“Los fondos de la ANSeS, ¿son públicos o privados? Hay que decidirse”

admin

20/02/2021

Sólo pedimos aclaración, pero que no oscurezca. Los fondos de la ANSeS son ¿privados o públicos? Eso no está claro y aquí ponemos las “piezas” de este rompecabezas. Recordemos que lo juraron ante la Justicia Norteamericana. Privados.

Si se trata de ahorros que hacen las personas durante 30 años, a fin de obtener una jubilación, cuando el cuerpo no dé más, no es para repartir. Se trataría de una devolución en base a lo ahorrado. No le costaría al país un peso, hasta tanto no se terminen los fondos. Lo otro, como pensiones por invalidez, etc, saldrían de los Impuestos. El Gobierno no podría usarlos a “discreción” como otorgar Asignaciones por Hijos, jubilaciones sin aportes y de privilegio, etc. etc. Si están haciendo colocaciones a interés más bajo de plaza para financiar al Estado, están malversando fondos privados y apoderándose de lo que por Ley, está prohibido.

Públicos. De tratarse de fondos que recibe la ANSeS, para la operatoria de las actividades del Estado, se trata de un impuesto a los sueldos y no aportes y contribuciones. Entre ambos suman más del 33% lo que sería expropiativo. Entonces, sí podrían distribuirlos a mansalva, pero no como jubilaciones, sino como pensiones.

Las colocaciones de los sobrantes de caja, si lo ponen a interés menor al de plaza, no importa, ya que son fondos públicos. Sólo sería un “enjuague” de números.

¿Qué son, públicos o privados? Hay que decidirse. ¿Esto no lo ven los contadores, fiscales y los que tendrían que hacerlo?

Es que no conviene a nadie. La oposición, en la espera de ser gobierno, seguiría el mismo camino que el oficialismo. A los políticos, no les interesa la verdad… pero al público sí.

Juan Roberto Bell

belljuanroberto@yahoo.com.ar

Voces, reclamos y esperas de jubilados

Este marzo cumplo 80 años, 15 de jubilado y, lejos de estar inactivo ni mi buena salud, ni mi mente me lo permiten.

Tengo dos propuestas que voy a resumir.1) Argentina carece de gente formada en oficios. Como contracara, jubilados con expertise en oficios hoy están sentados viendo TV o haciendo tareas domesticas solamente. No creo equivocarme si imagino unos 20.000 en esas condiciones que estarían felices de transmitir sus conocimientos y lograr incluir a la sociedad activa a muchos miles de jóvenes desorientados: motivándolos y entrenándolos en cursos cortos de 6 a 12 meses a brindarse en parroquias, aulas fuera de horario escolar, sectores libres en fabricas etc. (Brasil lo ha logrado con el SENAI y SENAC). 2) Como escritor de cartas en este espacio he conocido a varios en la misma actitud.

A raíz de esta presentación estamos formando un importante movimiento con el objeto de formar uno con el fin de hacer llegar a los partidos políticos nacionales y provinciales: un pedido de participación activa, ya que tenemos personas idóneas, activas, honestas y con ideas para poner a nuestro alicaído país nuevamente de pie.

Un dato: somos alrededor de 7 millones.

Ricardo Olaviaga

olaviaga8@hotmail.com

“Un pueblo ignorante, vive de ilusiones” ¿Nos considerarán así los legisladores a los jubilados?. Evidentemente que sí, ya hoy estamos pensando ¡cuánto falta para cobrar el aguinaldo! Y nos preguntamos de cuánto será el aumento de marzo.

Es posible que los congresales piensen en aquel refrán que decía “El ladrón piensa que todos son de su misma condición”, entonces, se quedan con los fondos de los pensionados y jubilados. Los han repartido para cualquier cosa y, ¿los veremos de regreso?

Miles de millones de pesos han sido “perdonados” entre los monotributistas, aquellos que trabajaron en “negro”. El “drenaje” permanente de millones de pesos mensuales en el pago de jubilaciones de privilegio, cosa prohibida por el Art. 16 de la Constitución. Pero a ellos ¡qué les importa algo escrito hace tanto tiempo!

El pueblo es muchas veces como el río desbordado. Mientras está en su cauce, es manso pero al recibir lluvia por demás, se sale de madre y arrasa con todo. Las maestras, cuando no estaban de huelga, nos enseñaron que la Revolución Francesa, la Rusa y de cientos y cientos de pueblos, los movimientos fueron totales. Cuando el pueblo llega a un límite y nada tiene que perder, no importa las armas y ofrendar su vida. Les da lo mismo. Aprendamos de la historia de Vietnam, no hace mucho y Afganistán ahora.

Queremos vivir hoy, mañana estaremos en otro lugar y no podremos cobrar lo nuestro.

Carina A. Lowell

lowell.carinaadela@yahoo.com.ar

¿Qué es la política? Por definición es gente que se ocupa de solucionar los problemas de la “polis”, esto es de la sociedad. ¿Pero realmente es así? Cuando el expresidente Macri impuso una reforma jubilatoria que hacía pagar el ajuste a los jubilados, los sectores de izquierda destruyeron la Plaza de los Dos Congresos. Con un plan más restrictivo y de mayor ajuste que este gobierno impuso contra los intereses de los jubilados, los grupos de “choque” de la izquierda y de los kirchneristas, no dijeron nada ni se movilizaron.

El comienzo de las clases siempre fue conflictivo, en todos los gobiernos y todo los años, en este la excusa fue la pandemia. ¿Pero qué hubiera pasado si el gobierno era de Macri?

¿Como se hubieran comportado los sindicatos de los maestros ante un gobierno no peronista que imponía la apertura de los colegios? La política fue pensada para que en un marco de disensos se pueda acordar soluciones adecuadas al interés de la gente. Si la política es el eje de la vida democrática, nunca debería ser instrumento de sectores facinerosos.

Esteban Tortarolo

etortarolo@gmail.com

“El pueblo no olvida”. Aún resuenan en mis oídos las palabras del presidente Alberto Fernandez: “La nueva movilidad jubilatoria les va a permitir estar un poco mejor”. Quiero creer que se equivocó, que solo quiso decir, “un poco peor”, cuando se refirió a los aumentos trimestrales para los jubilados que van a estar por debajo de la inflación. Sí. Se debe haber equivocado, porque no cabe en mi cabeza que un Presidente se regodee con el dolor de su pueblo. En este caso el de las personas mayores, que trabajaron por el país, que brindaron todo durante 30 años laborales o más y que hoy por todo ello deberían ser los primeros en la escala económica. ¡Cuánto desprecio! Pero el pueblo no olvida. Solo los mayores, cuando la memoria les hace una jugarreta. Entonces la televisión, los diarios o las redes se lo recuerdan. Los veo. Son familia, vecinos, amigos. Y observo con vergüenza que los ancianos ante esas palabras insultantes, destructoras de toda esperanza, lloran. Sufren la injusticia y lloran. Y hasta quizás algunos mueran antes.

Porque con la nueva ley continuarán estando por debajo del índice de pobreza. No. No estarán un poco mejor.

Edith Michelotti

ediluobs@hotmail.com

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