Mejor prevenir que curar: el ABC para la sanidad de vacas y terneros

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10/04/2021

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es un estado en el que un ser u organismo vivo no tiene ninguna lesión, ni padece ninguna enfermedad y ejerce con normalidad todas sus funciones.

Esto es lo que siempre debemos buscar y defender, que nunca se pierda la condición de salud y bienestar en los animales. Cómo logramos esto, básicamente lo vamos a conseguir, siendo previsores, haciendo prevención.

La prevención en la producción agropecuaria, más específicamente en la ganadería, se basa en la aplicación en los plazos adecuados de un correcto plan vacunal y de desparasitaciones. Por supuesto que debe ir de la mano de las cinco reglas de oro del bienestar animal, aunque en esta oportunidad no las abordemos.

No podemos pretender terneros sanos si no tenemos madres sanas. Las madres deben estar vacunadas para que la primera leche, el calostro, fundamental en las primeras doce horas de vida del ternero, tenga todos los anticuerpos y células del sistema inmune necesarias para proteger al neonato; caso contrario, arranca menos diez el chiquitín.

Las madres deben tener al menos las vacunas contra las enfermedades virales: Diarrea Viral Bovina (DVB), Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR), agentes contra la neumonía, Histophilus sommi, o contra las Leptospirosis, por citar algunas enfermedades que nos van a provocar un ternero débil, con muchas posibilidad de morir en los primeros días de vida o que nazca muerto directamente. Ni hablar de Brucelosis, la cual produce abortos en la gran mayoría de los casos. Al respecto, no entiendo a las entidades de las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones que se oponen al plan de SENASA para sanear los rodeos de esta enfermedad. Realmente no lo entiendo y espero que los colegas y los colegios veterinarios hagan lo correcto. Para crecer, primero hay que nacer.

Además, las madres necesitan estar vacunadas contras las diferentes enfermedades que causan el compendio de la diarrea neonatal de los terneros. Estas enfermedades tienen su mayor incidencia en los primeros 30 días de vida, es sumamente importante que el calostro materno contenga los antígenos necesarios en cantidad y en calidad, para que se puedan defender los terneros. Diarreas por Rotavirus, Coronavirus (tan actual en nuestros días), E. Coli, Salmonelas, Clostridium perfringens, etc, se previenen vacunando a las madres con la vacuna correspondiente a doble dosis, 60 y 30 días pre parto.

Después de nacidos, sí nos debemos ocupar de los terneros. Primero y principal, que mamen calostro en tiempo, cantidad y calidad suficiente, que no se produzca una miasis en el ombligo es fundamental para un buen arranque.

También deben ser vacunados contra las diarreas neonatales, a los 3 y 5 meses de edad, junto con las vacunas contra las enfermedades clostridiales -las más conocidas y nombradas, Mancha y Gangrena, pero son varias más-.

Un mito que se debe derrumbar es que los terneros no se enferman y se mueren de Carbunclo y que no se los debe vacunar. El saber popular dice que se vacunan las vacas con Carbunclo y los terneros con Clostridiales, que las vacas no se vacunan contra los clostridios y los terneros no se vacunan contra el carbunclo. Esto es totalmente erróneo: ambas categorías se deben vacunar contra las dos enfermedades ya que las padecen y se mueren por las mismas.

También los debemos prevenir contra las enfermedades respiratorias, las neumonías, hay muy buenas vacunas contra IBR, DVB, Mannheimia (mejor conocida como Pasteurella Hemolytica), P. Multucida e Histophilus y Parainfluenza bovina, entre otras.

Siempre recordar que el mejor efecto de las vacunas se consigue si damos dos dosis con intervalos de 15 a 21 días.

Con estas prevenciones logramos tener terneros sanos, “prevenidos” y podemos entrar a las recrías con animales mejor preparados sanitariamente.

Existen otras patologías que según las zonas y las prevalencias en los campos nos pueden llevar a tener que dar otras vacunas, como ser queratoconjuntivitis.

A no descuidar los parásitos, donde lo ideal es hacer estudios de huevos por gramo (HPG) y cultivos de lavar, para saber qué carga tenemos y qué tipo de parásitos nos están visitando, para usar las drogas más efectivas.

Ojo, a no olvidar, el manejo es la herramienta fundamental que tenemos para la salud de nuestros terneros.

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