Nicolás Otamendi volvió al humilde barrio de Tigre dónde aprendió a patear y generó una revolución

admin

13/07/2021

Ni Río de Janeiro, ni Lisboa ni Manchester. La hinchada personal de Nicolás Otamendi, los cantitos más fuertes, el festejo en cada cruce a Neimar y su troupe no sonaron con tanta efervescencia en la cancha donde Argentina disputó la final la de la Copa América, ni en la ciudad del Benfica y el City, últimos equipos europeos donde la rompió el defensor.

En el barrio La Paloma, de la localidad de El Talar, los vecinos de Tigre hicieron vibrar las veredas y rincones por los que Otamendi circuló cuando era chico. Allí donde nació su nación por la pelota, en los clubes Villa Real o Barrio Nuevo de San Fernando, se llenaron de orgullo por el título tan soñado contra Brasil. Y ahora, esas calles del Norte del Conurbano están revolucionadas

Es que tras los festejos y el traslado a Ezeiza con el plantel liderado por Lionel Messi, Otamendi pasó a abrazar a su familia antes de volver a Europa. Y, como solía hacerlo cada vez que pasaba por El Talar antes de ser campeón de América con Argentina, se sacó fotos con chicos del barrio, vecinos y firmó camisetas, pelotas y zapatillas.

Otamendi con vecinos, en la puerta de su casa de El Talar, entre fotos y firmas de autógrafos.
Otamendi con vecinos, en la puerta de su casa de El Talar, entre fotos y firmas de autógrafos.

Así lo compartió en sus historias de Facebook, donde mostró dos fotos de su visita a sus seres queridos, a quienes no vio durante 50 días para asegurar la burbuja a la que se sometió la comitiva de la Copa América. También elogió a su hermano Gabriel, quien ofició de vocero y dio entrevistas a medios de comunicación.

“Después de todo solo está la familia”, escribió el defensor que le hizo la vida imposible a los delanteros del Scratch. Y se refirió a su compinche inseparable: “Mi hermano Gabi… el que da declaraciones“.

De hecho, fueron esas declaraciones las que generaron suspicacia, ya que Gabriel Otamendi dijo en TyC Sports que en la familia sueñan “que Nico venga a jugar a River”, club del que son hinchas.

Otamendi y su madre Silvia, que lo acompañó desde los 7 años en distintos clubes.
Otamendi y su madre Silvia, que lo acompañó desde los 7 años en distintos clubes.

Otamendi subió una foto junto a su hermano Gabriel, quien dijo en una entrevista que sueña que el central juegue en River.
Otamendi subió una foto junto a su hermano Gabriel, quien dijo en una entrevista que sueña que el central juegue en River.

En La Paloma, el humilde barrio de Tigre donde se crió Otamendi, muchas casas se llenaron de banderas celestes y blancas. Sobre todo en la calle Cruz del Sur, donde todavía vive Silvia, su madre. 

Fue ella quien lo acompañó y llevó en colectivo a jugar hasta que tuvo su primer contrato profesional con Vélez. A los 4 años, Nico hizo taekwondo. Hasta los 8 años, jugó en el club Barrio Nuevo.

“Después, para ir a Vélez nos tomábamos tres colectivos. Primero el 721 hasta Panamericana, después el 365 hasta San Miguel y por último, el 169. Ahí nos bajábamos y caminábamos ocho cuadras hasta la Villa Olímpica. Más de dos horas de viaje eran”, contó Silvia en una entrevista.

De chiquito, con sus ídolos de Vélez Chilavert y Asad.
De chiquito, con sus ídolos de Vélez Chilavert y Asad.

Los primeros sueños cumplidos fueron las fotos con ídolos como José Luis Chilavert o el Turco Asad, a quien años después tuvo como entrenador en las inferiores del Fortín.

Una vez consagrado, el vínculo entre el barrio La Paloma y Otamendi siguió sólido. Porque cada vez que podía, en vacaciones o días libres sin concentrar pasaba por su querido Tropitango, la emblemática bailanta de Tigre a la que siempre asistieron astros del fútbol; o porque desde el mismo living de siempre su mamá Silvia “estudiaba” a los delanteros ingleses que Nico debería marcar en la Premier League, con la camiseta del Manchester City.

“Un ratito antes de enfrentarlo le mando un mensaje por WhatsApp y le digo cuáles son sus características, con qué tiene que tener cuidado. Yo le aviso todo”, relataba entusiasmada cuando Nico compartía equipo con el Kun Agüero. Y relataba sobre la reacción de su hijo: “Me escucha, pero una vez me preguntó si quería dar yo la charla en lugar de Guardiola”.

Visita histórica de Nico Otamendi y Exequiel Palacios al Tropitango, donde se sacaron fotos con DJ Tata.
Visita histórica de Nico Otamendi y Exequiel Palacios al Tropitango, donde se sacaron fotos con DJ Tata.

Hoy, en El Talar dicen que Otamendi sigue visitando a sus amigos y “ayudando a clubes barriales, comedores y merenderos, más aún con la crisis que generó la pandemia”.

En la Plaza Mariano Moreno, en el Polideportivo General Belgrano, y a lo largo de las calles La Paloma y Paraguay, todos conocen a “Nico” y riegan elogios y aún mejores deseos. Y tras su regreso de Brasil, se instaló algunos días en su casa familiar de toda la vida, donde sale al portón a saludar a quienes hacen guardia por un autógrafo o foto.

“De chico lo veías con la mamá de acá para allá, es una alegría que nos represente. A mi entender, es uno de los mejores centrales del planeta, además de un excelente ser humano. Cada vez que viene al país se reserva un día para sacarse fotos, firmar autógrafos y siempre traer regalos para los chicos. El barrio lo adora”, contó a Clarín Vicente Maciel, vecino de La Paloma.

Nico Otamendi, de chico, ya soñaba con jugar en la Selección.
Nico Otamendi, de chico, ya soñaba con jugar en la Selección.

De chiquito, con sus ídolos de Vélez Chilavert y Asad.
De chiquito, con sus ídolos de Vélez Chilavert y Asad.

“Cada vez que viene, tiene buen trato con todos. Cuando era más joven y jugaba en Vélez, los amigos encaraban para el boliche de acá y él se iba a descansar porque quizás entrenaba al otro día. Siempre profesional”, comentó Diego Oliveira, que era encargado del mantenimiento en el Polideportivo de Las Violetas.

Otamendi con vecinos, en la puerta de su casa de El Talar, entre fotos y firmas de autógrafos.
Otamendi con vecinos, en la puerta de su casa de El Talar, entre fotos y firmas de autógrafos.

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