Lucila tiene esclerosis múltiple y necesita una cama especial

admin

26/03/2021

Soy mamá de Lucila Scarinci, de 19 años, Certificado Único de Discapacidad N° 01-00043406327-20151105-20251105-BS-318. Mi hija está afectada por esclerosis múltiple secundaria progresiva. La enfermedad ha avanzado a pesar de los tratamientos con dureza y rapidez, a tal punto de ser totalmente dependiente de terceros, está limitada a una cama, se alimenta por botón gástrico en forma continua. Sonda vesical, debe ser aspirada,. etc. Su situación es crítica.

Desde noviembre de 2020 estamos solicitando a la Obra Social de los Trabajadores Rurales y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA) una cama que se adecue sus necesidades y que nos permita asistirla de una forma más adecuada, eficaz e integral. Junto ese pedido, se solicitó además un colchón específico. Sobran fundamentos clínicos que avalan la solicitud. Existe un recurso de amparo, medida cautelar, denuncias por incumplimiento, sin embargo OSPRERA maneja los tiempos a su antojo. Hace casi dos meses se supone que la orden de compra está detenida en la central de CABA, porque existe una interna entre directivos que entre denuncias y movimientos sindicalistas se olvidan de lo primordial. La salud de sus afiliados.

Nunca en casi 6 años, he logrado entregue la medicación, insumos, prótesis, etc en tiempo. Y mientras ellos se debaten en una lucha de poderes, nosotros los que esperamos lo que por derecho nos corresponde, luchamos contra enfermedades que nos llevan a extremos. Equipo auditor, directivos de OSPRERA, necesitamos la cama y todo lo solicitado para mí hija.

María Eugenia Molina Vega

eugemva@gmail.com

Se pregunta ¿”dónde está la oposición responsable?”

Ante la inerte y deslucida política de la democracia (1983-2021), no hay consensos productivos. Despertamos con suculentas polémicas y encendidos debate -autistas- en irreconciliables posiciones. Divididos entre argentinos. No somos una democracia republicana. La vida misma es un compuesto de grises que se va construyendo en la diversidad y el pluralismo de ideas. Armar un Proyecto Nacional en que la verdad esté de un sólo lado genera ira e intolerancia.

Los argentinos no merecemos semejante destino, aunque muchos votaron que sí. ¿Creerán en las tiranías? La pandemia aceleró la crisis. No estamos “blindados”. La crisis nos atraviesa. Por culpa nuestra. Incongruencias de varias gestiones y corrupción maliciosa. No somos creíbles como Nación. En esta realidad mediocre de trapicheo, ¿qué hacemos? ¿Qué hacen los dirigentes, además de pelearse y echarse culpas, por la inseguridad, la inflación, la Justicia, la educación, la pobreza, la desocupación, las vacunas, el FMI? ¿Dónde está la oposición responsable?

Como ciudadano anciano, “jubilado carancho” común, no vislumbro que vayamos por el buen camino cuando una mitad dice una cosa y la otra todo lo opuesto. No lo entiendo. No me importa de quién es la culpa. ¡Hay que salir del pantano! En Argentina el colectivo se queda sin chofer, entonces manejará “el guarda” y boleto picado. El que gobierna perdió el respeto y está perdido. La “guarda” en la que menos, vuelve con su deseo de la autarquía y, ¡chau democracia!

Jorge Luque

jorge.luque@hotmail.com

La vacunación como negocio mundial, y varias dudas

Según la OMS, para controlar esta pandemia, hay que vacunar, mínimamente, al 70% de la población. En junio próximo se van a cumplir 40 años de la aparición de los primeros casos de VIH. Sin embargo, para este flagelo aún no tenemos vacuna. Eso sí, existe un tratamiento sumamente oneroso y de por vida. Unos meses y ya tenemos una lluvia de vacunas para el coronavirus. ¿Qué raro no? ¿No hubiera sido más lógico comenzar por un tratamiento y darle tiempo para experimentar las vacunas, como corresponde?

Es evidente que en ambos casos hay un factor común: vacunar al 70% de la población mundial es un negocio inmejorable. Mantener una enfermedad que requiere tratamiento permanente también es un negocio espectacular. ¿Es este un momento para confiar en la OMS (ya todos olvidamos el papelón con el H1N1, cuando se descubrió que la mayor parte de los asesores de la OMS eran empleados de los laboratorios que fabricaban el Tamiflú)?

¿No sería más prudente prestar atención a los que están en la primera línea y dicen que, con diferentes tratamientos, han frenado el cuadro? Cuando surgió la Terapia Fotodinámica para los trastornos de retina, todos descubrimos que no servía para nada. Sin embargo, la FDA la aprobó porque consideró que como no había ningún otro tratamiento era posible utilizarla. ¿No es este el caso de las terapias que nos ofrecen en diferentes partes del mundo? ¿O será porque esta vez, si una terapia sirve les arruina el negocio?

Yo no puedo asegurar nada, solo trato de sacar conclusiones. Si no vacunamos, una pandemia, a medida que va difundiéndose, crea individuos con anticuerpos y termina por autoextinguirse. Antes que ello ocurra es necesario que creemos la necesidad de vacunar como única solución. Con un 70% el negocio cierra perfectamente bien. Con una patología como el HIV, el enfermo la va a llevar toda su vida y no va a tener otra alternativa: medicarse permanentemente.

Si consigo una vacuna, termino con la enfermedad (o la controlo) y simultáneamente termino con los pacientes crónicos. Malo. No es bueno para el bolsillo. No sé si es así. Pero siento que algo huele a podrido en Dinamarca.

Alberto Colonna Pirilla

aocolonna@gmail.com

Pide, por favor, que se trate el tema de la inseguridad

“No hay ser viviente que no sienta miedo cuando se enfrenta al peligro”. Insensibilidad de los gobiernos de turno, incapacidad en la designación de los ministros de Justicia o de todo un poco que hacen pensar que no les importa la gente. Es tan difícil no poder o no saber el poder que han capitalizado los motochorros demostrando que pueden hacer lo que quieran, total no les pasará nada y si son menores matan y se van a sus casas. ¿No hay leyes, el Congreso se desentiende porque no tienen tiempo de tratarlas?

Ya se ha convertido en insostenible y lo peor que pareciera que la debemos tomar como una forma de vida la creciente “inseguridad” que mortifica y arruina la vida de familias enteras. Debemos resignarnos a exponernos a sacrificar la mitad de nuestras vidas, pérdida de la libertad, no poder salir de nuestros domicilios es como aceptar el riesgo de no volver, aún permaneciendo encerrados en nuestras casas.

En un país medianamente normal, éste flagelo que parece imparable y que sufrimos todos los argentinos, los que queremos vivir dignamente y además lo merecemos, pedimos por favor sea tratado urgentemente con la seriedad que lo requiere y no siempre con parches queriendo justificar lo injustificable.

“Cuando las prioridades están claras, las decisiones se hacen fáciles”.

Humberto Charo Amerise

Charitoamerise@hotmail.com

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