Retrato de una guerrera sin rostro

admin

23/02/2021

Su condición de excluida hizo que María Remedios del Valle, una argentina de origen africano nacida en 1766 en la capital del Virreinato del Río de la Plata esté ausente de los relatos históricos centrales, aunque había sido llamada “Madre de la Patria”. No existen descripciones ni registro visual alguno de esta enfermera de campaña que se alistó junto a su familia en el Ejército del Norte, donde no le estaba permitido por ser mujer y sin embargo Manuel Belgrano nombró capitana, deslumbrado por su compromiso y valentía en el frente. Ganadores del concurso “Un retrato para María Remedios del Valle”, el artista Alexis Minkiewicz, la escultora Gisela Kraisman y la activista Louis Yupanqui se propusieron conceptualizar, imaginar y modelar una escultura para ponerle rostro a esta mujer, considerada heroína de la Independencia y emblema de la comunidad afro que busca su lugar en la Historia.

“Desde el principio hablamos con Louis sobre cómo ella quiere ser representada, es una pregunta vital y una deuda en relación a lo que significa representar un cuerpo, que no tiene que ver con mi idea sobre ella: es su idea sobre ella”, explica en entrevista con Ñ Minkiewicz, artista nacido en Santa Fe cuya obra aborda lo que llama “una geografía de los monumentos”, que tiene puntos de contacto tanto con la mudanza de monumentos (de Cristobal Colón y Juana Azurduy en los últimos años en el país) como con el agitado movimiento de vandalización y derribo de monumentos cuestionados en varias ciudades del mundo.

Para el concurso convocado por el Ministerio de Cultura, con un premio de 100.000 pesos para su ejecución, idearon de manera conjunta la pieza a partir de una composición de escaneos en tres dimensiones del cuerpo de Yupanqui, una joven trans de la comunidad afro local. Sumaron elementos de la estética de monumentos del siglo XIX a una mirada tan contemporánea como su método de construcción: la escultura puede materializarse mediante unos pocos archivos de libre descarga allí donde haya una impresora 3D, del tamaño que se elija.

La escultora Gisela Kraisman, la activista Louis Yupanqui y el escultor Alexis Minkiewicz, responsables de imaginarla.
La escultora Gisela Kraisman, la activista Louis Yupanqui y el escultor Alexis Minkiewicz, responsables de imaginarla.

“Me crié en zona Sur y cada vez que cruzaba el puente Vélez Sarsfield, al ver a Rodin y toda esa escultura decimonónica y grandilocuente me preguntaba por qué los monumentos están solo en la Capital, por qué en algunos barrios, y qué significan como escenario urbano y para nosotros como sociedad”, reflexiona Minkiewicz.

En su instalación Rep(úb)lica, en el Museo MArCo de La Boca, en octubre de 2019, propuso trasladar la escultura que corona el Congreso de la Nación, en su carácter monumental “pensando en rebobinar un poco el bronce al hacer una figura de cera que está colgando invertida, y el caballo que exhibe su genitalidad hacia esa República”, describe el artista. “Al tomar la materia y jugar con los significados, se activan otros valores que no son los iniciales”.

Para el concurso de María Remedios del Valle, el proyecto ganador de su categoría –también hubo retratos en dos dimensiones premiados– se postuló como “un asunto de justicia social de primer orden en un país que ha sistemáticamente invisibilizado y negado el legado y la presencia afroargentina en su territorio”, explica el texto elaborado por el equipo, con el aporte del curador Leandro Martínez Depietri. Su aparición “desafía el relato blanqueado sobre una identidad nacional basada exclusivamente en el mito fundacional de la inmigración, recuperando una figura clave de la gesta independentista que encarna en su persona la invaluable participación afroargentina”.

“La Capitana - María Remedios del Valle”, de Gisela Banzer, una de las obras ganadoras. La artista platense realizó el retrato “de manera casi hiperrealista”. Fue donada al Ministerio de Cultura.
“La Capitana – María Remedios del Valle”, de Gisela Banzer, una de las obras ganadoras. La artista platense realizó el retrato “de manera casi hiperrealista”. Fue donada al Ministerio de Cultura.

María Remedios del Valle se había destacado asistiendo a la resistencia porteña durante la segunda invasión inglesa, en 1807, antes de trasladarse al Norte, donde perdió a su marido y a sus dos hijos en combate y recibió ella misma incontables heridas. Fue prisionera y estuvo a punto de ser ejecutada. Pero una vez terminada la guerra, no ingresó a la lista de sobrevivientes y sucumbió en la indigencia. “Su suerte cambió en agosto de 1827, cuando el general Juan José Viamonte la reconoció pidiendo limosna en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, ya hundida en una extrema pobreza”, cuenta la biografía oficial. En 1927 fue reconocida por una Junta de representantes y pudo acceder a su pensión, pero cuando murió el 8 de noviembre de 1847 no había recibido en vida el reconocimiento por su colaboración en la Guerra de la Independencia. En su homenaje, esa fecha se convirtió en el Día de los Afroargentinos.

“Tuvimos un debate interesante alrededor de la idea de representar lo que no fue representado”, explica a Ñ Louis Yupanqui. “Tratamos de encontrar un punto medio entre contar la época con una vuelta más contemporánea”, agrega. “Pero también lo debatí conmigo misma, porque tengo el peso de toda la comunidad… espero hacerlo bien, siempre fui muy arriesgada pero esta vez es algo que va más allá”. La manera en que está de pie y descalza, envuelta en una bandera, cómo lleva el uniforme y su lanza son elementos tomados del monumento tradicional, donde se podían reconocer significados por separado, más allá de la unidad de la escultura.

“Eso es lo que rescatamos de la tradición, porque la figuración hoy está en todos lados y no nos acerca al monumento”, explica Gisela Kraisman, escultora responsable del desarrollo 3D de la pieza. Más allá de su impresión con el presupuesto del premio, Minkiewicz tiene planes de convertirla en un monumento de un poco más de dos metros, realizado de bronce para ser emplazado en algún espacio público de la Ciudad de Buenos Aires aún no definido. Un plan que requiere de presupuesto y una instancia participativa, aunque responde a una motivación estética vital. “Que María Remedios de Valle sea tan grande y se haga tan rápido como la de Juana Azurduy tiene que ver con que se reconozca el racismo en la Argentina y tiene que haber una lucha al respecto”, señala Yupanqui.

El concurso más o menos causalmente coincide con un debate que está en su ápice y congrega posturas extremas, ambiguas y difíciles de discernir, que abarcan desde la destrucción, la construcción de monumentos con otros valores para equilibrar y la de sacarlos de contexto para hurgar en ellos respuestas, como la cabeza de un Cristóbal Colón decapitado, ahora exhibida en un museo de Estados Unidos.

Para la escultora Kraisman, el monumento “es la muestra de que somos mortales, porque nos va a trascender, y se construye para hacer conocer valores en los que cada uno cree y quisiera tener la razón para siempre: esa es la parte difícil”. Mientras que Minkiewicz apuesta a definirlo como “una expresión afectiva de un momento histórico” que responde a determinados intereses. “Es un cuaderno en blanco para después pensar la historia, pero no es historia, no estamos rompiendo la historia, estamos cuestionando lo que pasó en determinado momento”.

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