Manuel Wirzt, memorias del músico que durmió en vagones

admin

11/04/2021

Tal vez lo más valioso que trajo desde San Nicolás fue el tupper de despedida entregado por su madre: ‘Buen viaje, hijito’, deseó ella y le entregó “medio kilo de cremoso y medio de paleta”.

Corría 1982 y Manuel Wirzt dejaba el pago con más amor que miedos. Pero los pocos billetes se terminaron rápido, el queso y el fiambre también, y a su llegada tuvo que dormir en vagones o en los bancos de Retiro. Algo reubicaba en su punto justo la angustia cuando miraba a los costados. A su lado dormitaban con frío algunos soldados que viajarían a Malvinas.

La pandemia y su puñal a la industria musical le traen reminiscencias de aquellos subibajas emocionales de los ’80. Por un lado estaban las ilusiones, el ingreso al Conservatorio Municipal de Arte Dramático entre 400 aspirantes. Por el otro, los bolsillos flacos llenos de mentiras. “Tenía que mentirle a mi viejo, decirle que tenía un hogar en Buenos Aires donde vivir”, cuenta ahora, revolviendo convulsionado el álbum. “Fueron tres meses de esa vida y de un ida y vuelta a dedo, con camioneros que los viernes ayudaban a volver a casa”.

El Wirzt que habla ahora, 58 años cumplidos el 26 de marzo, una decena de discos publicados, bodas de plata con la música y un recorrido intenso como actor, se sostiene de todo eso para surfear la segunda ola. Sabe de curvas, distanciamientos, estratósfera y caída. Ya había toreado a la gran ciudad, sacaba lustre a dos discos y un título como revelación en el Chateau Rock cuando la hiperinflación de 1990 lo empujó a reinventarse como vendedor de películas en VHS.

Manuel Wirzt, conductor infantil, en épocas del ciclo infantil "No te quedes afuera".
Manuel Wirzt, conductor infantil, en épocas del ciclo infantil “No te quedes afuera”.

“En ésta Mel Gibson la rompe”, aseguraba Wirzt, de paseo por los videoclubes como representante de Transmundo Home Video. Para esa época estudiaba actuación con Norman Briski y disponía de las herramientas para componer a un avezado vendedor. Memorizaba las sinopsis y dejaba a su histrionismo fluir. “‘¿Pero vos no sos el Wirzt que suena en la Rock & Pop?’, me preguntaban. Y sí, pero un disco valía entonces lo mismo que lo que cobraba un maestro”.

Fue el bisabuelo alemán Wirzt el primero del clan que plantó bandera para trabajar en frigoríficos en San Pedro. Los padres de Manuel se enamoraron bailando Rock and roll en un club de San Nicolás. De esas melodías parece haberse impregnado el primogénito Daniel (“El Tuerto”, recordado baterista de rock). En 1963 nació el otro hijo de la música, Manuel Humberto, alimentado sonoramente a discos de Julio Sosa, Glenn Miller, Roberto Goyeneche, Benny Goodman, Sandro…

A sus nueve años, los padres vendieron las alianzas para comprarle la primera guitarra. La inversión fue rentable: a los 11 Manuel ya conformaba Los 4 de Paraná, banda folclórica con amigos de la escuela. Giraban por las peñas a cambió de un choripán. En paralelo, Wirzt conformaba un trío de payasos (Cachito, Raulito y Pirulín). El dueño del cine Rex de su ciudad decidió contratarlos para las morisquetas mientras se exhibían tres películas en continuado.

El primer disco de Manuel, "Funcionamiento" (1987)
El primer disco de Manuel, “Funcionamiento” (1987)

​-¿Cómo fue que te acercaste a Baglietto y a la trova rosarina y te encaminaste a lo musical?

-A los 13 ya integraba Strawberry, hacíamos canciones sobre la naturaleza, nos habíamos puesto así por la bebida de moda en San Nicolás. A Juan lo conozco a través de mi hermano (Daniel, fallecido en ​2008), que tocaba con la banda Irreal. Empecé a ir a los conciertos por ser hermano del baterista. Un día “El tuerto” llega llorando: los militares les habían preguntado: “¿Cómo se llamaba la banda? ¿Irreal? Bueno, entonces es irreal. No existe. A no joder más. Cada uno a su casa”. En ese contexto, me conecto con la trova rosarina, aprendí mucho de Juan.

-¿Y cómo siguió desarrollándose esa vocación?

-Mi infancia y principio de adolescencia fue un estado de gracia. Si hasta los Beatles estuvieron en San Nicolás (se ríe). Me acuerdo de mi hermano armando instrumentos de cartón, reciclando una máquina de coser. Con el grupo hicieron mímica y se presentaron en el techo de casa. Yo mirando todo desde abajo, fascinado. Tenía esa influencia de mi hermano, baterista de Spinetta. Fue el que me guiaba. Me mostró el disco de Almendra, me hizo conocer Deep Purple, Led Zeppelin.

​-Ya en la capital porteña: ¿Qué pensaba ese que dormía en vagones?

​-Solo pensaba que la noche pasara rápido. No por miedo, sino por las ganas de ir al Conservatorio. Me fascinaba la idea de estar en donde decían que atendía Dios y creer que así era todo más fácil. Dormía abrazado a mi bolso con ropa como al sueño que me llevó hasta ahí. Lo cuento en el tema Fotos y canciones.

Manuel Wirzt
Manuel Wirzt

-¿Y cómo llega luego ese trabajo intenso para el público infantil, como conductor?

-Yo ya venía de recorrer el país durante tres años con Pipo Pescador. Y de una formación de mimo con la compañía de Alberto Ivern. También había hecho esa gira por la Ex Unión Soviética con La Torre (la banda liderada por Patricia Sosa). Siempre curioso e intenso. Me convocaron para Dibujuegos en 1991 (América), después para No te quedes afuera (ATC). Llenábamos estadios con el pajarraco Avelino. Fue hermoso, pero dejé la televisión para grabar mi mejor disco. 

-¿Y hoy qué relación tenés con “Donde quiera que estés”, esa canción que cuando se te presenta en algún lado viene como pegada a vos?

-Fue la primera canción que escuché en una cancha. Llega Paul McCartney, en 1993, voy al show, termino llorando, estoy saliendo, y a los 30, 40 metros, con el nudo en la garganta, me cantan desde la platea: “Amor donde quiera que estés, deja la duda y vuelve a mí. Que yo estoy esperándote, que yo sigo esperándote“. ¿Cómo no quererla? Si se la cantaba también a los chicos en mi programa, en un sillón de Canal 7… Después, Rescata mi corazón terminó de cerrar un círculo de un tipo más reconocible, con Tinelli abriendo su programa con ese tema durante tres años. No quiero usar una frase hecha, pero no hice mi mejor canción todavía y eso me mantiene atento y despierto.

Cantando junto a Diego Torres en el Luna Park.
Cantando junto a Diego Torres en el Luna Park.

En enero de 2020, Wirzt grabó con Diego Torres el video de Desde que te vi, en un habitáculo, a puro contacto estrecho y mate compartido. Semanas después, llegó la distancia social, el barbijo y el desmoronamiento de varias actividades. A fin de año, como un milagro en un páramo artístico global, pudo lanzar el disco Todo. Se siente un privilegiado: acaba de presentarlo en el auditorio Belgrano y viajará en breve a Tierra del Fuego.

“Estoy viendo mucha gente rota. Soy un tipo positivo pese a las tormentas, pero me duele no poder escuchar hablar del futuro. Tengo tres hijos y me da tristeza ver que no puedan proyectar. Hay que admitirlo: todos nos rompimos un poco”.

Mirá también

Mirá también

Lo leiste en #FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta