Murió Joan Margarit, el poeta que buscaba emocionar y alcanzó el Premio Cervantes

admin

16/02/2021

“La vida está detrás de todo: de la poesía, del teatro, del veneno y de la mala leche. Por eso, para ser poeta hay que tener una vida“, decía el poeta y arquitecto Joan Margarit, Premio Cervantes 2019, quien falleció este martes a los 82 años en Barcelona, España, a causa de un cáncer. Será despedido en la “estricta intimidad familiar”, según señalaron sus allegados.    

El escritor había recibido el mayor galardón de las letras españolas el 21 de diciembre pasado, dotado con 125.000 euros y considerado el “Nobel en español”: un reconocimiento pensado para honrar la obra global de un autor en lengua castellana cuya influencia haya sido una decisiva contribución al patrimonio cultural hispánico, pero que en este caso distinguía a un autor que se definía como bilingüe, porque escribía en catalán y en castellano.

Aquel día, los reyes de España se desplazaron a Barcelona de manera privada para hacerle entrega del premio en un acto de carácter “íntimo y familiar”, después de que no pudiera celebrarse la ceremonia el 23 de abril del año pasado, debido a la pandemia. Al lado de Margarit, escuchaba atenta y celebraba la poeta uruguaya Ida Vitale, ganadora del Cervantes en 2018.

Sus obras hacen referencia a la Guerra Civil y la posguerra, los sentimientos como el amor, el deseo y el dolor, la huella familiar, la música y el jazz en particular.

Con una treintena de libros publicados, el autor se transformó en los últimos años en uno de los poetas en lengua catalana más leídos, sobre todo en su país: sus obras hacen referencia a la Guerra Civil y la posguerra, los sentimientos como el amor, el deseo y el dolor, la huella familiar, la música y el jazz en particular, la arquitectura, la lengua, el paso del tiempo y a la ciudad de Barcelona. En la Argentina se consiguen algunos de sus títulos, como Poética, construcción de una lírica (Arpa Editores).

Nacido en la localidad catalana de Sanaüja el 11 de mayo de 1938 – era hijo del arquitecto barcelonés Joan Margarit i Serradell y de la maestra Trinitat Consarnau i Sabaté, a quienes la guerra obligó a retirarse a la casa de la abuela paterna en esa población-, Margarit forjó a lo largo de su carrera  una obra  por la que terminaría siendo consagrado y con la que buscaba ante todo provocar la emoción en los lectores, bajo la certeza de que cualquier producción literaria que se aparte de ese eje merece ser resignada porque carece de valor estético. 

Margarit, en Barcelona, 2019. Foto: AFP
Margarit, en Barcelona, 2019. Foto: AFP

Publicó su primer libro en castellano a su 25 años, en 1963, durante el franquismo que perseguía el catalán (“habla tú en cristiano”). Se titula Cantos para la coral de un hombre solo, y fue prologado por el Premio Nobel 1989, Camilo José Cela. Muerto Franco -en 1975-, en 1980 comenzó su obra en catalán, con L’ombra de l’alttre mar. En sus libros resuena el convencimiento de que la poesía es un instrumento de defensa ante el autoritarismo y para la supervivencia.

Además del Cervantes, Margarit fue distinguido con los más importantes galardones de poesía en el ámbito de la literatura castellana, como el Premio de la Crítica (1981 y 2007), el Premio Nacional de Poesía y el Premio Rosalía de Castro, ambos en 2008, el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2017 o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2019.

Tres poemas del autor 

La libertad

Es la razón de nuestra vida, dijimos, estudiantes soñadores.

La razón de los viejos, matizamos ahora, su única y escéptica esperanza.

La libertad es un extraño viaje.

Son las plazas de toros con las sillas sobre la arena en las primeras elecciones.

Es el peligro que, de madrugada, nos acecha en el metro, son los periódicos al fin de la jornada.

La libertad es hacer el amor en los parques.

Es el alba de un día de huelga general.

Es morir libre. Son las guerras médicas.

Las palabras República y Civil.

Un rey saliendo en tren hacia el exilio.

La libertad es una librería.

Ir indocumentado.

Las canciones prohibidas.

Una forma de amor, la libertad.

Galardonado con el Premio Cervantes 2019. Se trata del máximo reconocimiento de las letras en español / Foto: EFE
Galardonado con el Premio Cervantes 2019. Se trata del máximo reconocimiento de las letras en español / Foto: EFE

Principios y finales

Una vez fui una chica con futuro.

Leía en latín a Horacio y a Virgilio y recitaba a Keats completo de memoria.

Al entrar en sus cuevas, los adultos me capturaron: comencé a parir hijos de un hombre necio y vanidoso.

Ahora cuando puedo lleno el vaso y lloro al recordar algún verso de Keats.

Una mujer ignora, cuando es joven, que no hay lugar alguno donde poder quedarse para siempre.

Y no comprende porque nunca llega aquel o aquella donde hallar descanso.

Las muchachas lo ignoran: los principios no se parecen nunca a los finales.

Erizo de mar

Bajo las aguas poco profundas de la costa: es ahí donde anclo mi armadura.

No segrego ni nácar, ni perlas: la belleza no me importa, enlutado guerrero que, con sus negras lanzas, se oculta en una grieta de la roca.

Viajar es arriesgado pero a veces me muevo las espinas haciendo de muletas y, por torpe, las olas me revuelcan.

En el mar peligroso siempre busco esa roca de donde no haya de moverme nunca.

Es, mi propia coraza, mi prisión: una prueba de cómo, si no hay riesgo, la vida es un fracaso.

Afuera está la luz y canta el mar.

Dentro de mí la sombra: la seguridad.

PK

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