Paradoja de la interna radical: la nueva estrategia es capitalizar las disputas en el PRO

admin

22/03/2021

Con más de 120 mil afiliados movilizados para votar este domingo en Provincia y Ciudad de Buenos Aires, más otros 37 mil la semana pasada en Córdoba, los radicales se entusiasman ahora con hacerlos valer. ¿Cómo? Capitalizando la disputa abierta en el PRO entre duros y moderados, azuzando una competencia entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta para las presidenciales de 2023.

Con todo, la UCR -experta en disputas internas- reflejó en esas votaciones las diferentes metodologías con las que busca redefinir las relaciones de fuerza en Juntos por el Cambio. Y aún le queda por librar más batallas para saldar el dilema que obsesiona a su dirigencia. El mismo que padeció el gobierno de Cambiemos: shock o gradualismo para revitalizar al partido y habilitarlo a disputar el liderazgo opositor.

Shock es lo que plantea la versión Martín Lousteau. Es lo que significa de por sí la irrupción de un afiliado reciente (su ficha data de 2017) pasando la ambulancia para captar a cuanto descontento con las cúpulas encuentre en el camino. Significa también patear el tablero en la relación con los aliados de Juntos para el Cambio. ¿El propósito? Está por verse si es para competir en las presidenciales o para condicionar los acuerdos. El senador ya avisó que no se rendirá pese al tropiezo en Provincia, donde jugó con Gustavo Posse.

Gradualismo es lo que representan los caciques que manejan el partido, envalentonados ahora con el resultado en Provincia. Tras una dura pulseada para decidir la alianza con Mauricio Macri, cerraron filas. Primero para “bancar” su gestión y ahora para tomar distancias de su figura, sin romper. Son los que se tientan con presentar candidatos propios en 2023, pero no descartan negociar una fórmula con un macrista taquillero. Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, y Mario Negri, jefe del bloque de diputados capitanean el sector con Ernesto Sanz, cofundador de Cambiemos.

El asunto es así: a la pelea por los comités provinciales se le suma el reparto de delegados al Comité Nacional, que elegirán al reemplazante de Alfredo Cornejo a fin de año, y de los convencionales nacionales que tendrá que redefinir la política de alianzas futuras. Es decir, el modo en que buscarán incidir en el rearmado de Juntos por el Cambio.

Opciones del menú: más seducción hacia sectores de centroderecha, como intenta la jefa del PRO, Patricia Bullrich; al neoperonismo republicano de Miguel Pichetto y Joaquín de la Torre, o a expresiones de centroizquierda como las de Margarita Stolbizer, el socialismo y el intendente de Rosario y ex radical, Pablo Javkin.

Lousteau alzó en la campaña bonaerense la bandera de la socialdemocracia y hasta reivindicó la historia de la Junta Coordinadora -ofrenda a su aliado Federico Storani-, aunque se acopló a dirigentes más pragmáticos que ideológicos, como Posse, intendente de San Isidro desde 1999. Lousteau y Posse tienen en común, al menos, haber pasado por experiencias extrapartidarias.

Maxi Abad y los intendentes chacareros se aferraron al discurso de la “tradición radical”, pero también a la ilusión de un cisne negro: Facundo Manes. El best seller de la neurociencia saltó al barro de la política en el tramo final de la campaña. Suelen atribuirle alta imagen en sectores medios que fugaron de la UCR. Dicen que todavía necesita un empujón para anotarse en la carrera electoral, ya sea a diputado (en 2021), a gobernador o a presidente (en 2023).

Toda la oposición balconeó las internas de la UCR, porque sabían que el resultado tarde o temprano impactará en el rediseño del espacio. Ahora el centenario partido deberá resolver cómo consigue capitalizar la movilización de más de 150 mil afiliados en plena pandemia, como ninguna fuerza aliada podría hacer y el peronismo se negó a intentar.

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