Raya, princesa de Disney en la era post #MeToo: a las piñas y sin canciones de amor

admin

16/02/2021

Sin galanes de ojos claros, castillos ni canciones de amor: desde hace tiempo las princesas de Disney están en pleno proceso de deconstrucción y contándole nuevas historias a generaciones que quieren seguir soñando con aventuras increíbles, pero que saben que los estereotipos pasaron de moda.

Así fue creada Raya, la protagonista de la gran apuesta de los estudios del ratoncito para 2021, que no sólo es la primera princesa sudasiática sino que decide pelear a puño limpio para defender a su comunidad.

En exclusiva, Viva habló con el equipo que llevó adelante una verdadera epopeya, una superproducción que se realizó, durante meses, en plena cuarentena y con equipos de animadores trabajando en su casa y que se estrena en un escenario diferente, con pocas salas de cine abiertas y por primera vez en simultáneo en una plataforma de streaming.

Raya, la nueva heroína de Disney.
Raya, la nueva heroína de Disney.

“Yo sé que para muchos de mis compañeros la posibilidad de crear la primera princesa de Disney que viene del sur de Asia les resultaba emocionante, pero para mí lo que más me estimuló a lo largo de todo el trabajo es que ayudé a crear a la nueva superheroína que mis hijos van a amar. No crecí con personajes que representaran mi voz, mi cultura o quien soy yo. Saber que pude ayudar a que eso cambie para mis hijos y a tantos niños alrededor del mundo es una bendición que es difícil poner en palabras”, explicó con sincera emoción el guionista Qui Nguyen.

La historia de Raya y el último dragón, que se conocerá en todo el mundo a partir del 5 de marzo, se centra en una joven de la tierra ficticia de Kumandra, que fue entrenada desde pequeña para ser la guardiana de una gema muy especial, el último recuerdo de un tiempo en el que los dragones se sacrificaron a sí mismos para salvar a los humanos.

Pero sin quererlo esta princesa comete un error que termina despertando a malvados espíritus que siembran división y odio entre las personas. La única manera de encontrar la paz es hallar al último dragón vivo y juntos pensar la forma de revertir todos los males.

Animada de forma digital con una técnica que quita el aliento y que sorprende en cada escena, el filme muestra la evolución de la protagonista, que pasa de ser una niña que vivió una traición que marcó a su comunidad a volverse una joven adulta que debe aprender a sobrevivir en un mundo hostil en el que nadie confía en nadie y todos se sienten oprimidos por un enemigo que no pueden ver.

Cuando comenzamos a trabajar en el proyecto, el núcleo de la historia era el sentido de pertenencia y la solidaridad, pero pronto nos dimos cuenta de que eso no podía existir sin la confianza.

Carlos López Estrada, realizador cinematográfica

En ese sentido, detrás de la trama con elementos fantasiosos se esconde una historia universal vinculada con los miedos personales, la inseguridad y la falta de confianza en los demás.

Los directores de la producción son Carlos López Estrada, un realizador mexicano que se hizo conocido por videoclips musicales, y Don Hall, responsable de Moana: un mar de aventuras y de Grandes héroes, dos de las cintas más recientes de Walt Disney Animation Studios en las que comenzaron a desaparecer las fórmulas tradicionales que durante décadas se repitieron hasta el hartazgo.

Enemigos desconocidos

“Creo que Raya coincide con Grandes héroes en que toca temas profundos bajo ropajes vistosos y con mucha acción. Grandes héroes hablaba sobre cómo lidiar con la pérdida de alguien querido y Raya es sobre la confianza. Pero aquí no sólo hay escenarios distintos sino también formas de abordarlos diferentes. El mundo de Raya está bajo mucha presión por la aparición de estos seres, llamados druun, que lograron sembrar el miedo y la desconfianza entre las personas. Ella va a intentar solucionarlo y hacer que vuelva la paz y la tranquilidad”, dice López Estrada.

Un panorama en donde un enemigo desconocido e invisible divide al planeta resuena muy familiar a los tiempos que nos tocan vivir pero sus creadores aseguran que no hubo intencionalidad.

“Cuando comenzamos a trabajar en el proyecto el núcleo de la historia era el sentido de pertenencia y la solidaridad pero pronto nos dimos cuenta que eso no podía existir sin la confianza. Por eso quisimos contar cómo se puede creer en los demás después de una traición. Y jamás hubiésemos pensado que la película se estrenaría en un mundo en plena ebullición y desconfianza por una pandemia. Sin que nadie se lo haya propuesto, Raya y el último dragón refleja nuestras propias experiencias en estos días tan especiales”, comenta el realizador.

Raya y el último dragón, pensada desde la diversidad. Imagen: Archivo Clarín.
Raya y el último dragón, pensada desde la diversidad. Imagen: Archivo Clarín.

“Muchas de las personas del estudio que fueron viendo el desarrollo del proyecto solían decirnos: ‘No puedo creer que esto sea una película de Disney. Nunca hicimos nada así’. Es una sensación refrescante y hermosa, pero creo que Raya es parte de un contexto más amplio en el que se fueron dando transformaciones y cambios pero quizá aquí termina de cristalizarse una manera en que no se parece a otras cosas”, puntualiza López Estrada.

Protagonistas que luchan

Nguyen, responsable del guión, también coincide en que la audiencia se sentirá sorprendida por lo que vea en pantalla pero no dejará de sentir familiaridad, sobre todo aquellos más jóvenes: “Disney ya consolidó una tendencia de ir cada vez un poco más allá a la hora de pensar protagonistas femeninas fuertes. Es lo que hicimos en Moana, por ejemplo, pero aquí lo llevamos al límite con varios personajes y estoy muy orgulloso de lo que logramos”.

El guionista también estuvo supervisando también uno de los aspectos que más sorprende de la cinta: las escenas de acción que se multiplican en pantalla y en las que, en general, son mujeres las que están al frente y con los puños listos. Para eso hubo extensas sesiones con especialistas en artes marciales y se coreografiaron todos los movimientos para que respetaran técnicas marciales del sur de Asia como Silat o el Muay Thai.

La fidelidad a estas técnicas es sólo una muestra de cómo se buscó crear una cinta que fuese genuina. “Oriente tiene una relación con los dragones que es muy diferente de lo que se ve en producciones como Game of Thrones, por ejemplo. Para ellos son el símbolo de la suerte y eso está reflejado en nuestra dragona Sisu, que acompaña a Raya, y que tiene una carga de inocencia y optimismo muy bienvenida”, puntualiza Nguyen.

Respeto

Así, la cultura sudasiática está representada con mucho respeto y detalle en la película gracias a que se formó un grupo de antropólogos, arquitectos, músicos, bailarines y hasta lingüistas que funcionaron como una suerte de consejo asesor para que, incluso en esta historia de fantasía, no hubiesen errores ni se perdiera el espíritu que inspiró todo.

“Kumandra es un territorio inventado pero tuvimos un equipo que se preocupó para que este mundo se sintiera real y tuviera el respeto y amor que sentimos por los sitios reales que fueron la fuente de nuestra inspiración como Laos, Indonesia, Tailandia o Singapur y a los que les rendimos tributo”, explica López Estrada.

Raya enfrenta distintos retos y defiende a su comunidad. Imagen: Archivo Clarín.
Raya enfrenta distintos retos y defiende a su comunidad. Imagen: Archivo Clarín.

Y así como en Raya y el último dragón. esta princesa debe enfrentar el gigantesco reto de unificar a su tierra y vencer a terribles enemigos, el equipo de realización del filme tuvo que vencer el desafío de crear una superproducción en tiempos de aislamiento social.

En marzo de 2020 debieron llevarse equipos y materiales de los estudios en Los Ángeles a sus casas y trabajaron a través de videollamadas mientras atendían a sus familias y trataban de no enfermarse.

De acuerdo con uno de sus directores, Don Hall, no fue fácil pero los unió como equipo: “Lo que uno extraña de estar trabajando al lado del otro son las cosas sencillas, como llamar a alguien y decirle ‘No sé qué hacer con esto, ¿me ayudás?’. Ese tipo de interacciones no se traslada bien de pantalla a pantalla pero creo que lo logramos. Raya es una princesa diferente y creo que hicimos una película diferente de forma diferente”. 

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