“Ramón Sardá y su gran obra por los más necesitados y desprotegidos”

admin

05/09/2021

“Sur, paredón y después…” (Rivero). También Eliseo Subiela nos daba un pantallazo desde “Hombre mirando al Sur”. Siempre el sur, por años tan estertorio, tan relegado, ahora reverdecido como flor de primavera. Formando parte de aquellas callecitas de Buenos Aires, que tienen ese, ¿qué sé yo ¿viste?, que hace pensar en alguna genialidad del gran Astor Piazzolla.

Transitar y recorrer sus calles es como recorrer un submundo aparte, que se desarrolla entre bambalinas. Ser vecino del barrio del Parque de los Patricios nos induce a ser llevados de la mano del Hospital “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”, del Hospital “Dr. Carlos B. Udaondo”, del Hospital General de Agudos “Jose María Penna”, del Hospital Materno Infantil “Ramón Sardá”, y hasta de la misma Municipalidad de Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ramón Sardá
Ramón Sardá

Frente a la calle Esteban de Luca, al 2.100, se erige un monumental edificio, construido allá por 1934, por el arquitecto Miguel Madero, contaba con 108 camas: 32 para embarazadas en planta baja, 64 para puérperas en el primer y segundo piso, 4 en asilo maternal y 8 en un pabellón de aislamiento.

Encomendada su obra a la Sociedad de Beneficencia de la Capital, llevada a cabo por la empresa Siemens-Bauunion. Su fachada aduce:Maternidad Ramón Sardá, emplazada en un terreno trapezoidal de más de 10.500 m². Pero, ¿quién fue ese gran filántropo? Ese acaudalado, desprendido personaje, que se dignó, con su peculio personal, levantar semejante obra en pos del beneficio de una clase necesitada, desprotegida, librada a la buena de Dios.

Ofreciendo asilo hospitalario Materno Infantil, en un Centro Perinatológico de alta complejidad. Es allí donde surge la figura de Don Ramón Sardá. Español, nacido en Cataluña, afincado después en Entre Ríos. Meritorio, hombre trabajador, incansable y honesto, sobre todas las cosas. Constante luchador, logró sobresalir en los principales círculos de la gran aldea Argentina. Lúcido comerciante, ocupó la Presidencia del Banco Español del Río de la Plata, siendo su fundador.

Sardá fue presidente de la Cámara de Comercio y miembro honorífico de distintas Cámaras empresariales y Asociaciones de Beneficencia, de aquella época. Entre las cuales ponía en práctica su noble generosidad. Comisionado Municipal, mostró sus dotes e iniciativas empresarias. Fueron testigos sus múltiples empresas industriales, que le signaron al país un impulso y progreso desconocido hasta entonces.

Ramón Sardá y su esposa Delfina Marull
Ramón Sardá y su esposa Delfina Marull

Sardá estuvo casado con la rosarina Delfina Marull, no tuvo descendencia. Sus verdaderos hijos fueron los más de siete mil niños anuales, asistidos, nacidos bajo su tutela y protección, en la Maternidad que lleva su nombre. Integrante del segundo colectivo de Montepío Monserrat en Buenos Aires. Constituido por destacados profesionales pertenecientes a la primera oleada de Catalanes llegados a la república, aportando su riqueza y su capital cultural. Se hace habitual ver diariamente desfilar por sus instalaciones a las Damas Rosadas.

En marzo de 1935 se habilitaron al público el Consultorio Externo de Obstetricia y Ginecología. El 1º de abril del mismo año se habilitó el establecimiento y el día 11 recibieron el bautismo los dos primeros bebés nacidos en la maternidad, a los que se les dio el nombre de Delfina Antonia Adelia y Enrique Ramón. Fueron sus padrinos la Presidente de la Sociedad de Beneficencia y el doctor Enrique Thwaites Lastra, primer director de la Maternidad “Ramón Sardá”.

Días pasados se conmemoró el Día de la Niñez, frente a esa institución pasó uno de ellos, vestido de arlequín, se posesionó ante su bronce sacándole la lengua, su progenitor lo reprendió diciendo: “Vos naciste aquí, gracias a ese señor”. El niño se erigió y besó su frente. Agradezco la invalorable colaboración de la señora Nelly Dobourg Sardá.

Ernesto Santiago Ballvé / jackyballve@gmail.com

EL COMENTARIO DEL EDITOR

Por César Dossi

Impulsar la solidaridad, esa actitud cada vez más ausente

Una de las tantas historias que se recuerdan en pandemia es la de los cuatrillizos Adriel, Zoe, Ulises y Jeziel, que nacieron en la Maternidad Ramón Sardá, el 7 de julio de 2020.

La mamá de los cuatrillizos, Adriana Beramendi, es de Salta, viajó por un trámite a Buenos Aires y no pudo volver por la cuarentena. Sus bebés nacieron lejos de la familia y sietemesinos, pero Adriana podía estar con ellos, amamantarlos y tener contacto piel con piel, con los cuidados correspondientes. Nacieron a las 30 semanas de gestación y el más chiquito pesó 990 gramos.

 El padre, Ulises, los conoció por foto porque no se le permitía entrar en Argentina porque las fronteras permanecían cerradas para evitar la propagación del coronavirus. Él estaba en Yacuiba, Bolivia, a 1.500 kilómetros de distancia.

Según datos del hospital, el Sardá atiende alrededor de 6.000 partos anuales, lo que representa el 30 % de todos los partos en hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires. Desde el comienzo de la cuarentena, el porcentaje ascendió al 35 por ciento. También atendieron varios casos de internación por el Covid-19.

Eduardo Valenti, director del Hospital Materno Infantil “Ramón Sardá, decía en una nota de Clarín de junio de 2020 que, “a este hospital llegan para atenderse, además, pacientes que sufrieron abortos incompletos, mal realizados o que les provocaron infecciones. El promedio es de dos mujeres por día. Gran parte son leves, pero los graves son muy graves, y las pacientes llegan tan jugadas que no las salva ni la terapia intensiva”.

Es por eso que hoy, en este marco epidemiológico por el cual transitamos, que parece sin rumbo, urge destacar a los profesionales de todos los hospitales por su compromiso con la salud, e impulsar la obra de Ramón Sardá en pos del beneficio de una clase necesitada y desprotegida.

Que los que miran de reojo se instruyan sobre qué es la solidaridad, ese norma de dar sin ver a quien, que olvidaron hace ya mucho tiempo y que hoy canjean en las calles por un voto.​

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