Por qué el negocio porcino se proyecta atractivo en el mediano y largo plazo

admin

01/05/2021

“Cuando terminemos este proceso de la crisis nos vamos a encontrar con un dato de la realidad y es que el SE de Asia es la región más dinámica y competitiva del mundo. Allí vive la mitad del planeta y es donde se está fortaleciendo la demanda de proteína animal. Este dato nos está mostrando hacía donde tenemos que mirar desde la Argentina, en términos de proyecciones de negocios”. La definición es de Carlos Seggiaro, economista, consultor y asesor económico del Comité Ejecutivo Nacional de la FAA, quien participó de un webinar organizado por Provimi Cargill Nutrición Animal para profesionales y productores porcinos.

“El corto plazo de estos meses me preocupa por la estrategia antiinflacionaria del gobierno argentino, que en su afán de generar más controles y regulaciones podrían distorsionar la producción y eficiencia del sector porcino. En muchos sectores de producción de proteína animal los aumentos de precios que hemos visto en los últimos meses no han sido compensados por los aumentos de costos, que en general han subido más que los precios, particularmente en aquellos productos que son parte de la canasta de alimentos. En los próximos meses es preocupante el margen de rentabilidad de todos los alimentos de proteína animal, porque tenemos un gobierno que va a estar controlando los precios”.

Pero Seggiaro aseguró que “en el mediano plazo vamos a ir en un proceso donde podremos combinar un crecimiento dentro del mercado interno con un proceso en el que vamos a tener un creciente rol como exportadores. Esto requiere un proceso de inversión importante que nos va posibilitar de ser también eficientes en aprovechar todos los componentes del animal”.

En este sentido, señaló que “en la cadena de valor seguimos sin tener todas las inversiones necesarias para utilizar todos los cortes como corresponde, comercializándolos en el SE asiático con valores interesantes por tonelada, para productos que aquí no podemos procesar”.

A nivel económico global sostuvo que el aumento de la soja y el maíz de los últimos meses tiene un 60% de componente especulativo, dadas las bajas tasas de interés. Al observar el mercado de Chicago, se encuentran posiciones de futuro que indican que los precios van a la baja. Al mismo tiempo, señalo que “la economía argentina crezca o esté en recesión le importa al productor porcino o lechero, porque vende en el mercado interno, pero no al productor sojero o maicero”.

Costos y precios

Señaló que desde 2012 a la fecha el salario promedio en la Argentina perdió 30% de poder adquisitivo, lo que se traduce en que 42% de la sociedad argentina esté en la pobreza, lo que implica un cambio en el consumo de alimentos con aumentos en arroz y fideos, y baja en carne vacuna. Y agregó que con los controles de precios a los que apela el gobierno, puede haber desabastecimiento parcial, que se dará sobre productos finales e intermedios. Esto generará distorsiones acumulativas. Además, esas herramientas son insuficientes para controlar la inflación, ya que muchos sectores productivos en 2020, por la pandemia, resignaron rentabilidad, cosa que están tratando de recuperar lo que generará tensiones en el mercado interno.

Al respecto, sugirió algunos recaudos financieros que puede tomar el productor porcino en 2021. “Hay una ventana, donde puede haber una oportunidad con tasas activas y pasivas negativas frente a la inflación con créditos de líneas de inversión productiva al 25% que surgen del Ministerio de Producción y que ofrecen todos los bancos, pero de cuyo volumen total el Banco Nación tiene 50%. En esta coyuntura difícil, el productor mediano y chico debería desensillar hasta que aclare, no exponerse demasiado y cuidar la liquidez. A mediano plazo la perspectiva es positiva, pero hay que ser muy cauteloso en estos meses.

Mas a largo plazo, Seggiaro destacó las negociaciones que el Gobierno mantiene con el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) que “incluye un proyecto de ley con una serie de propuestas muy interesantes: amortización acelerada y recuperación del IVA, reclamos del sector agroalimentario de larga data. Esos incentivos fiscales pueden servir para armar de un criadero. Eso ha sido una limitante en los procesos de inversión. Esto vale para cualquier cadena de valor agroalimentaria, y no grava la tenencia y exime del impuesto a las ganancias a los productores ganaderos, a partir de un determinado peso de faena, a fin de lograr una mayor oferta de carne, y alienta la creación de fideicomisos.

En otro orden, Seggiaro opinó que “la tendencia a consumir más carne de pollo y cerdo que carne vacuna indica que finalmente los argentinos nos estamos convirtiendo en gente normal, donde la carne bovina es una delicatessen, ya que el vacuno es un animal bastante ineficiente a la hora de convertir alimento en carne”.

Anunció que “es inminente la presentación de un plan estratégico porcino de manera que en unos años el consumo de carne porcina sea de 30 kg/habitante/año. Es irreversible la caída del consumo de la carne vacuna en el mercado interno y una suba de las exportaciones, aunque señaló que “vender solo carne vacuna a Europa es algo que pertenece al pasado”.

Y agregó: “la carne vacuna ha venido perdiendo peso político, porque la diversificación del consumo de carne le ha quitado peso específico en los últimos 20 años. Las pérdidas de los feedloteros en el segundo semestre, al disminuir sus niveles de reposición, puede provocar una menor oferta de carne vacuna. Habrá que ver qué hace el gobierno. Pero esta sería una buena noticia para el sector de carne porcina”.

En este sentido, dijo que, en el mediano plazo, se puede hacer una lectura muy optimista por el crecimiento del consumo de carne porcina en el mercado interno y un crecimiento sostenido de las exportaciones, lo cual requiere un proceso de inversiones importante, sobre todo en frigoríficos porcinos de ciclo 1 y 2, capaces de exportar.

“Hay que integrar la actividad porcina como lo ha hecho la avícola. Faltan las inversiones para aprovechar todos los cortes del cerdo. La cadena porcina tiene muchos deberes para mejorar su eficiencia, no tanto en la producción primaria, sino en la industria, para aprovechar las oportunidades del mercado internacional”, para poder llegar a un consumo de 30 kg/hab/año en 10 años.

Enfatizó en que “tenemos que pensar el negocio en términos de cadena de valor. Los que más tienen en claro la asociación son los productores más grandes, que se dan cuenta que las prácticas asociativas generan mayor rentabilidad. Pero, paradójicamente los más chicos, quienes corren más riesgos, visualizan mucho menos esa necesidad, por una razón cultural, al estar insertos en una sociedad mayoritariamente individualista. La clave del sector porcino es pensar en términos de cadena de valor buscando formas asociativas.

Respecto de las exportaciones, señaló que “tener a China (63% del total más 11% a Hong Kong) como un único destino para exportar carne porcina debe ser visto como una cabecera de playa para llegar a todo el SE asiático. Los inversores chinos que siguen interesados en asociarse con Argentina piensan en otros países de aquella región. Hay países espectaculares en términos de oportunidades de negocios para el país”, concluyó.

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