Santiago Motorizado, músico y fan: el artista detrás de la nueva banda sonora de Okupas

admin

21/07/2021

Santiago Barrionuevo el la voz líder de la banda platense Él Mató a un Policía Motorizado, pero en los últimos tiempos también se convirtió en el encargado de componer nuevas canciones y pasajes instrumentales para la versión remasterizada de Okupas, la serie que desde tiene un lugar en el catálogo de Netflix.

Sin medias tintas, el músico calificó la convocatoria de Bruno Stagnaro como “un sueño”. “Todo comenzó porque Bruno me invitó a que algunas canciones de Él Mató formaran parte de esta nueva banda sonora de Okupas“, recordó el cantante, bajista y también ilustrador, sobre los primeros contactos con el director de la icónica serie.

Cuando en octubre pasado Okupas cumplió 20 años, Stagnaro admitió en charla con Télam su deseo de ponerla a disposición en streaming, pero algo lo había impedido durante años: muchas de las canciones incluidas en sus 11 episodios de 45 minutos eran temas de artistas internacionales con derechos muy caros.

La serie dirigida por Bruno Stagnaro y protagonizada por Rodrigo de la Serna ya tiene su lugar en Netflix.
La serie dirigida por Bruno Stagnaro y protagonizada por Rodrigo de la Serna ya tiene su lugar en Netflix.

La solución, además de una puntillosa remasterización que aggiorna su imagen y su sonido para los Smart TVs de la actualidad, fue convocar a Santiago Motorizado para que reemplazara las porciones musicales que ya no podían utilizarse, pero manteniendo el espíritu original.

El platense tenía apenas una experiencia en la materia, con el filme La muerte no existe y el amor tampoco (2019, de Fernando Salem), pero no se amilanó: “Se comunicó conmigo, tuvimos una reunión y obviamente no había mucho que charlar; yo, feliz de la vida”, contó Santiago.

Y agregó: “Soy muy fan de Okupas desde siempre, y me parecía un sueño. Después de esa charla surgió la idea de también reemplazar otros momentos musicales, ya componiendo algo nuevo desde cero“.

“La música es muy importante en Okupas y a los fans duros les dejo como un mensaje -igual mírenla y júzguenla-, que es que mi trabajo en algún punto era pasar desapercibido, y no que se vea mi mano ahí puesta. Y creo que lo logré. La esencia de Okupas está”, aseguró Barrionuevo.

-¿En qué consistió el trabajo?

-Como estábamos en pandemia y sin mucho que hacer, le propuse a Bruno regrabar los temas de El mató, obviamente manteniendo esa esencia, porque básicamente por algo los había elegido. Los grabamos de vuelta, con un poco más de fuerza que esas originales.

Y después, había muchas piezas musicales para muchos momentos de la serie, algunos que eran breves, de segundos, y otros de canciones que sonaban de fondo. Bruno me empezó a pasar las escenas y el trabajo consistió en reemplazarlas. Manteniendo la esencia pero tratando de hacer algo nuevo.

-¿Cuántas composiciones nuevas son?

-Hice cerca de 50, de las cuales habrán quedado cuarenta y pico. Algunas son drones, otras son momentos muy ambientales… La mayoría, instrumentales. Pero hay muchas canciones, que están decorando el sonido de fondo de algún bar, de alguna discoteca, de algún momento callejero, y que van recorriendo diferentes géneros. Hay rock, folclore y también cumbia.

La misma esencia, nuevos sonidos​

-¿Cómo fue la interacción con Stagnaro?

-Tengo una gran admiración por Bruno; es mi director favorito aunque ahora eso suene raro porque estamos trabajando juntos. Entonces, lo primero que dije fue: “Bruno, voy a probar esto. Pasame unos clips, voy a probar esta música, y sin compromiso fijate si es lo que estás buscando. Si no, no pasa nada”.

Le mandé unas primeras canciones, que le gustaron mucho y me marcó algo muy puntual, que era que esa primera muestra que le di estaba bastante aferrada a lo que había que reemplazar.

Para Santiago, Okupas refleja una realidad que se mantiene en el presente.
Para Santiago, Okupas refleja una realidad que se mantiene en el presente.

Entonces me dijo: “Mantené la esencia, que está bien, pero hacé algo nuevo. Alejate un poco de eso”. A partir de esas primeras indicaciones me solté un poco más. La verdad que fue muy fluido: Bruno es el director, por más que yo esté componiendo junto con Pipe (Felipe Quintans) como músico, productor e ingeniero de grabación.

-¿Dirías que es una tarea creativa más limitada que, por ejemplo, componer para la banda?

-Sí. Pero esa restricción la tomo como un disparador. “Hay que hacer esto que es en pos de una escena, un clima, una actuación, o un diálogo”. Es como que te da orden y te tira la idea más directa. A veces lo otro, que es libertad total y que puede ir para cualquier lado resulta medio inabarcable.

-Este es tu segundo trabajo para una banda de sonido de un producto audiovisual, después de La muerte no existe y el amor tampoco

-Sí, y era un sueño que tuve siempre de chico, porque soy muy cinéfilo. Cuando me invitó Fernando Salem para hacer la música completa de su película fue increíble. Ahí estaba un poco más nervioso, por haber deseado tanto algo y por fin tenerlo al alcance, sin saber bien cómo encararlo.

Fer tenía muy claro lo que quería y me ayudó en todo momento. Ese trabajo de compartir con alguien el momento creativo también me gusta, y me gustaría volver a hacerlo. También me ayudó mucho para el trabajo con Okupas, que es mucho más grande, porque son muchos más capítulos y muchas más canciones.

Un fanatismo que jugó a favor

-Ahí te jugó a favor también el conocimiento de la serie.

-Sí, el fanatismo me jugó a favor. Vi la serie como 40 veces. La tenía en VHS, la grabé cuando la repitieron en Canal 9, y siempre que hablaba con alguien sobre ella le decía: “Vamos a verla”. Y ese bagaje a nivel estético y a nivel conceptual que arrastra la serie ya lo tenía bien conocido.

-¿Cómo pensás que envejeció Okupas?

– SM: Me gusta pensar eso respecto de todas las obras; de las películas, de los discos… Okupas no envejece, se mantiene intacto. Los diálogos me los sé de memoria y funcionan cada vez. Las actuaciones son increíbles. Es algo que nunca se pudo repetir.

Se quiso continuar con cierta estética; de hecho abrió una especie de género dentro del cine y la TV argentina, pero nunca se llegó a ese nivel de crudeza, de realismo y de genialidad a nivel de guion. No sobra nada, está perfecto. Incluso, algo que es triste pero es real.

Lamentablemente, el país que cuenta es parecido. Estamos atravesando una crisis muy importante; el clima callejero, de descontento, es parte del paisaje. Me partió la cabeza.

Fuente: Télam/Nicolás Biederman

E.S.

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