Jorge Antonio. Pero los terratenientes no siempre fueron contreras ni mucho menos.

El Frente Justicialista del Liberación Nacional (Frejuli) permitió a Perón llegar nuevamente al poder en alianza con el Partido Conservador Popular, cuyo líder el hacendado nicoleño Vicente Solano Lima fue vicepresidente del prestanombre Héctor Cámpora, junto a su asesor Julio Amoedo, yerno de Amalita Fortabat.

Con ellos llegaron al poder los montoneros, que no provenían de hogares proletarios, sino que en muchos casos fueron niños bien de la burguesía, como Diego Muñiz Barreto.

En el Jockey Club el peronismo fue tradicionalmente una mala palabra hasta que algunos de sus elegantes socios simpatizaron con el régimen. Entonces, y según ciertas mentas, Perón les asignó con su proverbial gracejo el carácter de rama elegante del movimiento.

Los peronistas cajetillas alcanzaron un áureo estatus en el menemato, pero con el advenimiento del kirchnerismo serían sustituidos por la nomenklatura de los nuevos ricos.

Ellos son acusados de haber amasado fortunas con una justificación parecida a la misma razón de estado, aunque diversamente modulada, esgrimida por los conservadores como fraude patriótico y por el proceso militar como la defensa de la civilización occidental y cristiana. En el caso de la nueva oligarquía, la necesidad del dinero para hacer política en favor de los pobres.

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