Moby: el ícono del dance que hizo equilibrio entre fama, excesos y depresión y sobrevivió para contarlo

admin

19/05/2021

Los documentales autobiográficos son el gris del mundo del espectáculo, la cultura o el mero entretenimiento ¿Por qué alguien decide hacer una reseña de su paso por el planeta Tierra? Por más indiscutible que fuera su aporte artístico, ¿no es un acto rebosante de egolatría?

A juzgar por la primera respuesta que Moby dio en charla con Clarín, estos son interrogantes que se hizo antes de promocionar tanto su propio documental, Moby Doc, como su nuevo y autorreferencial disco Reprise.

Inclusive en la misma escena que inaugura el documental, el músico justifica la decisión de hacer ese recorrido por sus 55 años de vida.

Moby lleva vividos 55 años de gran intensidad, con un presente en conexión con la tierra. Foto Prensa-Travis Schneider
Moby lleva vividos 55 años de gran intensidad, con un presente en conexión con la tierra. Foto Prensa-Travis Schneider

Richard Hall (Harlem, Nueva York, 1965) se convirtió en un ícono mundial de la cultura dance a mediados de los noventas y su éxito sobrepasó el gueto discotequero a finales de aquella década sustentado por himnos como Go, Natural BluesWhat Does My Heart Feel So Bad? o el hipnótico Porcelain.

Su particular visión de la música electrónica y la forma de combinarla con el pop y las músicas de raíz le proporcionaron un espacio de privilegio en los charts de la época y un sitio inamovible en el altar de toda una generación.

Pero eso no fue todo. Así como su vida sorprende por las tribulaciones y batallas ganadas de ida y vuelta, su música no se limitó a la descripción anterior. Moby también se destacó en los sonidos más ásperos (industrial, punk), la música incidental y el rock.

Testigos de estos logros son sus colaboraciones y amistades con figuras como David Lynch y su tocayo Bowie (ambos con apariciones en el documental).

El 2021 llega como un momento de reflexión y dadivosidad para el neoyorquino, quien detrás de ese rostro usualmente inexpresivo esconde un universo de sucesos fascinantes, trazados de euforia, paz y depresión, tanto hacia los afueras de su privacidad como al revés.

Un documental de sensibilidad cuidada, buen ritmo y humor

Para coronar este episodio de su existencia, Moby ofrece con Moby Doc un trabajo de sensibilidad cuidada, buen ritmo, humor y una narrativa dominante en la que él mismo actúa su historia. Desde sus orígenes familiares y su paso por el punk rock a su activismo radical por los derechos de los animales y su relación con los excesos y la muerte.

Y lo hace de distintas maneras, pero siempre, aún en los capítulos más dolorosos, rodeado de un valioso halo de esperanza, que se aprecia aún más especialmente en estos días de especulaciones constantes y ánimos cambiantes debido a la pandemia.

Aún siendo un repaso completísimo, el hombre deja de lado un dato de interés por estas tierras, el de un tío que emigró desde Buenos Aires a Israel, para luego formar familia en Nueva York. Entusiasmado, Moby cuenta: “Soy un hombre blanco y anglo-sajón, pero la mitad de mi familia es judía y la otra mitad argentina“.

Sin embargo, se apena por su no hablar español. “No te imaginás lo que son nuestras reuniones, es una familia muy rara. Eso sí, no hay asados: la mayoría de mi familia argentina es vegetariana o vegana, más que nada por cuestiones salud, luego de comer tanta carne”, dice, y pronuncia “carne” en español.

Un repaso del pasado en clave orquestal

También es tiempo del lanzamiento de su nuevo disco, Reprise, que estará disponible desde el 28 de mayo, editado por el prestigioso sello alemán de música clásica Deutsche Grammophon.

En él vuelve a transitar su repertorio más popular acompañado por la Budapest Art Orchestra y por un lujoso crisol de cantantes invitados, entre ellos Gregory Porter, Mark Lanegan, Skylar Grey y su colaboradora eterna Mindy Jones.

Además de la música, Moby profesa una enorme pasión por la fotografía.
Además de la música, Moby profesa una enorme pasión por la fotografía.

Aquí Moby repiensa y reconstruye su música con las bondades de la orquesta orgánica y la interpretación real reemplazando a la técnica de avanzada que, en su momento, lo llevó a la gloria: el sampler.

Afable como se puede esperar de cualquier activista, se presenta en Zoom con perfecta puntualidad y ganas de conversar.

-Es muy interesante la manera en que la narrativa toma caminos inesperados en tu documental. ¿Qué tan enriquecedor fue para vos actuar tu propia vida?

-Escribir memorias, hacer el documental, incluso hacer el disco fue casi como un proceso terapéutico. Hice una clase de terapia hace unos 20 años llamada “terapia dramática”, en la que vos u otra gente actúa situaciones de tu vida. Esto crea un sentido de objetividad que de otra manera no podrías obtener.

Es el por qué de que pienso que casi todo el mundo debería escribir sus memorias, quizá no todos deberían hacer un documental sobre sí mismos, porque es muchísimo trabajo, pero tomar su historia, exteriorizarla y crear una narrativa en base a eso es una manera realmente fascinante de ganar perspectiva.

El alivio existencial del contar lo que uno es

-A propósito, hay muchas referencias a la psicología en el documental. ¿Funcionó como un alivio existencial para vos?

-Es una pregunta muy interesante. Y es de algún modo el corazón de lo que me inspiró para hacer el documental: por un lado es bastante fácil hablar en términos generales de un “viaje existencial”, como le digo yo. Pero es aún más interesante e incluso efectivo, si vos lo mostrás; ya sea a través de anécdotas o de crear formas de expresión.

Es uno de los objetivos del documental y del hecho de escribir memorias: mostrar básicamente las raíces y la expresión de la disfunción. Y finalmente la resolución o la sanación de la disfunción. Es muy interesante que saques este tema porque fue realmente la idea del documental.

-Se nota que tu vida no fue sencilla, pero el documental mantiene cierto sentido del humor, aún en las situaciones más dolorosas. ¿Te considerás una persona con buen sentido del humor?

-Bueno, eso espero. Una de las cosas de las que me di cuenta cuando me convertí en adulto, fue que no todas las personas son divertidas. Tengo una familia muy disfuncional pero hay algo en lo que todos los miembros de mi familia coinciden: todos son divertidos.

Por eso, simplemente asumí, cuando era chico, que todo el mundo era divertido. Y al arribar al mundo adulto me sorprendí mucho al ver que no todos son así. Me entristeció la idea de ir por la vida sabiendo que no siempre encontraría entusiasmo por lo absurdo de las cosas.

Si no sos capaz de reírte de las cosas, entonces no entiendo cómo hacés para procesarlas.

"Si no sos capaz de reírte de las cosas, entonces no entiendo cómo hacés para procesarlas", dice Moby. Foto Prensa-Travis Schneider
“Si no sos capaz de reírte de las cosas, entonces no entiendo cómo hacés para procesarlas”, dice Moby. Foto Prensa-Travis Schneider

-¿La decisión de lanzar este trabajo ahora tiene que ver con que te sentís en un momento en que sos capaz de transmitir tu historia de la mejor manera posible, o quizá hay otras razones como por ejemplo buscar algo qué hacer en cuarentena?

-Si hay algo que sé es que nunca es el momento perfecto de hacer algo. Y si yo trato de ser listo o estratégico en cuanto al cuándo lanzar algo o cómo hacerlo… Siempre que intento ser así, fallo. Así que mi enfoque generalmente es el de intentar hacer algo que sea interesante, algo en lo que crea, que sea íntegro, luego editarlo y esperar lo mejor.

Tenés la esperanza de no tener una fecha de lanzamiento de un disco el 12 de septiembre de 2001 u ojalá no tengas planeado un tour para abril de 2020. El mundo se puede desmoronar en cuanto planees algo, pero al mismo tiempo, son cosas que pasan y harás lo mejor con las circunstancias presentes.

La pandemia, aparte de ser un horror, y sé que en Argentina hay tasas de infección muy altas ahora mismo, tuvo algunas cuestiones interesantes.

La pandemia, un horror y una oportunidad

-¿Por ejemplo?

-Una es que es la primera vez en la historia reciente de la humanidad en todos tenemos la misma preocupación. Porque la mayoría de las veces que pasan estas cosas, no aplican a todo el mundo: aunque sea una tragedia terrible como un terremoto, un tsunami o un incendio masivo no es como la pandemia en la que nadie en el mundo se puede hacer el distraído.

Mi esperanza es que eso cree algún sentido de solidaridad y también que la gente se vuelva más consciente de que una de las tremendas consecuencias del uso de animales para comer es crear pandemias virales. No sólo usarlos para comer sino en invadir sus hábitats.

-En Moby Doc contás que uno de tus momentos de máxima popularidad fue al mismo tiempo el que más deprimido estuviste. Viendo el caso desde tu perspectiva actual, ¿qué tan bueno fue para vos cumplir muchos objetivos artísticos?

-Es muy interesante el tema porque se puede ver desde distintos puntos de vista. Desde mi perspectiva, lo mejor de la fama y el éxito comercial es contar con la experiencia de vivirlo en primera persona. Cuando preguntás qué es lo mejor de la fama o el éxito, las respuestas con clásicas: fiestas, dinero, sexo.

Vivimos en una cultura, y perdoname que sea tan obvio, pero nuestra cultura está tan obsesionada con el éxito que la única manera de tener una visión válida de eso es precisamente teniéndolo.

Y eso es otra cosa que el documental supuestamente debe mostrar: tomate un momento para mirar a la gente a la que realmente la fama los arruinó. Robin Williams, Avicii, Kurt Cobain, Amy Winehouse, y la lista sigue infinitamente.

Eso me hace preguntar por qué nosotros, colectivamente, glorificamos la fama y el éxito, cuando las consecuencias están frente a nuestras narices. Esto tiende a destruir a las personas. Otra cosa buena es que te permite ser capaz de pagar la renta.

Pero la tercera y la más importante para mí es tener una audiencia para mi activismo. Usar una plataforma, no como un vehículo de auto promoción, sino como una forma de llamar la atención de las personas sobre cuestiones importantes: ya sea agricultura animal, cambio climático, injusticia racial o problemas políticos.

Para Moby, lo más importante de contar con una audiencia numerosa es la posibilidad de llegar con su mensaje de militancia ambientalista y vegana a más gente. Foto Prensa-Travis Schneider
Para Moby, lo más importante de contar con una audiencia numerosa es la posibilidad de llegar con su mensaje de militancia ambientalista y vegana a más gente. Foto Prensa-Travis Schneider

-¿Hay un hilo argumental en hacer el documental y al mismo tiempo un disco en el que volvés a pensar y arreglar parte de tu repertorio musical?

-Sí. Pero, de nuevo, hubiese deseado que se tratara de una estrategia o plan de mi parte, porque eso me hubiera hecho quedar como inteligente, digamos.

Lanzar estos dos proyectos al mismo tiempo no tuvo que ver con una estrategia, porque pienso que como persona que crea cosas, no tengo objetividad respecto de las cosas que creo, ni tampoco la tengo cuando pienso de qué manera esas cosas deberían vivir en el mundo.

Como te decía, das lo mejor y esperás que a la gente le guste lo que hacés. Pero cuando lo lanzás realmente no tenés idea si alguien escuchará, verá o leerá algo de eso.

Entonces sólo te queda confiar en el caos que rodea a estos procesos y en el caos del mundo en el que vivimos en el que por supuesto no podés forzar a la gente a escucharte, porque es ilegal.

-Hiciste muchísima música con distintos enfoques, pero la emoción pareciera ser una línea que la atraviesa ¿Qué debe tener una canción o una composición tuya para ser publicada?

-Hace 20 años me involucré con esta institución llamada Institute for Music and Neurologic Function, y una de las cosas fascinantes que aprendí al trabajar con ellos, es que la forma en que respondemos a la música es subjetiva. Depende del individuo y yo siempre asumí que ciertos tipos de música tienen cualidades inherentes para todo el mundo…

Por ejemplo, vos estás en Argentina. Posiblemente hayas crecido escuchando tango, y si lo escuchás ahora disparará una cadena de emociones y recuerdos; si se lo haces escuchar a alguien que creció en Dinamarca, nada de eso pasará.

O alguien que creció amando el speed-metal, lo encontrará muy confortable pero si le ponés speed-metal a mi tía abuela que tiene 80 años, lo odiará con toda su alma.

Lo que trato de hacer cuando publico música nueva es usarme a mí mismo como un testeador de emociones: si a mí me causa “algo”, entonces mi esperanza es que a alguien más le suceda lo mismo.

Si a mí no me dice nada algo que creé, lo más posible es que a nadie le diga algo. Los tres criterios principales para decidir qué es “publicable” son: ¿Es esto interesante? ¿Es íntegro? ¿Me genera una reacción emocional?

​El secreto de la vida perfecta

-Tenemos que cerrar, pero, parafraseando tu tema The Perfect Life, quisiera saber ¿cómo definirías una vida perfecta?

-Bueno, es una pregunta central para nuestra especie. La vida perfecta, diría que es una en la que prestamos atención a las cosas que están frente a nosotros. Porque muy seguido nos distraemos detrás de la idea de que si las cosas fueran diferentes serían mejores.

Frente a casi toda persona en el planeta hay algo que es capaz de dar felicidad, como dice William Blake en su poema Wildflower“Ves el cielo en una flor silvestre”; ese es el lugar del cual viene la felicidad.

Pero la vida perfecta también es humana, así que es el contexto humano, el de la condición humana en el que debemos entender que todo lo que amamos morirá, y nosotros moriremos. Y todo se volverá polvo.

En medio de toda esa felicidad de la vida perfecta está ese apuntalamiento de miedo y tristeza. Y yo no sé si como humanos podremos disminuir al menos un poquito ese miedo y tristeza porque todos nos vamos a poner viejos, a enfermar y a morir.

Y puede ser muy interesante intentar ver qué hay luego de la muerte, e incluso creer que hay un gran reino esperándonos después de la muerte. Pero no creo que esto sea 100% felicidad, porque somos humanos.

-Entonces, ¿qué es la vida perfecta?

-Para mí la vida perfecta es estar atento a las cosas increíbles en frente nuestro, observarlas y ver qué es lo destacable que tienen, disfrutarlas y al mismo tiempo tratar de no dejarse llevar por el pesimismo o la depresión.

E.S.

Mirá también

Lo leiste en FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta

Abrir