Raimund Hoghe, el que supo bailar desde la dificultad

admin

19/05/2021

El viernes 14 de mayo se conoció la noticia del fallecimiento del coreógrafo y bailarín Raimund Hoghe, que había nacido en 1949 en la ciudad alemana de Wuppertal; sí, la misma pequeña localidad donde tiene su sede la celebérrima compañía fundada por Pina Bausch en la década del 70.

Fue precisamente su estrecha colaboración como dramaturgo con la gran Pina, entre 1980 y 1990, la que llevó a Raimund Hogue al mundo de la escena y a este mundo siguió perteneciendo hasta su muerte. Antes de los años ’80 había sido crítico de teatro y de danza y fue así como se acercó al trabajo de la compañía de Wuppertal.

Referirse a la carrera de Raimund Hoghe en el mundo de la danza implica también hablar de sus particulares características físicas: era un hombre de una estatura muy reducida, una columna vertebral deformada, una mano prácticamente inutilizada y un andar dificultoso.

Un retrato del bailarín y coreógrafo Raimund Hoghe Foto Rosa Frank
Un retrato del bailarín y coreógrafo Raimund Hoghe Foto Rosa Frank

Recuerdos de primera mano

Entrevisté a Hoghe en París para Clarín, en el año 2006, y en esa oportunidad había dicho: “(el director de cine) Pier Paolo Pasolini hablaba de arrojar el propio cuerpo en el campo de batalla. Esta frase fue un aliento para mí y para trabajar sobre un escenario. Pensaba que podía expresar por mí mismo aquello que no podía comunicar a través del cuerpo de un bailarín. Ahora tengo la impresión de que poseo diferentes e incluso mayores posibilidades que las que tiene una persona con un cuerpo bello”.

Su primera obra como creador e intérprete, un solo llamado Meinwärts, estaba basada en la vida de un tenor judío alemán que murió en un campo de concentración en 1942: “Yo no soy judío –decía Hoghe – pero también podría haber sido asesinado por el régimen nazi a causa de mi invalidez”.

El trabajo de Raimund Hoghe, inicialmente bajo la forma de piezas solistas y luego como obras grupales, fue recibido con entusiasmo en festivales de danza franceses, sobre todo aquellos consagrados a la danza conceptual, así como por el Impulstanz de Viena –que comparte esta línea- y luego crecientemente en otros festivales y salas teatrales europeos y también en Estados Unidos.

Reconocimiento

En 2008 la influyente revista de danza alemana Ballettanz lo eligió “bailarín del año”, en 2019 fue nombrado Oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y en 2020 recibió el Premio de la Danza Alemana. Continuó presentado sus obras hasta el comienzo de la pandemia.

Raimund Hoghe en e"El lago de los cisnes, cuatro actos", en 2004. Foto Rosa Frank
Raimund Hoghe en e”El lago de los cisnes, cuatro actos”, en 2004. Foto Rosa Frank

Hogue formó su propia compañía con bailarines profesionales, pero también con gente no formada en la danza, como un médico argelino que integró el elenco de su premiado Lago de los cisnes, 4 actos.

Sus obras son en general muy austeras y al respecto comentaba: “No tengo teatro, ni una estructura fija, ni un lugar donde ensayar. Trabajo en coproducción y siempre a partir de mínimos presupuestos porque así es como crecí. Mi madre, a la que mi padre había abandonado, era costurera. No teníamos dinero, pero aun así me llevaba al cine, al teatro y comprábamos libros. Hicimos cosas bellas con pocos recursos y eso mismo hago con mis montajes. (El director de teatro) Peter Brook tampoco necesita mucho para crear. Solo la luz es importante”.

Su carrera en escena se desarrolló paralelamente a sus producciones para la televisión y el cine. Sus textos críticos fueron traducidos a varios idiomas, así como los libros en los que relata sus experiencias de trabajo con Pina Bausch y más particularmente sobre bailarines de la Wuppertal y sobre el método de montaje de la coreógrafa.

WD

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