Los usos de Litto Nebbia

admin

11/06/2021

Merece reconocimiento Litto Nebbia, por su aporte a la cultura popular argentina del último medio siglo. Sus canciones y letras forman parte del repertorio del rock nacional; crecimos con ellas y nos inspiraron en tantos momentos de nuestras vidas, poniendo poesía, música y un compromiso con la realidad social y política.

Desde ese reconocimiento, siempre me llamó la atención su capacidad para transmitir en su tono personal, intimista y melancólico un mensaje contestatario, algo así como una épica de la derrota colectiva y el rescate personal, desde aquel “con mi balsa yo me iré a naufragar…” hasta lo de que “a pesar de tanta melancolía, tanta pena y tanta herida, solo se trata de vivir”.

Una estrofa en particular, de su tema Quien quiera oír que oiga, compuesto para la película Evita (1984), lo resume: “Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia…”, nos dice, y uno entiende entonces que esa “otra historia” refiere a la historia de “los perdedores”.

Pero luego, continúa rubricando con una frase que asevera: “la verdadera historia”. Nos encontraríamos así frente a un verdadero dilema difícil de resolver:

Primero, se acepta que la historia “la escriben los que ganan”.

Segundo, reconoce que entonces ha de haber “otra historia”.

Tercero, si historia hay una sola, la única manera de escribirla de otro modo es que los que perdieron, ganen y reescriban otra historia.

Pero, en tal caso, dejaría de ser verdadera. La conclusión es que habría entonces siempre una historia “oficial” y otra “verdadera”: la historia de los perdedores. Lo cual no resuelve la cuestión.

Está claro que el dilema se resolvería si aceptáramos que no hay una, o dos, historias -la historia de los vencedores vs. la historia de los vencidos- sino muchas más, que tributan de distintos modos y se escriben en simultáneo, a veces dialogando entre sí, otras veces chocando en visiones antagónicas.

Pocos como Litto Nebbia lograron sintetizar en una frase esa visión dicotómica de nuestro pasado que caracterizó el antagonismo entre peronismo y antiperonismo, o entre la “historia liberal” y el “revisionismo histórico, por caso. Y la aparente imposibilidad de superarla sino es por su recurrente repetición.

No era la intención dedicar estas líneas a este pequeño asunto, pero anoticiados como fuimos por el presidente Alberto Fernández, no del modo más afortunado, que cuenta al querido Litto Nebbia como fuente de sus discursos (“sintetiza mejor que yo el sentido real de mis palabras”, dijo), acaso su cancionero merezca otra atención y nuevas relecturas.

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