Por qué no expresar las emociones provoca daños en la salud

admin

10/02/2021

Pregunta: Sufro de fuertes dolores de cabeza y de todo el cuerpo desde hace años y los estudios que me hice no muestran nada. Tengo 62 años y desde chico he sido una persona calma y no me gusta mucho mostrar lo que siento. Lo atribuyen a eso. Agradecería su comentario. Simón Gaberto, Rosario.

En todas las personas las emociones influyen en sus reacciones espontáneas, en el modo de pensar, en la aparición de sus recuerdos, en las decisiones que toman, en cómo imaginan su futuro, en la relación con los demás y en su manera de comportarse.

Muchos individuos se “tragan” sus emociones para no molestar al otro, para no ser irrespetuosos o para encajar con los demás.

Quien tenga esta conducta de reprimir lo que siente es importante que no desconozca que por mucho que reprima, el cuerpo sigue experimentando la emoción y sus consecuencias. Sentir una emoción no es un hecho volátil, etéreo, sino que tiene un intenso anclaje y conexión corporal.

En su libro Emociones que matan, Don Colbert (2003) afirma: “Las emociones que quedan atrapadas dentro de la persona buscan resolución y expresión. Esto forma parte de la naturaleza de las emociones, porque deben sentirse y expresarse. Si nos negamos a dejar que salgan a la luz, las emociones se esforzarán por lograrlo. La mente inconsciente tiene que trabajar más y más para poder mantenerlas bajo el velo que las esconde”.

Las emociones deben sentirse y expresarse. Foto: Archivo Clarín.
Las emociones deben sentirse y expresarse. Foto: Archivo Clarín.

La emoción es comparable a la energía que se transforma pero no desaparece y al no ser expresada queda encerrada y explota en el cuerpo.

Se pueden manifestar con dolores físicos sin causa aparente, enfermedades digestivas, cardiovasculares, dermatológicas, hormonales, inmunológicas o a través de afecciones psicológicas o emocionales, como culpa, angustia, depresión, miedos, pánico, adicciones.

En consecuencia, resultará inútil y perjudicial tratar de sepultar las emociones ya que siempre, en algún lugar, están vivas y activas. Y de alguna manera se expresarán. Existe un antiguo y conocido refrán que dice: “Quien mucho traga al final se ahoga”.

Sigmund Freud también advertía: “Las emociones reprimidas nunca mueren. Están enterradas vivas y saldrán a la luz de la peor manera”.

El psicoanalista Sigmund Freud advertía que "las emociones reprimidas nunca mueren". Foto: Archivo Clarín
El psicoanalista Sigmund Freud advertía que “las emociones reprimidas nunca mueren”. Foto: Archivo Clarín

La aparente calma de lo que se reprime le pasará una gran factura a la salud de quien lo haga. Por lo tanto, es clave entender que “tragarse las emociones” no es la forma de solucionar los problemas ni la manera de evitar un conflicto con los demás.

Además, quien reprime las emociones que considera inadecuadas está condenado a no sentir plenamente las emociones agradables como la alegría, el goce, la felicidad o el placer. Algo semejante a la ley del todo o nada.

No existen emociones positivas o negativas, ni buenas ni malas; todas son normales, humanas y necesarias; lo importante es cómo cada uno las manifieste.

Las emociones reprimidas quedan encerradas en el cuerpo y se pueden manifestar con dolores físicos sin causa aparente, enfermedades digestivas, cardiovasculares, dermatológicas, o a través de afecciones psicológicas o emocionales, como culpa, angustia, depresión.

Norberto Abdala, médico psiquiatra

En los últimos años han proliferado libros de autoayuda sobre el tema de las emociones que apuntan a que las mismas deben ser “gestionadas” y “controladas”. Pero, precisamente, no deben ser algo a controlar sino a expresar. Por supuesto que resulta muy importante el cómo y el cuándo hacerlo.

La salud debe ser comprendida desde los múltiples aspectos que componen al ser humano y que como sujeto activo se encuentra afectado no sólo por lo genético o por un determinado agente patógeno, sino también por las emociones resultantes de sus relaciones familiares, de sus vínculos, su trabajo, su estilo de vida, su historia.

Todo ello conforma la salud de una persona.

E.M.

Lo leiste en #FMVoz

0 Comments

Dejá una respuesta