Ricardo Darín y las enseñanzas que nos dejó Fabián Bielinsky

admin

19/02/2021

La relación de un director con un actor debe ser siempre conflictiva. Pero conflicto en el mejor sentido del término. Es de allí de donde se sacan resultados óptimos.

Si para hacer una buena tortilla no queda otra que romper huevos, es de la confrontación de donde surgen ideas, se perfeccionan conceptos, se logra lo mejor.

Todo esto a cuento de la relación de Fabián Bielinsky y Ricardo Darín, que llegaron a entenderse con sólo mirarse, y que sólo trabajaron juntos en dos películas -las dos que dirigió Bielinsky-, Nueve reinas (2000) y El aura (2005), que este sábado a las 22 emitirá la TV Pública.

Bielinsky (y Checco Varese, director de fotografía, luego de "It, Capítulo 2") observan a Darín en el rodaje de "El aura". FOTO: MARTÍN BONETTO
Bielinsky (y Checco Varese, director de fotografía, luego de “It, Capítulo 2”) observan a Darín en el rodaje de “El aura”. FOTO: MARTÍN BONETTO

En poco más de 4 meses, el 28 de junio, se cumplirán 15 años de la muerte del realizador, egresado de la ENERC, la escuela de Cine del INCAA, en San Pablo. Había ido a dirigir una publicidad de ArgentinaCine, la empresa de Augusto Giménez Zapiola. Y esa mañana, Fabián no bajó a desayunar en el hotel.

No hacía un año había estrenado El aura, al que le gustaba definir como “un thriller psicológico”, a diferencia de Nueve reinas, que era “una comedia con dos ladrones” que embebía en el espíritu de El golpe (1973), de George Roy Hill.

Diciembre de 2004. En una ruta cercana a Bariloche, Darín bromea con Bielinsky en la cobertura del rodaje de "El aura". FOTO: MARTÍN BONETTO
Diciembre de 2004. En una ruta cercana a Bariloche, Darín bromea con Bielinsky en la cobertura del rodaje de “El aura”. FOTO: MARTÍN BONETTO

Y Bielinsky en vez de subirse al tren de la alegría, la del éxito popular por lo bien que le había ido con Nueve reinas, fue por otro lado. En lugar de optar por una historia más sencilla, comercial, si se quiere, decidió apostar por otro camino, por otro lenguaje. Aún hoy hay distintas interpretaciones sobre lo que pasa en El aura, y si su escena final -no vamos a spoilear- busca tener un efecto como la igualmente memorable de Nueve reinas.

Darín en El aura es un taxidermista de pocas palabras, con un profuso mundo interior, que sufre de epilepsia y está carcomido por el deseo de cometer el delito perfecto. ¿Cuándo va a protagonizar algo en su vida?

Una invitación a una temporada de caza, en la Patagonia, tras ser abandonado por su mujer, le dará la oportunidad más inesperada.

El taxidermista que interpreta Darín sueña con el delito perfecto. Es un hombre que nunca ha pasado a la acción. Hasta ahora... FOTO: MARTÍN BONETTO
El taxidermista que interpreta Darín sueña con el delito perfecto. Es un hombre que nunca ha pasado a la acción. Hasta ahora… FOTO: MARTÍN BONETTO

Tuve la suerte de participar en el rodaje de El aura, en las afueras de Bariloche. No solo el clima en el rodaje era como el de estar en una reunión de amigos, sí, pero que saben que están colaborando en un trabajo a conciencia. Darín podía bromear una y otra vez sobre lo podrido que lo tenía filmar “en plano inclinado” -muchas escenas suceden en el bosque, en las colinas, lo que le ocasionaba dolores en una rodilla-, pero cuando Federico Berón, o Martín Hodara, como asistentes de dirección de la primera o segunda unidad pegaban el grito de ¡Acción!, surgía la magia.

La escena del asalto a la fábrica, que fue la que más veces montó y remontaba a la noche, cuando el resto del equipo descansaba, resume el espíritu de la película. Tiene que ver con el hecho de ser espectador -que si algo es el taxidermista es eso-, con mirar y no actuar.

Alejandro Awada, en una escena de "El aura", junto con Ricardo Darín. FOTO: ARCHIVO CLARIN
Alejandro Awada, en una escena de “El aura”, junto con Ricardo Darín. FOTO: ARCHIVO CLARIN

Bielinsky era un tipo que nunca, pero nunca se la creyó. Eso tal vez sellaba su unión con Darín. Los dos parecían relajados allí en la filmación, en los sets naturales, pero Fabián era un laburante nato, que hacía todo con empeño. No un obsesivo, porque la obsesión impide la apertura de mente. Ser obcecado no es símbolo de sabiduría, sino de tozudez.

En Nueve reinas, un Darín que venía de trabajar con dos realizadores con los que también forjaría una amistad, con Eduardo Mignogna en El faro y con Juan José Campanella en El mismo amor, la misma lluvia, terminaría por consagrase como un actor de cine.

Darín, Pauls y Brédice en "Nueve reinas". FOTO: ARCHIVO CLARIN
Darín, Pauls y Brédice en “Nueve reinas”. FOTO: ARCHIVO CLARIN

Ya no era el comediante de las tiras de TV, ni el galancito que también llenaba teatros con Sugar. Ya la obra Art lo mostraba distinto.

Toda esa conjunción derivó en el Darín director, el Darín que iba a apostar a una convicción cuando decidiera abrirse como productor (La odisea de los giles, por caso).

Su debut en el cine como director, y hasta ahora, su única película en esa condición, es La señal, que en verdad codirigió con Martín Hodara (asistente de dirección como dijimos de El aura, y de Eduardo Mignogna; La señal se basa, precisamente, en un guion que no llegó a rodar el realizador de Sol de otoño).

Darín, Dolores Fonzi, Awada y Bielinsky, en el rodaje de "El aura". FOTO: MARTÍN BONETTO
Darín, Dolores Fonzi, Awada y Bielinsky, en el rodaje de “El aura”. FOTO: MARTÍN BONETTO

El aura es un filme bien de género, que combina, no mezcla, elementos del thriller y también del drama. No es una película de acción, pero hay disparos. Tampoco muchos, pero sí hay violencia. La introspección que el hombre sin nombre (Bielinsky tomó la idea de, entre otras, The Driver, de Walter Hill) hace de sus actitudes, la decisión de meterse de lleno en el crimen cuestiona su ética, su comportamiento moral y, si cabe, su inteligencia. Se convierte en alguien despreciable, ambiguo.

Y me gusta pensar que Darín tomaría de sus trabajos con Bielinsky ese afán por el suspenso -hasta una comedia necesita del suspenso para ser entretenida- y su deseo de apropiarse de personajes que ocultan más que lo que muestran, como Carlos en Nueve reinas, o el taxidermista en El aura, para sus próximos trabajos.

Una amistad forjada en el set. FOTO: ARCHIVO CLARIN
Una amistad forjada en el set. FOTO: ARCHIVO CLARIN

Fabián debe estar sonriendo.

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