Qué es la apnea bajo hielo, una disciplina en auge

admin

26/03/2021

Exposición al frío, respiración y concentración. Esos son los tres pilares en los que el holandés Wim Hoff, apodado “Iceman” (Hombre de hielo), basó el método de bienestar que ideó y que suma cada vez más adeptos: la apnea bajo hielo.

Claro que se trata de una tendencia en auge de nicho, para unos pocos. Es que recorrer 100 metros o más en aguas de un frío extremo y debajo de una capa de hielo no es para cualquiera.

Hasta hace poco, la apnea bajo hielo era una disciplina con poca proyección, pero atrajo la atención de un grupo en particular: los cazadores de récords.

Uno de ellos es el francés Arthur Guérin-Boëri, quien ayer obtuvo un logro importantísimo al sumergirse bajo el hielo en el lago Sonnanen (Finlandia) y recorrió una distancia de 120 metros.

Boeri tiene 36 años y es quíntuple campeón mundial de apnea dinámica. Foto Olivier Morin/AFP.
Boeri tiene 36 años y es quíntuple campeón mundial de apnea dinámica. Foto Olivier Morin/AFP.

La hazaña es mayor teniendo en cuenta que el agua estaba a dos grados centígrados, lo que añade más mérito a este cinco veces campeón mundial de apnea dinámica, que se realiza con nado bajo el agua en horizontal y en piscina, al contrario que la apnea vertical, consistente en sumergirse en profundidad en los mares.

“Soy un apneísta indoor, no soy un ‘profundizador’ como se dice, aunque sea el apneísta más laureado en Francia. Vende menos. Este récord bajo hielo hace ruido“, analizó en diálogo con la agencia de noticias AFP Guerin-Boëri.

El frío acelera el rendimiento, afirman. Foto Olivier Morin/AFP.
El frío acelera el rendimiento, afirman. Foto Olivier Morin/AFP.

Más récords bajo hielo

La apnea bajo hielo se practica desde hace mucho tiempo, especialmente en los países nórdicos, y los rusos están también entre los más destacados. Pero hasta ahora no estaba estructurada y los récords eran cosa del Libro Guiness, lo que hacía que muchos se conformaran con conseguir distintos logros sin la obtención de una certificación oficial.

Al hielo se lo enfrenta con un traje de baño de cuerpo entero o más clásico, según las preferencias.

El finlandés Kristian Mäki-Jussila recorrió 101 metros con traje de baño corto y sin aletas en marzo de 2020, pero no hizo validar su distancia. La semana pasada, la finlandesa Johanna Nordblad recorrió 103 metros en apnea bajo hielo, lo que le permitió firmar el récord del mundo bajo la égida de una federación internacional.

Desde el mes de enero, la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS), miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), incluyó oficialmente a la apnea bajo hielo como discplina.

“Hay cada vez más récords bajo hielo y es gracias, entre otros, al nuevo método Wim Hoff. La Federación Internacional de Natación organiza competiciones en agua fría desde hace dos años. Es un fenómeno de moda, un regreso a la naturaleza”, afirmó a la AFP Olivia Fricker, vicepresidenta de la comisión nacional de apnea en la Federación Francesa de Estudios y Deportes Submarinos (FFESSM).

Acelerador del rendimiento

Sobre el método de bienestar de “Iceman”, Alexandre Fuzeau, presidente de la representación francesa de The International Ice Swimming Association (IISA), dice que no se trata solo de sentirse mejor, sino que el entorno glacial es un acelerador del rendimiento.

“El agua helada aumenta en un 30% los rendimientos en apnea, se puede mejorar de verdad. Es ahí donde hay récords a batir en este momento y los récords van a ir cayendo”, analiza este pionero del nado en aguas frías en Francia.

“La dificultad es resistir al frío y al mismo tiempo conseguir un esfuerzo físico intenso. La actividad muscular disminuye por el frío, pero el agua capta el calor un 25% más rápido que el aire y la actividad muscular en apnea no es muy intensa. Hasta cinco minutos bajo el agua helada no hay por qué temer”, afirma el médico, que asegura que todo es cuestión de adaptación.

Boeri, concentrado antes de la prueba. Foto Olivier Morin/AFP.
Boeri, concentrado antes de la prueba. Foto Olivier Morin/AFP.

Sin embargo, los especialistas en esta disciplina se exponen potencialmente a un choque térmico que puede provocar un síncope, sensaciones de ahogo, desorientación, reacciones cardíacas y riesgos de frío en la córnea, detalla Fuzeau, que defiende una práctica más “purista”, con un traje de baño simple.

“Veo indecente hacerlo con mono de baño (traje de neoprene), se hace un poco de trampas con la naturaleza”, estima.

Con un tipo u otro de indumentaria, la CMAS valida los récords con un mínimo de 100 metros y con medidas de seguridad: un protocolo antes y después, que incluye un control antidoping.

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