River: crónica de una noche histórica en el Monumental

admin

19/05/2021

A base de mucho amor propio y de un enorme sentido de pertenencia, River edificó en el Monumental otra noche épica, de esas que quedarán en el recuerdo. Con solo 11 jugadores disponibles, un jugador de campo en el arco, el equipo de Marcelo Gallardo no sólo le ganó a Independiente Santa Fe. También, al brote masivo de coronavirus que padece desde el fin de semana pasado. Así, cortó la hemorragia de una semana adversa, que incluyó más de 20 contagios, la eliminación a manos de Boca en la Copa de la Liga Profesional y la negativa de la Conmebol a sustituir dos arqueros y el triunfo de Junior sobre Fluminense. Con el triunfo, quedó como líder de su grupo en la Libertadores.

“¿Y al arco quién va? Cuántas veces se habrá hecho esa pregunta en los picados de los barrios. Y mientras todos se miraban, uno terminaba yendo resignado a pararse bajo los tres palos. Algo de ese espíritu amateur rondó en el Monumental, donde River-Independiente Santa Fe se pareció más a un partido de esas características que a uno de un torneo prestigioso y súper profesional como es la Copa Libertadores.

Fue una noche distinta en Núñez, atípica. River apenas juntó 11 jugadores. Y tuvo que contarlos como se los cuenta para ir a la canchita, rogando que no se caiga ninguno a último momento. Tenía 10 y no había arquero. La Conmebol rechazó el pedido de sumar a dos juveniles y sustituirlos por dos de los cuatro que están en la lista, todos contagiados. Pero la entidad sudamericana dijo que no. Entonces, Enzo Pérez sacó su amor propio de adentro. Y como para que el espíritu amateur esté más latente que nunca se puso a disposición, a pesar de tener una distensión en el isquiotibial derecho, que, no lo dejó sacar de abajo. Tenía que hacerlo el defensor Tomás Lecanda, quien anoche debutó, al igual que Felipe Peña Biafore.

El festejo de Enzo Pérez. (Reuter)
El festejo de Enzo Pérez. (Reuter)

Más allá de la larga charla técnica que tuvo con César Zinelli (se paró detrás de cada arco para orientar a Enzo), integrante del cuerpo técnico y ex arquero, y de los consejos de una leyenda del arco como el Pato Fillol (también lo hubiera hecho Amadeo Carrizo), el mendocino tomó esta aventura con naturalidad. “Hablé con él y nos reíamos, ¿le vas a sacar el puesto a Armani?”, le dijo por teléfono su papá Carlos Pérez, desde Mendoza. En las prácticas informales, más de una vez se calza los guantes, exhibiendo el espíritu lúdico que también tiene el fútbol. Al fin y al cabo, es un juego.

Julián Álvarez metió un gol de crack. (Reuter)
Julián Álvarez metió un gol de crack. (Reuter)

El propio Enzo confirmó que iba al arco cuando se sacó una foto con el buzo verde flúo detrás. La lista que entregó la Conmebol era elocuente. Del lado de River los espacios de los suplentes estaban en blanco (Javier Pinola no fue incluido porque no tiene el alta médica de la fractura en el antebrazo derecho). Y había tres jugadores designados para atajar. Además de Enzo, Tomás Lecanda y Agustín Fontana. Podían cambiar cuántas veces querían. Como pasa en los picados en los que alguno hasta se deja salir un gol para salir del arco.

Acá fue distinto. Enzo Pérez resistió y se destacó, más allá del gol de Santa Fe. Sus compañeros lo ayudaron haciendo un gran esfuerzo físico. No había posibilidades de cambio. El rival, muy débil, también colaboró.

River golpeó de entrada con dos goles. “No nos vamos a colgar del travesaño. Vamos a tratar de manejar los partidos inteligentemente”, había avisado Gallardo. Su equipo consiguió rápido la ventaja. Sostuvo el resultado a pesar del tanto rival y al final todos explotaron de emoción, apuros abrazos. Y así lo vivieron también los otros 20 jugadores de la lista, contagiados de coronavirus, cada uno desde su casa, donde realizan el aislamiento.

La pandemia golpeó a River en este momento. Y lo llevó a esta situación insólita. Pero también Gallardo eligió anotar 32 de los 50 jugadores que la Conmebol le permitía inscribir. “No nos arrepentimos de haber tomado esa decisión. No vamos a exponer a chicos a partidos internacionales”, sostuvo Rodolfo D’Onofrio (presente en el estadio con su cabulero suéter rojo) en línea con el entrenador.

El festejo de los jugadores de River. (AP)
El festejo de los jugadores de River. (AP)

La historia del arquero es diferente porque la Conmebol contempla en su reglamento la sustitución de arqueros por lesiones graves. Pero no considera al Covid-19 como tal. Polémico. Entonces, River tuvo que recurrir a un jugador de campo. Enzo Pérez quedó en la historia junto a Julio José Abaca Gómez, el otro futbolista de campo que se paró bajo los tres palos desde el inicio de un partido (en 1909). Y terminó festejando enloquecido.

Las redes sociales explotaron. Y el partido midió más de 20 puntos de rating, el doble que el programa de Marcelo Tinelli. River volvió a hacer historia.

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