Nueva York es especialmente vulnerable a las tormentas extremas

admin

03/09/2021

NUEVA YORK – Unas lluvias e inundaciones sin precedentes paralizaron el miércoles a la ciudad de Nueva York, dejando al descubierto la vulnerabilidad de la ciudad a los fuertes aguaceros que cada vez son más severos con el calentamiento global.

Mientras los restos del huracán Ida barrían la zona de Nueva York, Central Park registró 7,19 pulgadas de lluvia, casi el doble del récord anterior establecido en 1927 para la misma fecha, según el Servicio Meteorológico Nacional.

Un autobús de la MTA atascado en un paso subterráneo inundado en Queens Blvd. Foto Dakota Santiago/The New York Times.
Un autobús de la MTA atascado en un paso subterráneo inundado en Queens Blvd. Foto Dakota Santiago/The New York Times.

La ciudad de Nueva York emitió su primer alerta de emergencia por inundaciones repentinas, ya que las furiosas lluvias impulsadas por el viento anegaron el sistema de metro y provocaron al menos ocho muertes.

Los aguaceros más intensos son una señal reveladora de un planeta más caliente.

Según los científicos, por cada 1,8 grados Fahrenheit de calentamiento global, la atmósfera puede retener un 7% más de humedad.

Eso significa que las lluvias son mucho más intensas cuando se producen tormentas.

Los pasajeros esperan bajo una lluvia torrencial en una parada de autobús en Brooklyn. Foto Stephanie Keith/The New York Times.
Los pasajeros esperan bajo una lluvia torrencial en una parada de autobús en Brooklyn. Foto Stephanie Keith/The New York Times.

En todo el territorio continental de Estados Unidos, los aguaceros más intensos se han hecho más frecuentes y severos en las últimas décadas, según la Evaluación Nacional del Clima del gobierno federal.

En el noreste llovió un 50% más durante las tormentas más fuertes en comparación con la primera mitad del siglo XX.

La ciudad de Nueva York es especialmente vulnerable a las inundaciones provocadas por las grandes tormentas.

Tres cuartas partes de la ciudad están cubiertas por superficies impermeables como el asfalto, lo que significa que la escorrentía se canaliza hacia las calles y alcantarillas en lugar de ser absorbida por el paisaje.

Y el centenario sistema de metro de la ciudad no fue diseñado para un clima cálido.

Incluso en días secos, una red de bombas vierte 53 millones de litros de agua desde sus túneles y estaciones.

Las fuertes lluvias pueden desbordar el sistema, como ocurrió el miércoles.

La Autoridad Metropolitana de Transporte ha invertido 2.600 millones de dólares en proyectos de resiliencia desde que el huracán Sandy inundó el metro de la ciudad en 2012, incluyendo la fortificación de 3.500 conductos de ventilación del metro, escaleras y huecos de ascensor contra las inundaciones.

Sin embargo, las inundaciones repentinas de esta semana han demostrado que el sistema sigue siendo vulnerable.

Los científicos son ahora capaces de cuantificar el papel que desempeña el cambio climático en cualquier fenómeno meteorológico extremo concreto.

Aunque todavía es demasiado pronto para hacer un análisis de Ida, los investigadores determinaron el mes pasado que los violentos y mortales aguaceros que se produjeron en Alemania y Bélgica en julio eran entre 1,2 y 9 veces más probables debido al calentamiento global.

c.2021 The New York Times Company

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