Nicolás Maduro, el ex colectivero que se aferra al poder en Venezuela y enfrenta más de 100 denuncias por corrupción

admin

10/04/2021

Su gastada etiqueta de “Soy el presidente obrero” ya no le favorece. Tampoco de que fue un conductor de ómnibus en de Caracas lo excusa por su bajo rendimiento laboral. Nicolás Maduro luce una trayectoria reprobable antes y después de ocupar el Palacio de Miraflores, centro del poder en Venezuela, según coinciden adversarios, organizaciones no gubernamentales y, claro, Estados Unidos.

A sus 58 años, su hoja de vida es larga pero no precisamente llena de éxitos sino de destrucción y ruina para los gobernados. Y enfrenta más de 110 demandas por corrupción y crímenes de lesa humanidad con pruebas documentadas y certificadas ante la Corte Penal Internacional, desde hace 8 años, tiempo en que lleva en la Presidencia de Venezuela.

Desde entonces La Haya, sede de la CPI, es la ciudad europea más visitada por los venezolanos y dolientes internacionales, no para hacer una escala turística, sino para los que claman justicia y libertad.

A las denuncias presentadas ante la CPI se suman las sanciones y acusaciones por lavado de dinero, narcotráfico y terrorismo que pesan sobre Maduro y por cuya captura el Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares, la cifra más alta entre los 12 jerarcas chavistas más buscados por Washington.

El presidente Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores, en una ceremonia en 2019 por el aniversario de la fallida intentona golpista de Hugo Chávez en 1992. Foto: REUTERS
El presidente Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores, en una ceremonia en 2019 por el aniversario de la fallida intentona golpista de Hugo Chávez en 1992. Foto: REUTERS

El historiador Walter Márquez, uno de los denunciantes, acusa a la fiscal general de la CPI, Fatou Bensouda, de “connivente y cómplice de Maduro” en su libro “Negligencia y Corrupción de la Fiscal Bensouda” por congelar y frenar las demandas interpuestas en la corte penal de La Haya.

Por si fuera poco, Maduro vuelve a la instancia internacional por su presunta vinculación con los grupos armados colombianos como el ELN y la disidencia de las FARC-EP tras los enfrentamientos ocurridos en marzo en La Victoria, estado fronterizo Apure, al suroeste de Venezuela, con el ejército venezolano que se han saldado con 8 soldados muertos.

El conflicto armado en Apure también fue denunciado hace una semana ante la oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, por la ejecución extrajudicial de una familia de 5 campesinos que el ejército venezolano pretende mostrar como terroristas.

Igual ante la Misión internacional de las Naciones Unidas sobre el caso de las minas antipersonales que la guerrilla coloca en territorio venezolano.

Buscado. Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares por Nicolás Maduro.
Buscado. Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares por Nicolás Maduro.

¿Contactos con guerrilleros de Colombia?

Las denuncias fueron presentadas por el director de Fundaredes, Javier Tarazona. En diálogo con Clarín, afirmó que el régimen de Maduro protege a la disidencia de las FARC y el ELN y les ha entregado territorio y fincas, lo que es un delito de traición a la patria.

El caso de Apure ha provocado el éxodo forzoso de más de 3.000 venezolanos hacia el lado colombiano.

Sin ir muy lejos, Maduro invitó por televisión hace menos de dos años a los cabecillas prófugos de las FARC: Jesús Santrich, Iván Márquez, Timochenko y Catatumbo, “a venir a Venezuela cuando quieran y al Foro de Sao Paulo. Son bienvenidos porque son líderes de paz”. A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados.

Javier Tarazona afirma que el “cinismo” de Maduro no tiene límites, es público y notorio quien ha promovido la presencia, operaciones y protección de la guerrilla FARC-EP y ELN en Venezuela son quienes ostentan el poder durante estos más de 22 años, facilitando financiamiento del terrorismo a través de sus operaciones.

Por sus denuncias Tarazona fue amenazado este jueves por Diosdado Cabello, el número tres de los jerarcas chavistas:“Lo vamos a combatir. No es verdad que la guerrilla está en 19 estados del país”, dijo en su programa televisivo “Con el mazo dando”.

Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, número dos del régimen de Venezuela.
Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, número dos del régimen de Venezuela.

Pero el director de Fundaredes no se siente intimidado por la amenaza y por el contrario, asegura a Clarín que continuará con su trabajo de defender los derechos humanos.

Desplome económico

No obstante, Maduro parece imperturbable ante tantas denuncias y causas abiertas en su contra, mientras gana más peso a su corpulenta figura al tiempo que el 90% de los venezolanos se hunde en la pobreza y miseria, según las encuestas universitarias Encovi, lo que ha empujado a más de 5,5 millones de venezolanos a escapar de su país porque no consiguen comida.

En sus 8 años de gestión la producción petrolera cayó de 3 millones de barriles a menos de 500 mil barriles diarios. Cierre de miles de empresas. En 2019 sin Covid-19 Venezuela tuvo una caída brutal de la economía en menos de 35 puntos y en 2020 de 30 puntos. Para este año habrá una contracción de 10 puntos y en el 2022 el FMI prevé una recesión menor de 5 puntos.

En cuanto a la inflación, Venezuela continuará en su cuarto año de hiperinflación. Los analistas del FMI prevén que el país cerrará 2021 con un índice de 5.500% que duplicará el nivel de 2020 cuando se registró 2.960%.

Aunque no llegará a los niveles de 2019, cuando registró una tasa de 19.906%, o de 2018, cuando tuvo un pico de 65.374%. Sin dudas, uno de los países con más inflación en todo el mundo.

La hiperinflación golpea a los venezolanos y cada vez viven en la pobreza. Foto: EFE
La hiperinflación golpea a los venezolanos y cada vez viven en la pobreza. Foto: EFE

Del colectivo a las series de Netflix

Ninguno de estos indicadores brutales le quita el sueño. Maduro sólo trasnocha con las series de Netflix como “Bolívar”, “Así nos ven”, “La Casa de Papel” para pasar los días y noches de la cuarentena por la pandemia de coronavivrus, según confesó el año pasado. No mencionó entonces el antiimperialismo que tanto profesaba contra Estados Unidos.

Al ex colectivero del Metro de Caracas le sobra tiempo desde hace más de un año para reposar bajo el pretexto de la cuarentena del virus. Su ex jefe del subte caraqueño, David Vallenilla, confesó al diario ABC que Nicolás Maduro era “un don nadie” que se ganaba la vida conduciendo autobuses. “Era un vago, irresponsable y reposero”, afirma.

Durante seis años fue sindicalista y conductor de ómnibus en la empresa pública del subte caraqueño. En ese tiempo “dejó de ir a trabajar y un día llegó a mis oídos que el joven se había involucrado con el sindicato de Plaza Venezuela. Él era un simple delegado, pero nos hacía creer que era uno de los representantes y debía asistir a los actos”, recuerda el supervisor que conoció a Maduro en 1992, justo cuando Hugo Chávez dio el golpe frustrado.

Las sospechas por su nacionalidad

Se ha investigado mucho sobre su posible nacionalidad colombiana, que Maduro negó pero que es su talón de Aquiles porque oficialmente se ha ocultado.

El ex constituyente y ex embajador en la India, Walter Márquez, ha hecho una exhaustiva investigación que lo llevó por los registros colombianos de Bogotá y Cúcuta.

Según el historiador Márquez, Maduro nació en Bogotá y por la nacionalidad colombiana de su madre tiene doble nacionalidad, lo que lo inhabilita para ser presidente de Venezuela.

Sin embargo, estos documentos fueron desechados por los políticos de la oposición y Maduro sigue firme en el palacio de Miraflores.

El fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez y su entonces canciller Nicolás Maduro, en una imagen de enero de 2011. Foto: EFE
El fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez y su entonces canciller Nicolás Maduro, en una imagen de enero de 2011. Foto: EFE

El elegido de Hugo Chávez

Con la lisonja que le caracteriza gana la lotería de convertirse en Presidente. Cuando Hugo Chávez estuvo preso en la cárcel de Yare, a dos horas de Caracas, por la intentona golpista de 1992, lo visitaba mucha gente, entre ellos Nicolás Maduro y Cilia Flores, su actual esposa.

Desde ese momento el flechazo entre ambos se convirtió en un proyecto político que perdura hasta el día de hoy.

Su estilo lisonjero y su lealtad a toda prueba fueron clave para ganar la confianza de Chávez. Así fue cultivando su relación hasta convertirse en la sombra del comandante.

Era el hombre de La Habana desde su formación temprana en la escuela de formación de cuadros de Cuba en los años 70 y 80. Por eso, en su lecho de moribundo, con Cilia Flores de cabecera, no es extraño que Chávez lo nombrara su heredero y sucesor de su reino en el 2012.

El presidente de Venezuela, Nicolás MAduro, y su esposa Cilia Flores, en un acto en Caracas, en marzo. Foto: EFE
El presidente de Venezuela, Nicolás MAduro, y su esposa Cilia Flores, en un acto en Caracas, en marzo. Foto: EFE

Su ascenso en la nomenclatura chavista fue rápida. Fue constituyente, diputado y canciller antes de presidente de la República.

Fue el brazo diplomático, lo que le permitió llevar una comitiva de 240 familiares y amigos a dar la vuelta al mundo en menos de 80 días varias veces en plan de turismo durante 7 años. Hasta llegó a la Gran Muralla China con gastos pagados con el erario público.

Maduro intenta echar raíces y permanecer en el cargo hasta el 2024, aunque el país se caiga a pedazos.

Hasta ahora se ha reído del mundo haciendo lo que le viene en gana, sin importarle las sanciones, las acusaciones y cuanto proceso judicial internacional le caiga encima. ¿Hasta cuándo va a durar su buena racha? Nadie lo sabe.

Caracas, especial

CB​

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