Los robots pueden hacer música, pero ¿Pueden cantar?

admin

21/07/2021

LONDRES — Durante sus primeros 30 segundos, la canción “Listen to Your Body Choir” es una melodía pop rítmica, con una voz femenina cantando acompañada de un piano suave.

Luego, todo comienza a fracturarse, al tiempo que ritmos inquietos y sampleos se fusionan con letras extrañas como “¿Vienen los autos con lagartijas?” y una voz robótica se entrelaza con el sonido humano.

La transición pretende evocar al coautor de la canción:

la inteligencia artificial.

Imogen Heap, juez de un concurso y Max Savage, participante. (vía AI Song Contest)
Imogen Heap, juez de un concurso y Max Savage, participante. (vía AI Song Contest)

“Listen to Your Body Choir”, que ganó el A.I. Song Contest (Concurso de la Canción de IA), fue producida por M.O.G.I.I.7.E.D., un equipo de músicos, académicos y expertos en IA con sede en California.

Dieron instrucciones a máquinas para que “continuaran” la melodía y la letra de “Daisy Bell”, la melodía de Harry Dacre de 1892 que se volvió comúnmente conocida, en 1961, como la primera canción cantada utilizando síntesis de voz por computadora.

El resultado en “Listen to Your Body Choir” es una pista que suena tanto humana como creada por una máquina.

El A.I. Song Contest, que hizo su debut el año pasado, es una competencia internacional que explora el uso de la IA en la composición de canciones.

Un panel de jueces encabezado por la música Imogen Heap y que incluye a académicos, científicos y compositores elogió a “Listen to Your Body Choir” por su “uso rico y creativo de la IA a lo largo de la canción”.

El concurso recibió 38 participaciones de equipos e individuos de todo el mundo que trabajan en el nexo de la música y la inteligencia artificial, ya sea en producción musical, ciencia de datos o ambas cosas.

Utilizaron redes neurales de aprendizaje profundo —sistemas computacionales que imitan las operaciones de un cerebro humano— para analizar cantidades masivas de datos musicales, identificar patrones y generar redobles, melodías, progresiones armónicas, letras e incluso voces.

Las canciones resultantes incluyeron el desconcertante thrash punk tipo sludge metal de 90 segundos de Dadabots y el vaporoso instrumental dance electrónico de Battery-operated, hecho por una máquina alimentada con 13 años de música trance en 17 días.

Si bien es probable que ninguna de las canciones llegue a la lista Billboard Hot 100, la alineación del concurso ofreció un vistazo intrigante, sumamente variado y, a menudo, extraño de los resultados de la colaboración humanos-IA en la composición de canciones y del potencial para que la tecnología influya aún más en la industria de la música.

Sin embargo, el uso de la IA para crear música aún no ha llegado enteramente a la corriente principal, y el concurso de canciones también demostró las limitaciones de la tecnología.

“Los robots no pueden cantar”, dijo Justin Shave, de la compañía australiana de música y tecnología Uncanny Valley, que ganó el A.I. Song Contest el año pasado con su canción dance-pop “Beautiful the World”.

“Es decir, sí pueden, pero a final de cuentas suena como una voz robótica súper modificada”, agregó.

Sólo un puñado de participantes en el Concurso de Canciones de la Inteligencia Artificial se componía exclusivamente de resultados brutos de la Inteligencia Artificial, que tienen un sonido claramente deformado y confuso, como una remezcla con glitchs sumergida en el agua.

En la mayoría de los casos, la Inteligencia Artificial se limitó a proponer componentes de canciones que luego fueron elegidos e interpretados, o al menos perfeccionados, por músicos.

Muchos de los resultados no desentonarían en una lista de reproducción entre canciones creadas íntegramente por humanos, como “I Feel the Wires” de AIMCAT, que ganó la votación del público en el concurso.

La inteligencia artificial se convierte en algo muy útil cuando produce un flujo infinito de ideas, algunas de las cuales un ser humano nunca habría considerado, para bien o para mal.

En un documento que acompañaba a su canción en el concurso, M.O.G.I.7.E.D. describía cómo trabajaba con la tecnología tanto como herramienta como colaborador con su propia agencia creativa.

Ese enfoque es lo que Shave llamó “el teorema del accidente feliz”.

“Puedes introducir algunas cosas en una inteligencia artificial o en un sistema de aprendizaje automático y luego lo que sale realmente despierta tu propia creatividad”, dijo.

“Y dices: ‘¡Oh, Dios mío, nunca se me habría ocurrido eso! Y entonces haces un riff sobre esa idea”.

“Nos enfurecemos con la máquina”, añadió, “no contra ella”.

© 2021 The New York Times

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