“¿Quiénes deciden sobre nuestras vidas?”

admin

03/05/2021

El Gobierno administra los fondos que le confiamos mediante el pago de impuestos. Entre sus obligaciones como administrador está el cuidar de la vida de sus administrados, entre ellas la mía.

Frente a una pandemia, decide, con demora, adquirir vacunas, en momentos en que ninguna de las disponibles asegura una total inmunidad. En lugar de asegurar la mayor amplitud de posibilidades, decide -sin consultar a los que las pagan (nosotros) y serán afectados por la decisión- limitar la compra a una determinada vacuna, ignorando a las demás. Se concreta la compra aún cuando esa vacuna todavía no exhibía el respaldo científico deseable. No sabemos por qué no se utilizó nuestro dinero para adquirir otras vacunas disponibles y mejor calificadas. ¿Quiénes deciden sobre nuestras vidas? ¿Quiénes se hacen responsables?

Luego, las vacunas contratadas no llegan, o lo hacen a cuentagotas. Se gastan millones de nuestro dinero en fletar avión tras avión, mientras cada vez más ciudadanos enferman y mueren. Cada día de demora en la aplicación significa cierta cantidad de enfermos y muertos. ¿Y el responsable? Seguimos aceptando que decidan sobre nuestras vidas.

Me obligaron a esperar por la vacuna más de lo necesario. Me obligaron a inocularme una vacuna que no elegí, y me obligan a esperar más de lo aconsejable para la segunda dosis. Los hago responsables por mi vida y las de mis seres queridos.

Ing. Héctor Pastorino
pastorino.hector1@gmail.com

OTRAS CARTAS

Reclama porque no se retiran residuos en el Conurbano

¿Cómo puede ser que en el siglo XXI una familia que vive en condiciones de extrema vulnerabilidad social en la zona sur del conurbano bonaerense tenga que abonar para que le retiren los residuos? Es inaceptable que teniendo a dos cuadras una calle asfaltada donde puede circular un camión recolector, una familia a la que le cuesta drásticamente conseguir el pan de cada día, tenga que pagar para que le recojan la basura. Podemos debatir si el camión debe pasar o no por la indignante calle de tierra con zanjas repletas de agua estancada a los costados que no hace más que producir enfermedades. Pero que la comunidad no tenga contenedores de basura en la calle principal del tan olvidado barrio Luján, hace que se confirme que “a los políticos no le interesa la gente”. Esto no es más que la consecuencia de la desidia política.

Tan sabio era el Dr. Favaloro: “Muy poco podemos hacer si existe el desempleo, si las casas no tienen agua corriente, cloacas, etc.”. Desde que lo dijo, en el siglo XX, no ha cambiado nada. Cuánto te extrañamos doctor, cuánto de vos deberían aprender los que nos gobiernan.

Juan Cruz Pintos
pintosjc@outlook.com

Estratégico, AMBA y esencial, para disimular errores

La incapacidad puesta de relieve por nuestros gobernantes en lo que hace a la gestión, los lleva a inventar figuras jurídicas y/o subterfugios para disimular sus errores o para mejor decir, sus consecuencias. Cito tres ejemplos.

Con el bochornoso Vacunatorio VIP, surgió como por arte de magia la palabra “estratégico”, bajo cuyo rótulo se lavaban todas las tropelías. Lo tragicómico son las funciones “estratégicas” que aparecieron cuando no había forma de justificar las vacunas aplicadas a parientes y amigos, robadas a quienes les correspondían por derecho natural. Resulta “indiscutible” la función estratégica de La Cámpora.

Otro invento para diluir los pésimos resultados logrados en décadas en varias zonas del conurbano bonaerense es el “AMBA”. No se sabe bien qué significa, qué soporte jurídico lo respalda y cuál es su precisión geográfica. Pero es un ingenioso invento para disimular errores propios y asociarlos al enemigo político.

Por último, la categoría “esencial”. Señores gobernantes, en una sociedad libre, todos somos esenciales. De lo contrario no existiríamos como agentes económicos en el rubro que aportamos a la comunidad. Un profesional de la salud, es obviamente “esencial”, pero para poder desarrollar su labor necesita de la “esencialidad” de quien le fabrica los zapatos para caminar o el alimento que le permite subsistir.

La fiebre intervencionista no tiene límites y lo peor es que no tienen ojos para ver sus errores ni cabezas para medir sus consecuencias. Roguemos que algún día esto cambie.

Gustavo Oscar Colla
gustavo.colla@yahoo.com

Sobre la falta de oxígeno y los discursos irritativos

Ahora resulta que no sólo faltan vacunas, sino también oxígeno para los pacientes con Covid. Durante el largo encierro 2020, ¿eso no se pudo prever? Observando la situación en otros países y preanunciando una voraz segunda ola, ¿por qué no se aprovechó para producir más? Falta oxígeno para contagiados severos, y nos falta el aire a todos y a todas en esta Argentina cuyas autoridades parecen carecer de rumbo, e improvisan a diario. Y con un Presidente que no hace otra cosa que profundizar la grieta, echar culpas sin jamás hacerse cargo de los errores de su gestión. Habla y la embarra. Dice que va a convocar a la oposición, y acto seguido la agrede, acusándola de portadora de odio.

A todos nos está costando respirar en este clima enrarecido, aunque no estemos contagiados. El aire de nuestro país está muy turbio. Por favor Sr. Presidente, no lo polucione más con discursos irritativos y poco conducentes. O salimos todos juntos de ésta, o no sale nadie.

Irene Bianchi
irenebeatrizbianchi@hotmail.com

La guerra contra el campo que después pagamos todos

En los últimos años Argentina recuperó el mercado de carnes en el mundo. Recordemos que en los gobiernos peronistas o kirchneristas hubo periodos de cierre de las exportaciones cárnicas. Esa actitud llevó a que muchos ganaderos salieran del negocio, otros presentaron bancarrota y otros fueron tocados por la varita mágica del festival de subsidios.

La recuperación de la actividad se generó en el gobierno de Cambiemos. No solo creció el stock ganadero llegando a casi 54 millones de cabezas, sino que abrieron nuevos frigoríficos. Esta apertura llevó a contar a China que comercializa el 74% de las ventas, además de Chile, Israel, Alemania, Rusia, etc. con facturaciones que superaron los US$ 2.700 millones anuales.

Impulsado por el incremento de la carne y convencido el actual gobierno de que aportará a la baja del precio interno, salió la resolución 3/2021 (DJEC). Ésta (o su sinónimo K ROE) es ni más ni menos una traba a las exportaciones. Es un retroceso. Esta resolución no aportará a bajar la inflación, pero sí disminuirá la producción. Es una medida a corto plazo y sesgada por el enfrentamiento contra el campo.

Fabio Abraham
fabioabraham@hotmail.com.ar

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