Martina Dominici y su verdad sobre el dóping: “Jamás me drogaría y nunca vi un anabólico”

admin

07/09/2021

“Los controles de la señorita Dominici han dado positivo de metabolitos de Estanozolol y de Oxandrolona y sus metabolitos (esteroides androgénicos anabólicos)”. Al horno con papas. Dóping de acá a la China. Si Martina Dominici ya se había perdido los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, con la sanción de tres años que le impusieron la semana pasada le dice adiós a París 2024… ¿y adiós a la gimnasia artística?.

Ahora bien, ¿a qué atleta de alto rendimiento se le ocurriría doparse con sustancias que potencian el rendimiento deportivo pero arruinan la salud, a tan poco del sueño más grande de su vida?

Martina repite mil y una veces en esta entrevista, la primera que brinda sobre el tema, que no sólo no se dopó sino que jamás vio un anabólico y nunca tomó un suplemento deportivo. Que nunca haría algo para perjudicarse. Que necesita saber la verdad para entender. Que su vida cambió de un día para el otro. Que tuvo que aceptar la decisión para que le redujeran un año la suspensión. Que ya no será gimnasta de alto rendimiento.

Dio decenas de entrevistas en los meses previos a Tokio 2020. Desde medios de renombre hasta estudiantes de Periodismo. Cada uno pudo darse cuenta enseguida al conocerla y escucharla que tiene aplomo, tranquilidad, templanza. Una coraza protectora que la inmuniza, al menos para el afuera, de los estímulos externos. Sus respuestas son cortas. Es su naturaleza. Pues bien, hoy vive el peor momento de su carrera -y seguramente de su vida- y es tiempo de preguntarle, escucharla, repreguntarle y escucharla.

Martina Dominici, en marzo pasado, en el gimnasio del CeNARD al que tiene prohibido entrar.
Foto EFE
Martina Dominici, en marzo pasado, en el gimnasio del CeNARD al que tiene prohibido entrar.
Foto EFE

-¿Cómo te enteraste de los dos positivos que diste en un control en el Panamericano de Río de Janeiro (5 de junio) y en otro fuera de competencia en Argentina (el 16)?

-Me estaba despidiendo de mis amigas, porque al otro día nos íbamos a la gira previa a Tokio. Me llamó mi entrenadora (Agustina Mignone) y me contó. No entendíamos nada. Te puede salir algo raro por alguna droga de un medicamento, pero… ¿anabólicos? No sabía de qué me estaban hablando. Dije: “¿Cómo va a salir eso?” . Fue muy triste, un momento muy feo. Fue todo horrible. Estuve suspendida, sin poder ir al CeNARD. No me podía entrenar. Fueron unos meses bastante difíciles. Y ahora, la sanción.

-¿Qué postura legal tomaron para saber si apelaban o pedían la contraprueba?

-Teníamos que responder en 10 o 15 días si aceptaba el resultado o si pedía la prueba B. Hablando con abogados y entrenadores, muchos me dijeron: “Te conviene aceptar la A, porque así te dan un año de suspensión nada más. Si abren la B y te da positivo, te dan cuatro”. Pero después de hablar con abogados y varias personas, también me dijeron que era lo mismo la prueba A que la B y que la sanción dependía de cómo me justificara. Pedimos la prueba B, teniendo la esperanza de que pudiera dar negativa y que haya habido algún error. Pero en el fondo sabía que podía dar positivo de vuelta porque era el mismo pis del mismo día y es muy difícil que se equivoquen. Fue positivo. Tenía opción de ir a una conferencia para hablar y justificarme o aceptar. Yo estoy segura de que no tomé nada, pero no tengo idea qué puede haber pasado y no tengo ninguna prueba. Y como no me iban a decir: “Bueno, está bien”, dije que no tenía nada para justificar y que no me quedaba otra que aceptarlo. Y me lo redujeron un año, así que son tres años.

-Cuando vos te encontrás con este panorama, seguramente repasaste si habías cambiado algo en tu rutina. Que en tu cuerpo haya esteroides y anabólicos es muy fuerte. ¿Qué pasó?

-Eso es lo peor, porque no tengo idea. Nunca tomé un suplemento deportivo. Sólo Ibuprofeno, Diclofenac o Paracetamol. Eso no tiene anabólicos. Mis papás son bioquímicos y siempre les pregunto antes de tomar un medicamento. En 2020 en pandemia ni salí de casa y la segunda mitad del año estaba entrenándome, pero no tomé ningún suplemento. Y este año tampoco.

-Vos te estás haciendo miles de preguntas, pero se las hacen todos. ¿Cómo entonces te dan positivo dos controles?

-La peor parte es que no tengo ni idea de qué pasó. No encuentro una justificación, porque yo siempre tomo lo que me dan los médicos del CeNARD o antes de tomar algo pregunto. Siempre soy muy precavida con estas cosas. No conozco nadie que tome anabólicos ni que se haya podido contaminar. No conozco a nadie que se inyecte. Yo estoy segura de que no me dieron nada raro. Todavía estamos viendo qué puede haber sido. Espero en algún momento saber la verdad de lo que pasó. Yo no hice nada fuera de lo normal.

-¿Reafirmás que no tomaste nada, que no te dopaste y que no sabés cómo apareció esto?

-Claro. Es lo que yo puse en el mail: que no sabía cómo había aparecido. Pero lo tuve que aceptar porque no tenía ninguna justificación. No puedo decir: “Sí, tomé esto” o “Sí, tenía un suplemento que estaba contaminado”. No me iban a levantar la sanción. Se me caía el mundo, pero no tenía mucho que decir porque no tenía idea. Espero algún día poder saber realmente qué pasó.

-¿Conociste gente que alguna vez se preguntó si era mejor tomar otro camino que el entrenamiento? ¿En algún momento te ofrecieron algo?

-No conozco nadie que tenga eso. No sé ni cómo es. Nunca vi un anabólico, una pastilla. En el CeNARD, dentro de la gimnasia, seguro que nadie toma. Todos se controlan y a nadie le dio positivo.

-Dentro de todo lo que pensaste, ¿se te pasó por la cabeza que como el primer control fue en el Panamericano de Río de Janeiro te pudieron haber hecho “una cama”?

-Allá no tomé nada, salvo Diclofenac e Ibuprofeno, porque tenía un dolor en un pie. Me lo había dado el médico del CeNARD. Al principio sí pensamos que podría haber sido algo en Brasil. Volví a Buenos Aires y a la semana me hicieron otro control y ese también dio positivo porque fueron muy pegados y lo tenía en el pis. Alguien me podría haber puesto algo en un vaso, en una botella, pero que yo sepa, no. Nunca tomé nada raro ni nadie me dio algo diciéndome: “Esto te va a hacer mejor”.

-Si no tomaste o no te dieron nada, ¿pensaste si te pusieron un polvo dentro de un líquido?

-Se puede pensar la idea de que alguien me lo puso en el vaso. Alguien que me quería perjudicar o que me tenía envidia y no quería que yo fuera a los Juegos. Pero no me entra en la cabeza que haya alguien que tenga tanta maldad entre los que yo conozco o esté cerca mío para hacerme eso. No me llevo mal con nadie. Me parece muy difícil pensar eso.

-Pero necesitás encontrar una razón, porque si no es un martirio…

-Obvio, pero tampoco puedo echarle la culpa a alguien que no estoy segura que fue. Espero que si alguien sabe algo, hable en algún momento y se sepa la verdad. Yo no la sé. Que yo sepa, concientemente no tomé nada que tenga anabólicos.

-¿Ponés las manos en el fuego por la gente cercana a vos?

-Nadie que está alrededor mío haría eso. No me entra en la cabeza que alguien pueda hacer eso para descalificar a alguien. Siempre estaba con mi entrenadora. Siempre con mis amigas. Le pregunté a todo el mundo y nadie me dijo que vio algo raro. A nadie más le dio positivo. Si fue así, me lo metieron a mí nomás.

-Pero estaba en tu cuerpo…

-Nunca tomé nada para mejorar mi rendimiento. No me gusta tomar nada extra porque no me va a hacer bien. Me sentía bien conmigo y prefería entrenarme sin suplemento. Los análisis de sangre me daban bien. Mi mamá sabe del tema y me decía que los anabólicos son peligrosos. No te hacen bien. Te mejoran el rendimiento, pero después tienen un montón de consecuencias y no te hacen bien al organismo, así que estás jugando con tu salud.

El dolor de ya no ser

Martina Dominici, en marzo pasado, en el CeNARD.
Foto EFE
Martina Dominici, en marzo pasado, en el CeNARD.
Foto EFE

-Se te dio vuelta la vida de un día para el otro y se te arruinó el sueño de los Juegos Olímpicos. ¿Cómo fuiste madurando ese golpe?

-Desde el principio fue un golpe muy duro. Muchos me decían: “Tenés que esperar que se solucione con la prueba B”. Pero yo sabía que me perdía los Juegos, que estaba suspendida y que no podía entrenarme. Fue un bajón muy grande. Por suerte mis compañeras de gimnasia, mis papás y mis entrenadores estuvieron conmigo y me ayudaron. Pero la verdad que fue muy difícil, porque es algo que hice toda la vida, en lo que me esforcé y a lo que me dediqué. Y que termine así, por así decirlo, es muy duro.

-¿Cómo viviste los Juegos: los veías por televisión o preferiste no saber nada?

-Justo mi papá organizó un viaje a Mendoza y nos fuimos unos días. Me gusta ver los Juegos. Me gustaba ver a Argentina, así que algo vi en los momentos en que no estábamos paseando.

-¿Qué se te pasaba por la cabeza en ese momento?

-La peor parte fue ver la inauguración. Me hubiera gustado vivir cada momento, pero también me gusta verlo por la tele y poder alentar.

-¿Cómo procesás que sabés que no existe ni siquiera París 2024 para vos?

-Es bastante duro. Me dijeron que por el tipo de droga eran tres años de sanción. Desde el día que me avisaron fue muy triste, muy bajón, no había nada que me animara. Ahora estoy procesándolo un poco más, pero tampoco estoy tan bien como antes.

-Tu nombre está asociado ahora con el dóping. ¿Cómo lidiás con esto tan negativo?

-La gente que me conoce, los de la gimnasia y los que me quieren saben que no soy de tomar esas cosas. Nunca me drogaría ni haría nada para perjudicarme. Esa gente sabe que yo siempre di lo mejor. Quienes no saben mucho de deporte o no me conocen sí pueden llegar a hablar, pero no está en mis manos que hablen o no. Yo me quedo con mi conciencia segura de que no hice nada, pero quisiera saber qué fue lo que pasó.

-¿Tenés temor de que etiqueten?

-Mmmm… Al principio sí fue leer que era “la del dóping”. Pero cuando posteé mi publicación en Instagram, no hubo ningún comentario negativo y todos me mandaron un mensaje de aliento, que había dado todo por la gimnasia, que la Argentina estaba agradecida con todo lo que había hecho. Nadie me dijo nada raro, así que por esa parte estuvo bien.

-Justo en un ambiente áspero como el de las redes. ¿No te sentiste maltratada en ese sentido?

-No, por suerte no.

-Sos referente de nenas que te ven como ídola o modelo a seguir. ¿Te da miedo lo que piensen de vos? Porque los padres les deben explicar lo que pasa…

-La verdad que las nenas y los papás me escribían dándome apoyo y fuerza. Lo que sí me pegaba es que se me acercaran y me preguntaran: “¿Cuándo volvés? Yo te admiro”. Me pedían que les firmara la cartuchera y me pegaba porque no me van a poder volver a ver competir o entrenarme, lamentablemente. Y tampoco voy a poder vivir otros momentos así.

-Tu credibilidad se puso en jaque con este caso. ¿Te molestaría que cada vez que se acuerden de vos lo hagan por el dóping y no por tus logros? Es un dolor con el que tenés que lidiar.

-No lo veo así. La gente que me conoce, que me vio crecer o que vio toda mi carrera en la gimnasia sabe todo lo que logré, todo lo que hice. Y creo que la gente me va a recordar por lo que hacía. Lamentablemente con un final que no fue el esperado, que no fue el mejor, pero van a recordar la gimnasia y los entrenamientos. Capaz que gente que no me conocía o sólo escuchaba mi nombre me recuerde por el dóping. Estará en cada uno.

El futuro, una incógnita

Martina Dominici, en el Mundial de Stuttgart 2019.
Foto AFP
Martina Dominici, en el Mundial de Stuttgart 2019.
Foto AFP

Martina Dominici estudia Marketing y Publicidad, pero la gimnasia es su vida. ¿Es o era? ¿Seguirá ligada a ese deporte? “Me costó mucho volver a pensar en hacer otras cosas o en qué quiero. Estudio y veo qué haré en el futuro. La gimnasia era mi cable a tierra. Fui a mi gimnasio para moverme un poco más tranquila, pero es muy chiquito y no tiene para hacer todo. Y estuve entrenándome al aire libre con mis amigas para mantenerme y para hacer deporte”, relata.

-¿Cómo vivís que después de estar 13 años en la gimnasia tu presente sea éste?

-Es muy duro después de dejar tanto por la gimnasia no poder ir al CeNARD, no poder entrenarme ahí en mi lugar. Me entrené desde muy chica y lo daba todo. Que termine así es muy shockeante para mí. Muy bajón.

-¿Te replanteás cuál será tu futuro deportivo o esto para vos es un punto límite porque pensar de acá a volver en tres años es demasiado?

-Lo tengo que pensar. Por ahora voy a seguir entrenándome para mantenerme físicamente. Si me dan ganas de volver, veré qué opciones hay y poder ir afuera. Es mucho tiempo, porque son tres años. Y si quiero ir a los Juegos, serían como siete años y hay que ver si a esa edad tengo tantas ganas de seguir haciendo gimnasia de alto rendimiento.

De la unión a la frialdad

Martina Dominici, con Agustina Mignone, la entrenadora que la formó.
Foto Instagram @martu_dominici
Martina Dominici, con Agustina Mignone, la entrenadora que la formó.
Foto Instagram @martu_dominici

La relación atleta-entrenador es única, simbiótica, controvertida, profesional y afectiva al mismo tiempo. Y en la gimnasia, donde la precocidad es histórica, más aún. Agustina Mignone es la entrenadora de Martina Dominici desde hace 13 años. La conoció a los 6 en el Círculo Gimnástico Norte. Cuando se supo del dóping, escribió en su cuenta de Instagram acerca de su “desconcierto” sobre el tema. La gimnasta cuenta cómo la otrora relación cercana derivó en “desconfianza” y frialdad.

-¿Cómo lo charlaste con Agustina, porque ella escribió que tenía la misma angustia?

-Con Agus fue bastante difícil. No la juzgo, pero me echaba la culpa a mí o desconfiaba mucho de mí. Desconfiaba de mis papás, pero me conoce hace un montón y sabe que no haría nada de eso. Que no tomo nada extra. La entiendo porque era un momento difícil y obviamente si estaba dentro mío, era culpa mía. Pero yo no tenía idea, la verdad. Quedó ahí. Está todo bien igual.

-¿Dejaste de entrenar con ella?

-Con ella no estoy entrenando.

-¿La relación quedó completamente cortada?

-Nos conocemos un montón y no va a cambiar esto. Pongo los 13 años antes que estos dos meses malos. Fue un poco dura esa parte, porque es una persona que conozco hace un montón y me afectó que no confiara en mí.

-Es que si alguien tan cercano, que te formó de niña, no te tiene confianza, te debe haber pegado fuerte…

-Sí, eso fue otro golpe duro dentro de la situación.

HS

Lo leiste en #FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta

Abrir