Masacre de Monte: por primera vez hablan dos de los policías acusados de homicidio agravado

admin

20/05/2021

Es la madrugada del lunes 20 de mayo de 2019. En un Fiat 147, cinco amigos de entre 13 y 22 años salen a dar una vuelta por la zona de la laguna de San Miguel del Monte, a poco más de 100 kilómetros de la Capital. Escuchan música, cantan. Se divierten como suelen hacerlo los adolescentes, con ese afán común de correr ciertos límites, aunque sea llevar al máximo el volumen de los parlantes. De pronto, dos patrulleros camionetas 4×4 Toyota Hilux empiezan a perseguirlos. El auto de los chicos acelera e intenta escapar. Los policías les disparan 11 tiros. La huída deriva en una tragedia: sobre la Ruta 3 y Rojas, el Fiat 147 choca de frente contra un camión estacionado. Aníbal Suárez (22), Camila López (13), Gonzalo Domínguez (14) y Danilo Sansone (13), mueren por el impacto. Rocío Quagliarello es la única sobreviviente.

El episodio conmociona a la ciudad de Monte y su onda expansiva recorre el país. ¿Qué había ocurrido? ¿Por qué los policías le dispararon a un auto que llevaba sólo adolescentes? La idea de que los chicos habrían visto algo raro empieza a circular con la rapidez de la teoría más oscura. La deducción se construye con la misma facilidad: por eso los persiguieron y provocaron el choque y las muertes. También por la misma razón trataron de que parezca un accidente. Como casi siempre, la falta de certezas consolida las creencias.  

La causa judicial que investigó lo ocurrido suma hoy 24 imputados, entre efectivos de la comisaría, peritos de la Policía Científica y el ex secretario de Seguridad de Monte, Claudio Martínez. Diez de ellos están detenidos.

Los principales acusados son los policías Manuel Monreal, Mariano Ibáñez, Leonardo Ecilape y Rubén García, todos procesados con prisión preventiva por “homicidio agravado”. Ellos persiguieron a los jóvenes en los dos patrulleros desde donde salieron los disparos.

Aníbal Suárez (22) era el conductor del auto.
Aníbal Suárez (22) era el conductor del auto.

Por estos días, los cuatro esperan que el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de La Plata defina la fecha de inicio del juicio, que tendrá un jurado popular.

Los testimonios

Desde la Unidad 9 de La Plata, Manuel Monreal, de 24 años, se decide a hablar por primera vez, y ofrece su versión: “Yo estaba en la comisaría de Monte y recibimos el llamado de una vecina… La mujer dijo que estaban robando al lado de su casa… Que se se escuchaban ruidos… Que los perros ladraban… Entonces salimos hacia el lugar en un patrullero manejado por Mariano Ibáñez. En la parte trasera del móvil iba la oficial Melina Bianco. Cerca de la rotonda nos cruzamos con el patrullero de Ecilape y García, que nos piden que los ayudáramos a identificar a un Fiat 147 que venía de frente. Lo primero que pensamos fue que el auto tenía que ver con el robo que había denunciado la vecina… Por eso, después de recorrer algunas cuadras más, intentamos detenerlo con un cerrojo, como nos enseñaron en la escuela de Policía”.

Monreal no duda en la descripción. “Cuando vi que el Fiat 147 se acercaba, me bajé del patrullero. Y el auto aceleró, se me vino encima. Por suerte alcancé a correrme… si no, no estaría hablando con vos… Hice dos disparos a las ruedas para que el auto frenara. Era un riesgo para sus pasajeros y para terceros… Pero siguió su marcha.

-¿Y ustedes lo persiguieron?

-No, nos quedamos en el lugar porque nuestro móvil tenía roto el turbo y le faltaba tracción para acelerar.

Desde el penal de Varela, Ibañez, de 29 años, quien manejaba el patrullero averiado, también ofrece su testimonio por primera vez. “El Fiat 147 tenía los vidrios polarizados y venía fuerte, levantando polvareda por una calle de tierra… Es más, en un momento pensé que nos iba a chocar. Por eso me cubrí la cara y esperé el impacto. Pero pasó de largo. No los seguimos porque nuestro móvil no andaba bien, iba más despacio que una bicicleta…”, detalla.

-¿Pero sí llegaron al lugar donde el Fiat chocó con el camión?

-Sí, y lo primero que hicimos fue llamar a una ambulancia.

Los restos del Fiat 147 tras el choque contra el camión.
Los restos del Fiat 147 tras el choque contra el camión.

En las primeras horas luego del choque, para explicar la persecución, se vinculó a los policías con el narcotráfico. “Sí, escuché la versión…”, dice Monreal. “Narcotráfico… sí. Por eso muchos días hacía dedo para volver de San Miguel del Monte a Las Flores, mi ciudad, que está a 80 kilómetros…”, agrega con sorna. “Además, ¿cómo dicen que los chicos vieron algo que no tenían que ver, si nosotros estábamos en la comisaría y el otro patrullero en la zona donde se había denunciado el robo?”.

“Es todo mentira”, asegura Ibáñez sobre la “cuestión narco”. Y avanza: “Muchas veces, como no llegaba a fin de mes con mi sueldo de policía, levanté casas, pinté paredes, fui a las fundiciones…”.

¿Un conductor alcoholizado?

“¿Sabés lo que pasa?”, sigue Monreal. “El tema fue que el conductor del Fiat 147 (Aníbal Suárez), que tenía la misma edad que yo, estaba alcoholizado... Según las pericias, tenía 3,26 gramos de alcohol en sangre. ¡Seis veces más de lo permitido! Pero nadie lo dice… ¡Y llevaba a cuatro menores! ¿Qué le costaba frenar? Si estaba alcoholizado, le sacábamos el auto y listo: cada uno se iba a su casa y se terminaba el problema”.

Ibáñez agrega: “De la pericia que confirmó que el chico que manejaba había tomado alcohol nos enteramos un año después… Ese chico tenía desprecio por la vida. Era el único mayor, estaba a cargo de cuatro menores… No le importaba nada”.

Guillermo Baqué es el abogado de ambos policías. Y explica: “El dato de que los chicos habían tomado alcohol lo tuvieron un año escondido. Lo taparon para ocultar la raíz del problema. Yo ya hice la denuncia y figura en el expediente. En la foja 3.938 dice que Aníbal Suárez tenía 3,26 gramos de alcohol en sangre; en la foja 3.925, que Gonzalo Domínguez tenía 0,81; y en la 3.937, que Danilo Sansone tenía 0,45… En el caso de Suárez podría decirse que estaba al borde del coma etílico. Y que manejaba en estado de inconciencia”.

Rocío, la sobreviviente.
Rocío, la sobreviviente.

La sobreviviente y la tercera policía

Rocío Quagliarello tenía 14 años cuando salió a pasear con sus amigos en el Fiat 147. Después de pasar tres semanas en terapia intensiva, con múltiples fracturas, se recuperó. Ya en su casa, habló con El Trece sobre aquella trágica madrugada de lunes. Y señaló: “Me acuerdo de una cosa pero no la quiero contar. Es algo de mi amigo Gonzalo (en referencia a Domínguez)…”.

“Rocío dice que no está preparada psicológicamente para declarar en la Justicia, pero después dice eso en los medios”, se enoja Monreal. “Que cuente lo que sabe… A mí me interesa saber”.

Baqué confirma: “La chica dice que no puede hablar en cámara Gesell pero sí lo hace en la televisión…”.

Además de los cuatro principales acusados, otros 19 policías irán a juicio -en este caso sin jurado popular- “por encubrimiento agravado, incumplimiento y violación de los deberes de funcionario público”.

A Claudio Martínez, ex secretario de Seguridad de Monte, se lo juzgará por “encubrimiento e incumplimiento” de sus deberes.

En mayo de 2019 Clarín tuvo acceso a la indagatoria judicial a Melina Bianco, la agente que iba en el asiento trasero del patrullero, junto a Ibáñez y Monreal.

Bianco declaró que Monreal se bajó del patrullero y le disparó al auto de los chicos. “Se paró adelante como para que el Fiat detuviera su marcha. Y como esto no ocurrió, sacó el arma y disparó desde atrás, una vez que el auto pasó. Habrá disparado como mínimo tres veces”, recordó la joven, que está imputada por encubrimiento, pero con prisión domiciliaria.

“Lo que dijo Bianco no fue cierto…”, se defiende Monreal. “No sé por qué salió a inculpar de esa manera… Yo no le disparé ni a la parte de atrás ni a la parte de adelante del auto… Le disparé al costado… Además, ¿por qué ella no está presa y tiene una carátula distinta, si iba en el mismo móvil que nosotros? Hay muchas irregularidades…”.

“Bianco estuvo un día en el penal y al otro día salió en libertad”, aporta Ibáñez. “Curioso, ¿no? Es claro que la causa está manejada por la política”.

Como parte de su relato ante el fiscal Lisandro Damonte, Bianco agregó: “Íbamos con el patrullero por la costanera hacia el barrio Montemar, y nos encontramos de frente con el Fiat 147… Detrás del auto de los chicos avanzaba el móvil de Ecilape y García. Nos cruzamos… Por radio, nos dijeron que teníamos que agarrarlos”.

Una imagen de la persecución.
Una imagen de la persecución.

Bianco también declaró que Monreal no fue el único policía que utilizó el arma. “En un momento nuestro móvil quedó estacionado. Y a toda velocidad pasó el patrullero de Ecilape y García. García venía disparando. Habrán sido, mínimo, dos o tres disparos… No vi si impactaron en el coche de los chicos. Vi que sacó el arma. Creo que era la reglamentaria pero pudo ser otra, porque se decía que García también usaba una 22. García sacó el arma por la ventana”, afirmó. “Yo me quedé encerrada y agachada en el patrullero, con miedo porque no tenía chaleco. Ninguno tenía chaleco. Se escuchaban muchos tiros… Yo estaba muy asustada”.

Luego, sobre el impacto del Fiat 147 contra el camión, describió: “Llegamos al lugar y vi que había gente tirada, partes del auto separadas por todos lados… Yo estaba conmocionada, desesperada por lo que veía… Las nenas (en referencia a Camila López y Rocío Quagliarello)… Dos criaturas”.

No fue todo.

Además de contar quiénes gatillaron, la oficial aportó una versión que serviría para sostener la causa por “encubrimiento”.

Dijo que, “mientras se asistía a los heridos por el choque”, apareció el comisario Franco Micucci, “de civil, con jean y campera bordó”. Y también estuvo “en el lugar de los hechos” el jefe del servicio de calle, “Héctor Ángel”.

Al mismo tiempo, algunos testigos señalaron haber visto de madrugada en el centro de monitoreo a Claudio Martínez, ex secretario de Seguridad, con la intención de llevarse “las filmaciones de las cámaras”.

Además, le habrían escuchado decir: “Nada de lo que pasó esta noche tiene que trascender. Están en juego todos los puestos de trabajo”.

Micucci y Ángel están detenidos. A Martínez le concedieron la prisión domiciliaria.

“La causa está contaminada”, asegura el abogado Baqué, mientras sale de los estudios de El Trece, donde participó como invitado en el programa de Mariana Fabbiani. Y lo argumenta: “Acá hay connivencia entre el ministro de Seguridad de la Provincia en aquel momento, Cristian Ritondo, y el fiscal Damonte. El ministro fue quien ordenó que se detuviera a los policías… Es una causa en la que hay 24 procesados cuando no debería haber más de uno o dos… Lo hicieron así para deslindar responsabilidades… Dijeron: ‘fue culpa de la Policía. Que vayan presos todos los policías y listo…’”.

-¿Pero hacía falta que los policías dispararan 11 veces?

-Los policías tienen una función. ¿Tiraron tiros de más? Sí. ¿Se excedieron? Sí. Ahora, ¿los tiros mataron a los chicos? No. Se mataron porque venían alcoholizados. Por eso no querían detenerse…

Manuel Monreal hizo el curso de policía en la sede Olavarría de la escuela Juan Vucetich. Se recibió en 2018. Soltero, su primer destino había sido la comisaría de Monte. En Las Flores viven su mamá y sus dos hermanos. “Están devastados por lo que pasó…”, cuenta él.

En la cárcel de La Plata comparte celda con otro detenido. “Dentro de lo malo de la situación puedo decir que estoy bien”, aclara. “Tengo ganas de estudiar Derecho… hago actividad física… Trato de mantenerme ocupado, de no pensar demasiado. Cada tanto recibo la visita de mi familia y de algunos amigos. Ellos me contienen”.

De Lobos, a 45 kilómetros de Monte, Mariano Ibáñez se recibió de policía en 2014, “en la escuela Julio Dantas, en La Plata”.

Antes de trabajar “24 por 48” en Monte, formó parte del “grupo de apoyo departamental en Cañuelas”.

Su mujer, Josefina, “es profesora de psicología”.

La pareja tiene una hija, Carola, de cinco años. “La nena es quien más sufre. No hay un día en que no sueñe que yo vuelvo a casa… Todo el tiempo pide que vuelva… Y dice que odia a la policía… Es muy complicado. Para peor ahora está lo del coronavirus. Y mi mujer, para ir a trabajar y poder comprar la comida, va dejando a la nena de casa en casa”.

Sobre el régimen de visitas en la cárcel de Varela, Ibáñez cuenta: “Mi familia viene una o dos veces por mes… Además de mi mujer y mi hija, tengo a mis padres y a dos hermanos. En Varela estoy hace tres meses. Antes estuve en Magdalena… En la celda somos varios… Me gustaría empezar algún laburito de oficina…”.

-¿Podemos publicar algunas de tus fotos?

-Preferiría que no… Después, con esas fotos los familiares de los chicos hacen carteles. Y no quiero que mi familia siga sufriendo.

Este jueves 20 de mayo, como parte del “Homenaje a las víctimas”, una avioneta recorrerá el cielo de San Miguel del Monte nombrando a los cuatro chicos fallecidos y pidiendo justicia.

La Comisión Provincial por la Memoria también informó que hará un recordatorio “de manera virtual por las redes”, para respetar los protocolos de distancia social.

Esta semana, en diálogo con la agencia de noticias Télam, Rocío Quagliarello volvió a criticar a los policías. “Lo que causaron no tiene cura”, dijo.

Y contó cómo se siente a dos años de la tragedia: “Es una mezcla: tengo bronca y dolor, me siento vacía por haber perdido a mis amigos. Mi única expectativa es que los responsables cumplan condena por el resto de sus vidas”.

Susana Ríos, la mamá de Gonzalo Domínguez, uno de los chicos muertos, dijo que “el pueblo no se olvida” de la masacre y que la gente “la sigue acompañando”.

“Tengo muchas formas de recordar a Gonzalo. Por ejemplo, cuando veo a los chicos ir a la escuela del pueblo, siento que lo veo caminando a él. Es difícil, pero hay que seguir y aprender a vivir con el dolor”.

Los chicos de Monte.
Los chicos de Monte.

Según informes forenses, Gonzalo Domínguez fue el único que recibió un impacto de bala en la persecución. El proyectil que se encontró en su cuerpo (en la zona del glúteo) fue disparado por el arma de Monreal.

“Los chicos nunca pensaron que iban a aparecer estos monstruos de frente y empezar a disparar”, agregó Ríos. “No sé qué pena les dará la Justicia. Pero por la cantidad de pruebas que hay tengo mucha confianza. Nosotros pedimos perpetua”.

“Tengo fe de que en el juicio se aclare todo”, se ilusiona Monreal. “Lo único que pido es que se me juzgue como corresponde. ¿Cometí un error? Puede ser. Tal vez no tendría que haber disparado… Pero yo no maté a nadie. Fue una tragedia para todos… Sé lo que están sufriendo esas familias… Tengo hermanos de la misma edad que los chicos que murieron…”.

-¿A los chicos los conocías de Monte, de antes de aquella noche?

-No, nunca los había visto. Yo iba a trabajar a Monte y me volvía a mi casa en Las Flores.

Ibáñez, que también iba y venía de Lobos a Monte cada día, dice que tampoco sabía quiénes eran los jóvenes del Fiat 147.

Sobre el futuro juicio, dice: “Los jueces no quieren quedar mal parados con la opinión pública ni con los medios. Si fuera por ellos, ya estaría condenado. Por eso pedimos que sea con jurados. A nosotros nos vienen torturando desde hace dos años… Nos violan todos los derechos… Ahora voy a volver a pedir la prisión domiciliaria. Si siempre fui una persona responsable, estuve a disposición de la Justicia… Que me pongan cinco pulseras, si quieren, y un gendarme en la puerta de mi casa. Cuando salga voy a luchar para que ningún policía sufra lo que yo estoy sufriendo. Voy a pelear para que cada patrullero lleve incorporada una cámara 360… Si hubiera tenido eso, hoy no estaría preso”.

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